| El 25 de mayo de 1910 se cumplió el Centenario de la Revolución de Mayo. Debido a este gran acontecimiento se decidió festejar invitando a notables de diferentes nacionalidades y organizando todo tipo de eventos, tales como ceremonias civiles y religiosas, desfiles militares, congresos, banquetes, funciones de gala, entre otros. También se acercaron a nuestro país poetas y literatos, viajeros profesionales e invitados especiales que dejaron noticia de ese año excepcional.
Pero no todo lo relacionado con esta fecha era alegría: durante la Semana de Mayo de 1910 se podía apreciar un fuerte descontento representado por protestas sociales (por ejemplo, el atentado que sufrió el Teatro Colón en una de sus funciones de Gala, amenazas de huelga general y planteamientos violentos de sectores sindicales anarquistas y socialistas.
La Argentina, que se perfilaba como una potencia semejante a Estados Unidos mostraba dos caras distintas en este festejo: la magnificencia del mismo, por un lado, y la tensión social, por el otro.
La fiesta del Centenario
En 1910, los porteños se preparaban para un acontecimiento único: se cumplían cien años desde la Revolución de Mayo. Para eso se montó una exposición universal cuyo nombre no pudo ser más atinado: Exposición Internacional del Centenario.
La ocasión era propicia para hacer un balance y, para muchos, arrojó resultado positivo. Este optimismo se reflejó en los ambiciosos festejos que se llevaron a cabo.
Las naciones invitadas al festejo del Centenario enviaron representantes:
Alfonso XIII, Rey de España, dio su representación a Isabel de Borbón; la delegación de Chile fue encabezada por el presidente Pedro Montt; Italia fue representada por el profesor Ferdinando Martín; el general Colmar von der Goltz hizo lo propio con Alemania; Estados Unidos envió una formación de cuatro cruceros y a ellos se unieron los representantes de Uruguay, Japón, Rusia y de muchas otras naciones.
Buenos Aires fue el centro de los festejos
La primera comisión del Centenario, creada por el Poder Ejecutivo en 1906, dispuso un magno festejo. Se invitó a participar a artistas de todo el mundo para concebir sus ideales estéticos "siempre que la obra estuviera inspirada en la historia argentina".
Debido al conflicto que se había desatado entre el Ejecutivo y el Congreso, que llevó a la clausura de éste último al ser retirados los proyectos de extraordinarias, no se sancionó la ley de provisión de fondos para la comisión.
La comisión del Centenario de 1909 (segunda comisión):
El 8 de febrero de 1909 se sanciona la Ley 6.286 sobre la celebración de la Revolución de Mayo, en la que se mencionan los monumentos y estatuas que se pensaba erigir: de la Revolución en la Plaza de Mayo, de la Asamblea de 1813, de la Bandera , de España, del Congreso de 1816, de Mariano Moreno y de San Martín, entre otros.
A lo largo de todo 1910 se desató una auténtica fiebre estatuaria: se colocaron varias piedras fundamentales de futuros monumentos, algunos proyectados por el propio gobierno, otros como homenaje de las colectividades extranjeras residentes en la Argentina , a los que se sumaron los que regalaron a la ciudad gobiernos extranjeros, muchos de los cuales demorarían años en ser inaugurados.
También invadió la idea de que era preciso modernizar Buenos Aires y se lanzaron proyectos para modificar el aspecto de la Plaza de Mayo y la Casa de Gobierno, entre otros. En ese año se colocó la piedra fundamental de lo que sería el Colegio Nacional Buenos Aires.
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