El 25 marzo, a las 13 hs, las patrullas comenzaron el camino hacia el refugio, a unos 2700 mts de altura, llegando al mismo a las 17.30. Allí descansaron hasta que, en la madrugada del día siguiente, las patrullas iniciaron el ascenso desde el refugio. Era un día de mucho viento y muy frío, lo que llevó al suboficial mayor Gajardo a dudar si continuaban o se volvían a la base. Pero el espíritu del coracero de Lavalle pudo más y las patrullas alcanzaron la cumbre cerca del mediodía, logrando alcanzar la meta impuesta por el Jefe de Regimiento, teniente coronel Eduardo Elgue.
Esta patrulla, la primera compuesta de soldados voluntarias en alcanzar la cumbre del Lanín, deja el antecedente de que no hay diferencias entre soldados masculinos y femeninos: todos hacen todo.
Cabe también hacer referencia al resto de las integrantes de esta patrulla por su esfuerzo y espíritu de sacrificio. Ellas son la soldado voluntaria (S) Yanet Montesino, Marlén Durán y Soledad Cantero.
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