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El día 7 de octubre se cumplieron ocho años
del fallecimiento del General de División Hernán
Pujato, prócer antártico y orgullo nacional.
Fue el primer explorador polar argentino cuya abnegación
y sacrificio inspiraron e inspiran a las generaciones de antárticos
que le siguieron. Su acendrado amor por su patria tuvo constante
evidencia en todos los actos de su vida. Quienes lo conocimos
y actuamos bajo sus órdenes en duras circunstancias
hace más de sesenta años en el continente blanco
pudimos dar fe de ello y como único sobreviviente me
hago un deber recordarlo. Los años ya pasados han servido
para valorar aun más su nobleza e hidalguía
y hoy pido una oración evocando su memoria. Su nombre
trasciende el tiempo y, aunque ya no hayan soles en su vida,
perdura la luz de su ejemplo y su vocación por su bien
amada patria: todo lo dio, nada pidió ni aceptó,
por el contrario, además de sus sacrificios y en un
hecho sin igual ni entonces ni ahora, donó al erario
nacional los emolumentos que le correspondían por sus
catorce meses de estadía en la base General San Martin.
Sus huellas en la muy lejana base General Belgrano que él
también fundó, marcaron su gesto, su misticismo
y su voluntad y en ellas se inspiraron y aprendieron los compatriotas
que llevaron a cabo proezas en aquellos hielos eternos.
Como su compañero de la primera patrulla polar argentina
recuerdo con profundo respeto al soldado y ciudadano ejemplar,
fiel exponente de las virtudes sanmartinianas, patriota y
visionario cuyo nombre pertenece al bronce de la historia
Jorge Mottet

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