|
“De algún modo, al incursionar las mujeres desestabilizamos algunos valores que estaban muy adentrados en la cultura institucional. Esto generó una incógnita: había que ver cómo nos iban a encuadrar y evaluar nuestro desempeño en esa órbita. Pensar en ascender a capitán de navío no representaba todavía una ambición”.
Uriarte nació el 1 de septiembre de 1954 en Lamarque (Río Negro). Después de vivir en Darwin y Bahía Blanca, tuvo su primer acercamiento a la Armada cuando se mudó a la Base de Infantería de Marina Baterías.
“En 1979 era civil y ya estaba trabajando en la Armada como profesora de Química y Física en la Escuela Técnica Básica (hoy Instituto Centenarios) y en el departamento de Capacitación Técnica del Arsenal Naval Puerto Belgrano. Dos años más tarde surgió la posibilidad de ingresar como ingeniera con grado militar”.
Entonces Uriarte ya se había casado con Daniel Mario Cantonni y era madre de Gisela, quien hoy tiene 29 años y dos hermanas: Carla (18) y Fiamma (14). “Dentro de la Armada la mujer cuenta con un beneficio: no existen antecedentes de otras mujeres en los más altos cargos y, siendo parte de la fuerza, es un camino por andar.” Para ella, las mujeres de la Armada cargan sobre sus hombros con la responsabilidad de estar siempre bajo la mira: “Hay una mayor exposición”, confiesa. Aunque asegura : “Lo cierto es que para todos, esta carrera exige dedicación y estar dispuesto a postergar deseos personales en función del servicio. No se puede hacer si uno no ama profundamente lo que hace porque es realmente una forma de vida”. 
|