El 21 de Mayo de 1982, dos secciones reforzadas de la Tercera escuadrilla aeronaval de caza y ataque, integradas por el Capitán de Corbeta Alberto Jorge Philippi, Teniente de Fragata Marcelo Gustavo Márquez, Teniente de Navío José César Arca, Teniente de Navío Benito Italo Rotolo, Teniente de Navío Carlos Alberto Lecour y Teniente de Navío Roberto Gerardo Sylvester atacaron unidades de superficie británicas estacionadas en el estrecho de San Carlos, hundiendo a la fragata H.M.S. "Ardent". Los aviones pertenecientes a los tres primeros pilotos fueron derribados por aviones "Harrier" ingleses que escoltaban al buque, falleciendo el Teniente de Fragata Marcelo Gustavo Márquez.
A partir de hoy, su nombre impreso en letras de bronce, forma parte también de la Base Naval Mar del Plata. En el desempeño de nuestra actividad como aviadores, tuvimos la oportunidad de conocerlo y disfrutar de su amistad en el poco tiempo que las circunstancias de la historia nos lo permitió. A sus relevantes capacidades profesionales se anteponía siempre su gran valor como ser humano y persona de bien. Del trato diario, puedo asegurar, que a Marcelo Márquez lo acompañaban las dos virtudes que solo acompañan a los Grandes… la humildad y la generosidad. Humildad que le permitía descender de la cabina de un caza reactor de altas prestaciones y sentarse en la cabina de un avión civil. Generosidad para contestar las mil y una preguntas que su presencia profesional provocaba y para ayudar a pulir una maniobra de vuelo. De mirada segura y sonrisa cómplice, cuando aún fuera del programa enseñaba a volar y evolucionar en perfecta formación cerrada. Generosidad que quedaría demostrada en su último acto de servicio, advirtiendo a sus dos camaradas del ataque inminente.
Fue educado en el crisol de una familia cuyos principios del amor, la rectitud moral, el sacrificio y el progreso en el trabajo digno, forjaron en él valores de carácter que se afirmarían aún más con su formación profesional. Para quienes tuvimos la dicha de acompañar a nuestros hijos en su ingreso a la Escuela Naval Militar, recorriendo con ellos sus instalaciones, vimos con orgullo que el embarcadero lleva su nombre, la foto de Marcelo está a la entrada del gimnasio.
En ese gran Instituto de formación están inscriptos sus méritos académicos y sus logros deportivos. Integrante destacado del Equipo de Vela, aprendió desde el principio a dominar el viento. Pero quería más, quería dominar el cielo mismo. Marcelo Márquez sigue estando en la misma Escuela Naval, es farol y guía de las nuevas promociones de oficiales. Así como brilló con mérito académico en sus estudios, se destacó como oficial del comando naval. A tal punto que su distinguido desempeño casi le impide el ingreso a la Escuela de Aviación Naval. La Flota de Mar lo requería también como oficial de operaciones. Sólo su carácter y determinación por el objetivo completo de su vocación, le permitieron ser lo que el quería ser… AVIADOR NAVAL.
Gracias al espíritu aeronaval de los integrantes del Aeroclub Mar del Plata, desde 1987 el avión A-4Q SKYHAWK, que en réplica perpetúa su memoria, se mantiene como ejemplo de valor y profesionalismo de nuestros hombres de la Aviación Naval a todos los jóvenes que, año tras año, llegan con la misma vocación de elevarse que forjó el espíritu del Teniente de Navío Marcelo Gustavo Márquez. Esa es su presencia en la Base Naval Mar del Plata. El ejemplo para los cabos, los suboficiales y oficiales más modernos. Él nos demostró que la vocación naval es elevarse cada día, personal y profesionalmente. Sólo así se llega a completar la verdadera vocación militar, que no es otra cosa más que la SUBLIME VOCACIÓN DE SERVICIO A LA PATRIA … Como la del Teniente de Navío MARCELO GUSTAVO MARQUEZ. Todo lo expuesto es lo que nos permite afirmar que no cayó, sigue en vuelo como guardián eterno de una guerra inconclusa. No vencido, con el mismo pabellón pintado en la deriva, con las mismas anclas, aun brillando en sus alas.
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