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en 1959 y en vigor desde el 23 de junio de 1961, el Tratado
Antártico es considerado un ejemplo de cooperación
internacional. Conversamos con el doctor Carlos Alberto Rinaldi,
ex director de la Dirección Nacional del Antártico
y del Instituto Antártico Argentino acerca de la historia
y los alcances de este excepcional acuerdo.
Desde el día 20 de junio hasta el 1 de julio de 2011,
sesionó en Buenos Aires la XXXIV Reunión Consultiva
del Tratado Antártico (RCTA), principal foro internacional
de carácter intergubernamental donde se abordan diversas
cuestiones relacionadas con la implementación del tratado,
la protección del medio ambiente, las actividades operacionales,
logísticas, científicas y de cooperación
internacional, entre otras. Durante el desarrollo de la reunión,
no solo se conmemoró el medio siglo de la entrada en
vigor del Tratado Antártico sino que también
se celebraron los veinte años de la firma del Protocolo
de Madrid sobre Protección del Medio Ambiente y los
60 años del Instituto Antártico Argentino, IAA,
primera institución científica dedicada exclusivamente
a la investigación antártica.
-Dr Rinaldi, ¿como se establecieron los límites
del sector antártico argentino?
- El límite se estableció proyectando los puntos
extremos de nuestro territorio continental sudamericano, de
modo tal que quedó comprendido por los meridianos de
25º y 74º de longitud oeste y el paralelo 60º
de latitud sur. Estas limitaciones se basaron en la doctrina
del senador canadiense Pascual Poirier, quien en 1907 estableció
-para solucionar la delimitación del Ártico-
que las regiones polares son prolongaciones de los países
que las rodean y que deben fijarse proyectando los meridianos
extremos de los territorios, de modo que determinen un sector
polar, de figura semejante a un sector circular. Argentina
adoptó esa doctrina y prolongó sus límites
al sector antártico colindante a su territorio en el
continente americano que coinciden con la prolongación
más oriental de las islas Sándwich del Sur (25º
W) y el del meridano del cerro Bertrand (74º W) en la
cordillera santacruceña. Actualmente integra el territorio
de la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas
del Atlántico Sur, cuya capital es la ciudad de Ushuaia.
-¿Cómo nació el Tratado Antártico?
- Era el momento de la Guerra Fría, cuando tomó
especial importancia, en toda la periferia de la zona antártica,
el control del Atlántico Sur. EE.UU., entonces, convocó
a los países que habían participado del Año
Geofísico Internacional 1957/1958 -Argentina, Australia,
Bélgica, Chile, Francia, Japón, Nueva Zelanda,
Noruega, Reino Unido, Sudáfrica y Unión Soviética-
para establecer un sistema conciliatorio ya que se pondrían
bases en la Antártida.
- ¿Cómo se decidió la participación
de la Argentina en esa reunión?
- El 2 de mayo de 1958, el gobierno de los Estados Unidos
entregó una nota en la Cancillería, invitando
al Gobierno argentino a participar en una Conferencia en fecha
y lugar a designar, para celebrar un Tratado Antártico.
Días después, el gobierno nacional contestó
dejando claramente establecido que no contemplaría
la concurrencia a una reunión internacional donde se
tratasen cuestiones antárticas, si ello pudiese ser
interpretado por los países participantes como afectando
de alguna manera los derechos inalienables de soberanía
sobre el Sector Antártico Argentino, las islas Malvinas,
las Georgias del Sur y Sándwich del Sur. Por último,
en el 15 de octubre de 1959 se reúnió en Washington
D.C. la Conferencia Antártica..
-¿Cuál fue la posición de nuestro
país durante la conferencia de 1959?
-En el discurso de apertura, el Embajador Adolfo Scilingo,
en representación del gobierno nacional, historió
que la República Argentina había sido el primer
ocupante efectivo en la región, manteniendo desde 1904
una presencia ininterrumpida. Partiendo de esa base que determinaba
su línea de acción, expresó –entre
otros muchos conceptos- que el objetivo de esa reunión
era acordar el uso pacífico de la región y la
cooperación científica y que si se lograba llegar
a un acuerdo en esos ítems, ya habrían realizado
una labor histórica fundamental para el futuro. Recordó
también que nuestro país durante más
de medio siglo venía ejerciendo la cooperación
científica y humana, a través de la ayuda solidaria.
Creo que en esta exposición hay dos conceptos muy importantes
que resaltar: la desmilitarización y la negativa a
las pruebas nucleares. En este último punto, la posición
de nuestro país fue fundamental ya que había
otras naciones que sostenían que podían realizarse
ensayos nucleares no militares. Sin embargo y aunque generó
una crisis de magnitud, Argentina logró imponer su
criterio de “No a las explosiones nucleares en el territorio
antártico”, una posición muy dura que
no era apoyada en primera instancia por ningún otro
país. Posteriormente la postura Argentina fue aceptada
y plasmada en el artículo V del Tratado, donde se determina
que quedan prohibidas las nucleares y la eliminación
de deshechos radioactivos en esta región. Cabe señalar
la capacidad del Dr. Arturo Frondizi quien siguió paso
a paso las negociaciones e instruyó al Embajador Scilingo
sobre todas las cuestiones que se exponían.
-¿Cuáles son los puntos más importantes
del Tratado Antártico?
-Es un número reducido de artículos donde se
establecen cosas fundamentales: designa a la Antártida
tierra de paz y de ciencia. Establece que las reclamaciones
de soberanía quedan congeladas. Y el tercer punto,
muy interesante, promueve el intercambio de información
científica.
-¿Por qué se lo considera un “instrumento
jurídico-político único”?
-Porque todas las resoluciones se determinan por consenso,
o sea que todas las Partes deben apoyar la Resolución
de lo contrario no entra en vigencia
-¿Hasta cuándo sigue vigente?
-No tiene fecha de vencimiento
-En la actualidad, ¿quién gobierna la
Antártida ?
-El Gobierno de la Antártida está en manos de
las Reuniones Consultivas, donde se reúnen todos los
países miembros y, como le comenté anteriormente,
las resoluciones se toman por consenso. De hecho, acaba de
realizarse en Buenos Aires la reunión número
treinta y cuatro.
-Desde 2004, la Argentina funciona como sede de la
Secretaría del Tratado Antártico, acuerdo que
fue ratificado en 2010. ¿Cuál es la función
de esta secretaría?
-La Secretaria del Tratado Antártico es un organismo
de apoyo a las Reuniones Consultivas, entre cuyas funciones
están las de asesorar y asistir a los gobiernos, facilitar
las comunicaciones y el intercambio de información
entre los miembros del Tratado
-¿Qué rol cumplen las Fuerzas Armadas
en el sexto continente?
-Cumplen con las tareas logísticas, que son de suma
importancia, dado que sin su apoyo es imposible la realización
de las campañas. Al hablar de logística me refiero
al mantenimiento de las bases y refugios, la realización
de tareas de balizamiento, el relevamiento de datos meteorológicos
y batimétricos, la carga y descarga de combustible,
el traslado de científicos dentro y fuera del sector,
las tareas de apoyo médico y salvataje y la vigilancia
de las zonas de pesca, entre otras tareas
-¿Qué opina acerca de las funciones
dadas por el Poder Ejecutivo a la FF.AA., en cuanto a que
deben participar en la defensa de los recursos naturales de
la Nación?
-Dentro de los objetivos de las FF.AA., se establece, entre
otras cosas, que el Ejército debe contribuir a la defensa
nacional y al sostenimiento del sistema de gobierno representativo,
republicano y federal, a fin de proteger sus intereses vitales.
Entre estos últimos, se destacan la independencia y
la soberanía, la capacidad de autodeterminación,
la integridad territorial, la protección de los habitantes
y los recursos naturales. Por lo tanto, me parece muy bien
que cumplan este rol establecido por su ley orgánica.
De hecho cuentan con una antigua y eficaz participación
en la logística antártica y es hora de que lo
hagan también en las cuestiones ambientales, analizando
las estrategias a seguir en cada uno de los casos que lo requieran.
- ¿Algo más?
- Sí, me gustaría resaltar algo que no suele
tenerse en cuenta. Como muy pocas veces en la historia, fue
la ciencia la que llevó a los países a la firma
del Tratado Antártico; por eso, siempre repito que
el nuevo nombre de la soberanía en la Antártida
es el conocimiento. 
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