| siendo el
objetivo un mejor aprovechamiento de los recursos de forma
tal de aumentar los niveles de eficiencia y eficacia representado
en los recursos y acciones de salud lleguen a los beneficiarios.
Por ende, la integración permite aplicar el principio
de economía de escala al unificar tanto el sistema
de compras como el de las prestaciones médicas.
Recurrir a la unificación del sistema administrativo
de las Obras Sociales no es un caso aislado a nivel mundial.
En Europa, prácticamente, dejaron de existir los hospitales
militares, debido al alto costos en el perfil de riesgo.
Doctor, ¿Cómo
funcionaron hasta ahora las Obras Sociales?
Básicamente, las Fuerzas Armadas en cuanto
a salud tienen dos vertientes. Una es la Sanidad Militar,
que comprende la obligación del Estado de mantener
la salud del personal militar en actividad y tiene a su cargo
los Hospitales Militares. Se financia con presupuesto del
Estado. La otra vertiente son las Obras Sociales, que tienen
su origen en Europa alrededor de 1880 y se basan en un sistema
solidario y cooperativo de los afiliados financiado por aportes
de los trabajadores y contribuciones de los patrones. Nosotros
tenemos tres Obras Sociales: el IOSE creado por ley en la
década del ‘50 y la DIBA y DISFA (Obra Social
de la Armada y la Fuerza Aérea respectivamente) que
funcionan como Direcciones Generales dependientes del Ministerio
de Defensa. Entre las tres cubren alrededor de 630.000 personas;
la más numerosa es el IOSE, que tiene 320.000 afiliados;
la DIBA, que tiene 200.000 afiliados, y la DIBFA, que tiene
90.000 afiliados más o menos. Es interesante saber
que en el mundo se han producido cambios muy importantes en
la última década relacionadas con la temática
de las Obras Sociales. En los últimos 30 años
ha habido un avance en el campo tecnológico y científico
muy profundos, sobre todo en tecnología, lo que ha
producido un incremento muy importante en los costos de las
prestaciones médicas. Cada vez es más costoso
atender a una población, porque hay más demanda
y porque hay un envejecimiento poblacional. En todo el mundo
se está observando que las enfermedades crónicas
no infecciosas o no transmisibles, como las enfermedades cardiovasculares
o cáncer, son las principales causas de mortalidad.
¿Esto se da por la modernidad?
Un poco sí, y otro tanto porque se vive cada vez más
y se tiene más chance de morir por enfermedades crónicas.
Y son enfermedades cada vez más costosas de tratar.
Por ejemplo, para el cáncer hay nuevos tratamientos
monoclonales que cuestan aproximadamente $ 80.000 la dosis.
Eso hace que la temática de las Obras Sociales sea
muy compleja porque en síntesis es un sistema de seguro
donde hay una población con características
demográficas, con un porcentaje de personas que pueden
adquirir cáncer o enfermedades cardiovasculares, por
lo que cada vez es más necesario que el pool de riesgo
se incremente para que se diluya ese pool de riesgo. Es decir,
cada Obra Social de 60.000 personas tiene dos transplantes
y cinco accidentes cardiovasculares y quiebra. Y actualmente,
un pool de riesgo adecuado para absorber estos accidentes
es de alrededor de 500.000 personas, que sería el mínimo
aconsejable.
¿Entonces las obras sociales
de las FFAA tienen problemas de financiamiento por la cantidad
de afiliados de cada una?
Sí, no sólo porque tienen un pool de riesgo
insuficiente desde el punto de vista sanitario de financiamiento
del sistema de salud, sino que además los aportes y
contribuciones están muy disminuidos, porque éstos
se calculan sobre la parte retributiva del salario. En el
personal militar en actividad la parte retributiva es un tercio
del salario real. En el personal civil esto no es así.
Entonces tenemos un problema de insuficiencia de aportes,
de pool de riesgo inadecuado con el consiguiente peligro de
tener una catástrofe económica financiera. Y
ésta es la gran problemática. Entonces en cuanto
a las Obras Sociales, nosotros por un lado, tratamos de incrementar
los aportes aumentando la contribución patronal. Las
Obras Sociales de las FFAA, a diferencia de las nacionales
que dependen de la Ley 23.660, conservan a sus jubilados.
O sea, las nacionales, cuando la persona se jubila pasa a
estar afiliado del PAMI, y en ese momento de la vida es cuando
la persona consume más. Después de los 60 años
el consumo de salud es cuatro veces mayor. Tenemos nuestro
propio PAMI, nos hacemos cargo en general de los jubilados.
¿Con el tema de la unificación,
los jubilados van a pasar a depender del IOSFA o van a ser
derivados al PAMI?
Las Obras Sociales de las FFAA no adhirieron a la Ley 23.660,
por tanto no están relacionadas a las Obras Sociales
nacionales, y sus jubilados no pasan al PAMI. Tampoco hacen
aportes al Fondo Solidario de Redistribución como lo
hacen las nacionales ni al APE, que es un fondo para atender
prestaciones de alto costo y baja incidencia, como tienen
las nacionales. El porcentaje de aportes es en un 10% para
ayudar a las obras sociales más chicas y al APE, para
que pague estas prestaciones de alto costo. Al no tener esto,
debemos afrontar estos gastos con nuestros propios fondos.
¿Qué es lo que hemos logrado? Como el 3% del
aporte de la contribución patronal se hace en las obras
sociales nacionales sobre el PAMI, en 2008 pedimos que de
ese 3% se aumente la contribución patronal del Estado
a las Obras Sociales de las FFAA, logrando aumentar la contribución
patronal del 4,5% al 8%. Esto fue una inyección de
fondos retroactivos muy importantes, a prácticamente
ocho meses atrás.
¿Esta acción solucionó
problemas?
Pese a estar muy satisfechos por el éxito de la gestión,
ésa no es la solución. El tema es trabajar sobre
los ingresos que son insuficientes y otro tema es aumentar
la eficiencia del gasto. Son dos acciones distintas. Una es
el aumento de ingresos y la otra es hacer que se gaste bien.
¿Qué significa esto?
Para que se invierta bien, primero hay que aumentar el pool
de riesgo como dije anteriormente, porque no es lo mismo comprar
insumos para 600.000 personas con un proveedor que hacer la
compra para 90.000 personas. Hasta ahora, todas las Obras
Sociales hacían sus compras por separado en vez de
juntarse y conseguir mejores precios. Lo que estamos tratando
es de luchar contra la fragmentación de las obras sociales
y hacer que funcionen como una sola. Esto se logra con un
proyecto de Ley de unificación y esa es la solución
definitiva. No es que se pierda la identidad de la persona
que estaba afiliada al IOSE, sino que tanto el Ejército,
como la Armada, la Fuerza Aérea, Gendarmería
y Prefectura van a tener representantes dentro de la administración
del IOSFA. Las Obras Sociales como concepto tienen en el directorio
representaciones de sus integrantes, y el Ministerio de Defensa
va a administrar y dirigir ese directorio.
¿O sea que hoy los 860 millones
de pesos que manejan las Obras Sociales son insuficientes
para cubrir el pool de riesgo de cada una de las dependencias?
Sí, esos fondos son insuficientes. Desde que nos hicimos
cargo, las tres Obras Sociales estaban en déficit.
Tenían cortes de servicios en muchos lados del país.
A través de una intensa labor de racionamiento del
gasto, compras consolidadas, vigilar muy bien los presupuestos,
etc, etc, en este momento podemos decir que el IOSE y la DIBA
están equilibradas. Estamos trabajando sobre la DIBFA,
que todavía tiene un déficit mensual de 3 ó
4 millones de pesos y estamos viendo cómo reducirlo.
Pero la solución realmente es ajustar los aportes y
hacer la unificación de las tres Obras Sociales.
Doctor, uno de las grandes preocupaciones
de los afiliados es el incremento que ha tenido el porcentaje
de descuento en los haberes. ¿Es cierto que con la
unificación de las Obras Sociales, el aporte se va
a reducir?
Sí, totalmente. El aporte se va a mantener, con esta
unificación va a ser posible equipararlo al de las
obras sociales nacionales, o sea un 3%.
¿El proyecto de unificación
sigue las políticas de Estado de claridad en la gestión?
Totalmente. Se presentaba una confusión respecto de
qué financiaba Sanidad militar y qué financiaba
la Obra Social. No estaban bien separados los roles. Había
subsidios cruzados, que empezamos a deslindar identificando
quérol ocupada cada cual.
¿O sea que con esto usted considera que la unificación
va a representar para el afiliado una mejora en la calidad
de servicio y en las prestaciones?
No le quepa duda. Usted sabe que hay pueblos del interior
del país donde la Armada tiene 100 afiliados, el IOSE
tiene 3.000 y la DIBFA tiene 50 afiliados. Las tres negociaban
por separado con las clínicas y hospitales del lugar.
Y esta fragmentación se repite a lo largo y a lo ancho
del país. Esto terminaría con esa forma de operar,
porque uno se sienta con los Colegios Médicos o con
las clínicas y sanatorios para coordinar las prestaciones
para todos.
¿Puede dismificar la idea
de que la unificación va a producir despidos de los
trabajadores?
La idea es que no se va a perder ni un solo puesto de trabajo,
esto es claro y definitivo e incluso puede ser que se aumenten
los puestos laborales, porque van a aumentar las prestaciones,
va a mejorar todo el sistema y se va a necesitar más
personal.
¿La idea es trabajar sobre
puntas tecnológicas?
Totalmente. Estamos trabajando sobre el aumento de los aportes,
que espero tener buenas noticias durante el año 2010,
y el aumento de la eficiencia del gasto. Si logramos los objetivos,
creo que van a ser Obras sociales de un perfil completamente
distinto, comparables a las prepagas más prestigiosas.
El proyecto ya está en estudio en Casa de Gobierno
y pronto pasará al Congreso.
¿Cómo ve la voluntad política para la
concreción del proyecto?
Yo creo que va a ser un año difícil, pero como
tiene que ver con la salud de la gente, la lógica diría
que va a haber buena voluntad política con este tema.

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