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Fuente: www.gacetamarinera.com.ar

“Soy torrera de alma”, dice la primera mujer con
tareas de balizamiento en altura. La cabo Yesica Flores viajó
en comisión al faro Punta Piedras, un lugar inhóspito
ubicado en Verónica, Provincia de Buenos Aires.
Buenos Aires – “Mi camino para convertirme en
torrera es largo, pero sé que estará lleno de
retos, aventuras y muchos conocimientos satisfactorios para
la vida que elegí: la fantástica e inexplicable
vida de los Servicios Hidrográficos Balizamiento”,
explica la cabo segundo Yesica Flores.
“Estoy orgullosa de ser mujer, estar en la Armada y
tener esta especialidad. Llena todas mis expectativas y cada
segundo que pasa desde que me levanto y me pongo el uniforme
para venir a trabajar”, confiesa.
Para Flores, ser torrera no es sólo mantener en buen
estado los faros. Es ponerse a prueba todo el tiempo. Para
ella, significa “sentir que la adrenalina del cuerpo
nunca baja; y esa sensación sólo se experimenta
perteneciendo a Balizamiento y contando con la ayuda de instructores
que brindan el conocimiento y la seguridad necesarios para
emprender esta clase de aventura”, asegura.
Egresó de la Escuela de Suboficiales de la Armada
el 31 de diciembre de 2010. Su primer destino fue el Servicio
de Faros, Radiofaros y Pontones, perteneciente al Servicio
de Hidrografía Naval (Buenos Aires), donde cumple funciones
actualmente.
“Estoy muy contenta con mi destino, aunque fue muy
difícil adaptarme porque junto a mis dos compañeras,
somos las primeras mujeres aquí (el año pasado
ya estuvo una cabo). Ahora somos tres y todo es nuevo para
ellos. Además, es completamente distinto a lo que aprendimos
en la escuela; también es algo nuevo para mí.
Pero estoy aquí desde marzo y me voy acoplando. Nos
tratan muy bien y son personas muy educadas, pero sobre todo
predispuestas a enseñarnos”.
“Ahora deseo aprender del personal con el que trabajo
y tomar las experiencias de cada uno de los suboficiales porque
ya han estado en diferentes faros, en estaciones de balizamiento,
en áreas administrativas de la especialidad y todos
los días me enseñan algo nuevo. Lo mejor de
estar en un destino es lo que podés aprender de él”,
sintetiza.
Nacida en San Pedro, provincia de Jujuy, es la segunda de
seis hermanos. Sus padres, Antonio Flores y Cecilia Villagrán,
están orgullosos de los logros de su hija de 23 años.
“A raíz de la publicación en Gaceta Marinera
digital, que luego fue publicada por los medios de mi provincia,
mis padres, vecinos y allegados se pusieron muy contentos
y comenzaron a preguntarme por mi trabajo e interiorizarse.
Era como si ellos también quisieran ingresar a la Armada
y ser parte de mi especialidad”, cuenta esta jujeña
apasionada por los faros.
Yesica formó parte del grupo que viajó hasta
el Faro Punta Piedras para su reparación y mantenimiento.
Su experiencia en la altura.
“Soy la primera mujer en realizar tareas de balizamiento
en altura y puedo decir que fue muy importante haber integrado
la comisión al faro Punta Piedras porque pude desarrollar
lo aprendido durante el período de instrucción
en la parte luminosa de la señal, al servicio de ayuda
a la navegación”.
Luego, esta joven que recién da sus primeros pasos
en la Armada cuenta sus emociones: “Trepé cada
uno de los escalones del faro con arnés y todos los
elementos de seguridad, porque mide 33 metros de alto. Y fue
muy lindo porque cuando llegué a la mitad, un suboficial
me pidió que hiciera pruebas de altura (era mirar hacia
abajo, a los costados) y me dije: yo nací para esto,
me encanta”.
“Quería llegar y estar arriba. Hasta que finalmente
llegué a la cima. Es inexplicable la sensación.
Es una oportunidad para poner a prueba los increíbles
retos que brinda el ser torrero: el ingenio, la destreza,
el vértigo y el trabajo en equipo”, cuenta. Enseguida,
Yesica expresa: “Destacá la felicidad que tengo
de ser Balizamiento y que me encantaría poder adquirir
la mayor cantidad de conocimiento posible. Además,
pretendo el día de mañana poder serle útil
al personal femenino que ingrese”.


Faro Punta Piedras
El faro Punta Piedras es el faro más septentrional
de nuestro territorio continental, se encuentra ubicado en
el extremo norte de la bahía de Samborombón,
en la Provincia de Buenos Aires, muy próximo a la desembocadura
del río Salado. Queda a 150 kilómetros de la
Capital Federal. Es el último faro del Río de
La Plata. Su instalación se debió a la necesidad
de contar con una señal luminosa indicando la presencia
de un bajo fondo que se extiende al este por 17 millas.
Fue inaugurado el 21 de marzo de 1917 y en diciembre de 1975
una tormenta derrumbó su estructura. Recién
en 1983 la torre se reinstaló y el faro fue puesto
nuevamente en funcionamiento. Su fuente de alimentación
son paneles solares que cargan baterías fotovoltaicas.
La torre cuenta con diez tramos de barandilla y con una plataforma
superior que soporta la linterna.
El faro Punta Piedras es inhóspito, no está
tripulado. Tiene 33 metros de altura y cada 6 u 8 meses se
le realiza el mantenimiento necesario. Con ese fin, la cabo
segundo, Yesica Flores integró una comisión
conformada por 2 suboficiales superiores, un cabo principal
y 3 cabos segundos. Permanecieron allí un día
entero. “Obviamente no estuve sola; fui con un grupo
con el cual me siento muy apoyada y me ayudó a hacer
la tarea satisfactoriamente. Realizamos el cambio de batería,
de lámpara, y revisamos las características
diurnas”, explicó.
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