|
El Chenque, cerro característico de la topografía
local, con sus 212 metros de altura y su pendiente agigantada
por la mano del hombre que la transformó casi en un
frontón para ganarle centímetros de protección
al viento, sirvió de pared perfecta al viento para
iniciar el efecto “lavarropas” y arrasar con todo
lo que no estaba fijado al suelo.
La orientación del personal de la Brigada era propia
de la época en materia de Protección Civil:
estar atentos. La experiencia de los pingüinos empetrolados
del 2007 / 2008, las cenizas del Chaitén del 2008,
la gripe porcina del 2009 y el efecto de los inviernos siempre
agudos, no fueron suficientes para entrever que el enemigo
esta vez tendría forma de canales de agua descontrolados
dentro del mismo casco céntrico de la ciudad: autos
voladores, arenas movedizas, casas desvastadas, rutas descalzadas
y sistemas eléctricos colapsados.
A la hora de convocado el Comité de Crisis local,
personal y medios del Ejército Argentino ya recorrían
las calles, con actividades coordinadas por Defensa Civil,
en búsqueda de los primeros damnificados.
Como a veces ocurre en estas situaciones, mucha gente se
negaba a ser evacuada, por miedo a perder sus casas y pertenencias.
Debido a esto se resolvió mantener preparado un primer
escalón de auxilio en el órgano de Defensa Civil
y un segundo escalón en el “Cuartel Chacabuco”
para pasar la noche.
Al día siguiente, la mejora en las condiciones meteorológicas
y el retorno a la tranquilidad de la población, permitieron
complementar la compleja tarea de volver todo a la normalidad.
Para ello se duplicaron los efectivos del día anterior,
junto a las otras fuerzas armadas, de seguridad, policial
y de asistencia locales. Siempre en equipos constituidos por
un vehículo a rueda liviano y otro pesado, más
la invalorable ayuda de soldados voluntarios que se irían
rotando para palear barro y transportar distinta clase de
efectos. Colchones, botas, palas, bidones de agua y materiales
de construcción, fueron entregados para ayudar a retomar
la vida normal de la ciudad y en un radio de veinte kilómetros
del centro.
El Ejército Argentino, una vez mas, a través
de los miembros de la Brigada Mecanizada IX, proporcionó
su brazo extendido a los conciudadanos, contribuyendo con
todas las agencias que apoyan a la comunidad “dando
lo mejor de sí para el bien de todos”. 
|