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Un veterano de la Segunda Guerra Mundial volvió a Pigüé

En una sencilla recepción que se llevó a cabo en la comuna, el secretario de Cultura Municipal recibió al veterano de guerra Eduardo Augusto Bouisson, quien nació en esta ciudad -a la que no retornaba hace muchos años- y participó de la Segunda Guerra Mundial. Bouisson tiene 94 años y nació en Pigüé en 1915, aunque de muy joven se fue a trabajar a los campos petroleros del sur argentino.

"Mis padres se habían casado acá en Pigüé, aunque mis abuelos eran averoneses (de la zona de Aveyrón, Francia). El apellido de mi mamá es Brouzes", contó Bouisson. "Cuando yo tenía 23 o 24 años me fui al sur porque acá no tenía trabajo. En Comodoro Rivadavia trabajé en YPF, también en Neuquén, pero después, como había empezado la (Segunda) Guerra Mundial, me sumé como voluntario argentino al servicio de Bélgica. Estuve toda la guerra como artillero naval", añadió.
El pigüense fue parte de un hecho clave para el desenlace de la guerra: el desembarco en Normandía.
"Mi misión era apoyar a los que iban a desembarcar; cuidábamos que los aviones no bombardearan los barcos", recordó en alusión al famoso "Día D".

El pigüense recordó que, cuando el barco en el que estaba partió de un puerto de Gales, no sabía a dónde iba. "El capitán lo supo en alta mar, cuando abrió la carta que le habían dado. Estuvimos dos o tres días en el mar y llegamos al Canal de la Mancha; ahí había muchos barcos, y un gran bochinche. No había diferencia entre el día y la noche", agregó.

"Fue una jornada agitada, porque volaban lanchas cargadas de soldados, que chocaban con las bombas. Para mí ir a la guerra fue una aventura, ya que antes estaba solo en el sur y sin mi familia. ¿Si tenía miedo? No, para nada. Ahora hay cosas que me dan más miedo, en realidad", dijo Bouisson.

Pese a las particularidades de la guerra, reconoció que en los cuatro años en que estuvo participando de ella, como combatiente estuvo "entretenido". "Fue hasta divertido, sobre todo en las licencias", confió.
La última vez que Bouisson estuvo en Pigüé fue en 1942, antes de irse a Europa para participar de la contienda, aunque antes hizo el servicio militar durante ocho meses en Canadá, ya que en la Argentina había sido exceptuado por número bajo.

"Ahora Pigüé no es ni parecido a lo que era en aquella época. Cuando yo vivía acá era un pueblo tranquilo, e íbamos a jugar a la pelota con otros chicos; ahora es una ciudad con un movimiento bárbaro. Igual quería volver, porque ya pasaron como 70 años", dijo Bouisson.

También recordó que su mamá, Leontina Brouzes, se radicó en La Plata luego de haber formado una familia en Pigüé. Señaló que ella tenía una estrecha relación con Francisco Issaly, uno de los co fundadores de esta ciudad. "Cuando yo era chico la acompañaba a verlo, porque él curaba colocando su mano sobre la persona. Mi mamá tenía dolores, e íbamos a verlo una o dos veces a la semana", evocó, con nostalgia.
Tras ser licenciado al término de la guerra mundial, Eduardo Augusto Bouisson se estableció en la ciudad de Mar del Plata, donde se desempeñó como empleado de comercio. En recuerdo de su visita, el secretario de cultura municipal le entregó un obsequio consistente en una publicación que recuerda el 125º aniversario de esta localidad, celebrado recientemente.

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