Las actividades religiosas en el Ejército se inscriben en el marco del ejercicio de los derechos fundamentales de los ciudadanos. A los hombres de armas, por las exigencias de su profesión, les resulta indispensable un permanente y sólido apoyo espiritual, según las propias convicciones y necesidades.
Se estima que más de un noventa por ciento de la población militar es de religión católica y por eso se tratará de responder a los requerimientos y necesidades confesionales en forma eficiente a través del servicio religioso, que ofrece la misma disponibilidad a todo el personal, sin distinción de jerarquías o confesión religiosa, y considerando que su tarea tiene, para creyentes y no creyentes, una significación humanitaria de máxima relevancia.
Desde la Capellanía Mayor del Ejército se impulsa a los sacerdotes auxiliares y capellanes de los institutos y unidades militares, al acompañamiento cercano del personal para dar apoyo y respuesta a las necesidades anímicas, espirituales y existenciales de quienes los soliciten.

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