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Malvinas
“Para que no se rinda ni se olvide” a un héroe
Fuente: Gaceta Marinera

La Armada recordó al suboficial primero Julio Castillo, al cumplirse 28 años del final de la guerra de Malvinas. Murió en combate el 14 de junio de 1982, tras la rendición de las tropas argentinas y hoy un buque lleva su nombre.

El Área Naval Atlántica recordó el 28º aniversario de la muerte en combate del Suboficial Primero (post mortem) Julio Saturnino Castillo, el 14 de junio de 1982, durante la guerra por las Islas Malvinas. Un acto con una formación militar se llevó a cabo, frente al busto erigido en su memoria, en la plaza de armas “Submarino Santa Fe” de la Base Naval Mar del Plata. Luego, la ceremonia central se realizó en el edificio comando de la Base Naval Mar del Plata y la presidió el comandante del Área Naval Atlántica, Contralmirante Edgardo Aníbal García, acompañado por el comandante de la División de Patrullado Marítimo, Capitán de Navío Juan Carlos Temperoni, y el Contralmirante (R) Ángel Ates, a la que también asistieron ex camaradas del suboficial Castillo, miembros de la Asociación de Infantes de Marina de la Armada de la República Argentina (AIMARA) e invitados especiales. La rendición de las tropas argentinas en la mañana del 14 de junio de 1982, marcó el final del conflicto por la recuperación de las Islas Malvinas a su vez que eclipsó el valiente y heroico desempeño del Batallón de Infantería de Marina Nº 5 (BIM5). Castillo siguió combatiendo y logró hacer retroceder 14 kilómetros el avance de las fuerzas británicas, además de derribar dos helicópteros ingleses ese mismo día. Por ello, el aviso ARA “Suboficial Castillo” –con apostadero natural en la Base Naval Mar del Plata– lleva su nombre en homenaje a este héroe. El actual comandante del aviso ARA “Suboficial Castillo”, Capitán de Corbeta Fernando Pérez Khun se refirió al héroe naval expresando que “los hechos realizados por él muestran su lealtad, tanto a sus subalternos como a sus superiores. Castillo fue un Soldado con mayúsculas, un verdadero camarada, un verdadero héroe”, agregó. Dijo que los militares necesitan de ejemplos como el de Castillo, “para que cuando nos llegue el momento de comportarnos con dignidad sepamos que se puede hacer, porque alguien lo hizo antes que nosotros”, expresó Pérez Khun. “El ‘Suboficial Castillo', nuestro barco, año a año está diciendo presente en las campañas antárticas y en las campañas combinadas con la Armada de Chile. Está en la Antártida y en todas las bases”, aseveró.



Quién fue el suboficial Castillo
Nació en el pueblo de El Malacara, provincia de Santiago del Estero. En 1964 se incorporó a la Armada como conscripto de la Infantería de Marina. En 1965 ingresó a la Escuela de Suboficiales de Infantería de Marina. Con la jerarquía de suboficial segundo, el 8 de abril de 1982 marchó con su batallón (el BIM5) a las Islas Malvinas con el fin de contribuir a la defensa de Puerto Argentino. De esta manera, es destacado como jefe de una fracción de la Cuarta Sección de Tiradores de la Compañía “Nácar”, en la ladera sudoeste del monte Tumbledown.

 

Fue en estas circunstancias que a las 2:30 de la madrugada del 14 de junio, el grupo del suboficial Castillo trataba de contener la segunda embestida enemiga -la primera había sido rechazada-. Con Castillo estaban el cabo segundo Amílcar Tejada y el conscripto dragoneante José Luis Galarza. Tres soldados británicos salieron corriendo detrás de un montículo rocoso disparando sus armas, que alcanzaron a Galarza. Inmediatamente, el cabo Tejada giró la ametralladora MAG y comenzó a disparar, batiendo a los tres británicos. En ese momento, el suboficial Castillo -al ver la forma en que su soldado había sido herido- salió de la protección del “pozo de zorro” y otros tres ingleses avanzaron hacia él desde unos 20 metros . Intentó disparar su fusil, pero un tiro en el pecho lo empujó hacia atrás y murió. Quiso recuperar a su “dragoneante” caído; quiso pelear y peleó con valor y coraje. La Nación Argentina lo distinguió con su máxima condecoración: “La Nación Argentina al Heroico Valor en Combate”. Es por ello que -surcando las aguas de nuestro Mar Argentino, como en el recuerdo de todos sus camaradas de la Asociación de Infantes de Marina de la Armada de la República Argentina- queda latente la frase acuñada en la heráldica del escudo del aviso Castillo, ella es motivo de orgullo y de este justo homenaje: “Para que no se rinda ni se olvide”.
 
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