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El
Prototipo
La creación del vehículo liviano de
empleo general aerotransportable 4X4 “Gaucho”
responde a las determinaciones del Plan Ejército Argentino
(PEA 2025), de acuerdo con el cual la Fuerza dispondrá
de un instrumento Militar Terrestre (IIMT) con capacidad para:
Controlar un extenso espacio territorial.
Facilitar el desplazamiento de fuerzas en áreas
distantes entre sí en lapsos reducidos.
Proyectar elementos en el marco de operaciones militares
bajo el mandato de la ONU.
Desplazar fuerzas en el marco de eventuales alianzas
regionales o internacionales.
En este contexto, se hace necesario dotar a las Grandes Unidades
de Combate (nivel Brigada), de un vehículo de combate
multipropósito liviano a ruedas, necesidad que derivó
en el surgimiento del proyecto Gaucho, nombre dado al vehículo
liviano, de empleo general, aerotransportado (VLEGA) concebido
como una plataforma 4X4, bajo la premisa de constituir una
familia de vehículos capaces de facilitar el cumplimiento
de las siguientes misiones:
Exploración de combate.
Puestos de comando tácticos.
Combate antiblindado, como plataforma de armas antitanque.
Defensa antiaérea, como plataforma para el arma
antiaérea.
Observación y dirección del fuego de
artillería, y morteros.
Transporte de morteros calibre 81 ó 120 Mm.
Evacuación y transporte de heridos.
La ausencia en los arsenales de un vehículo de tales
características llevó a los ejércitos
de la Argentina y Brasil a desarrollar un vehículo
liviano de empleo general aerotransportable 4X4 a fin de equipar
a sus fuerzas terrestres. Este proyecto tecnológico
es el primero realizado en forma combinada.
En abril de 2004, ingenieros del Ejército Argentino
se reunieron en Río de Janeiro con sus pares del Ejército
de Brasil, oportunidad en que se establecieron los requisitos
técnicos y operacionales del futuro vehículo:
Debía ser multipropósito, ágil y de concepción
simple y versátil; especialmente apto para ser utilizado
en todo tipo de terrenos, en el cumplimiento de misiones de
asalto aéreo, exploración, seguridad, comando
y comunicaciones.
Entre las características generales que se definieron
para el vehículo, se destacan su diseño modular,
rusticidad y mecánica simple, fácil mantenimiento
y poseer baja silueta, ser silencioso, capacidad para ser
aerotransportado (pueden transportarse seis vehículos
en las bodegas de los aviones Hércules C–130, apilados
de a dos) y además, poseer capacidad para ser lanzado
con paracaídas o depositarlo en el campo de combate,
por extracción a baja altura.
En diciembre de 2004, se inició la etapa argentina
con la construcción del prototipo en talleres del Batallón
de Arsenales 601. Esta concluyó en mayo de 2005. En
junio de ese año, se efectuó el traslado aéreo
del vehículo hasta la ciudad de Río de Janeiro,
donde el equipo de trabajo del Ejército Brasileño
prosiguió con el desarrollo del prototipo.
En mayo de 2006, se impartió la orden de pasar a la
etapa de producción del vehículo. A tal efecto
se efectuaron los estudios de factibilidad necesarios y se
estableció que las actividades de producción
debían ser ejecutadas por elementos logísticos
de la Fuerza. Así, el Batallón de Arsenales
601, dependiente del Comando de Arsenales, fue designado como
unidad productora del Gaucho, en su planta de montaje de vehículos.
Esta, que posee una capacidad de producción estimada
de 100 unidades anuales, se finalizó en abril de 2007.
Los primeros en fabricarse salieron rodando en el mes de mayo,
entrando en servicio a mediados de 2008.
La Maqueta
Tratándose de un vehículo que se encuentra
aún en las etapas previas a su industrialización
en serie, la elaboración de la maqueta fue llevada
a cabo en forma totalmente artesanal, no soslayándose
complejas técnicas, que por cierto se encuentran un
poco alejadas del modelista común. El arquitecto Gabriel
Montanari, integrante del Grupo de Modelismo Independiente,
se tomó el trabajo de hacer un prolijo relevamiento
fotográfico de uno de los modelos de preserie, trasladando
luego las mediciones a escala 1/35, mediante el software Autocad,
obteniendo así una visión tridimensional del
modelo, lo que permitió elaborar los moldes en los
que se volcaría la resina con la que se fabricó
el modelo. El primer paso consistió en elaborar la
carrocería del modelo.
Simultáneamente, se elaboraron los moldes en los que
se vertió el Zamac (aleación de metal blanco
resistente pero al mismo tiempo maleable) con el que se elaboraron
todos los detalles que constituyen la jaula antivuelco, el
armamento, y la gran cantidad de accesorios que adornan y
complementan al modelo, dándole un aire de gran realismo.
Para el armado se emplearon diversos tipos de pegamentos,
en especial, los epoxídicos y los de cianoacrilato.
Fue necesario proceder en forma previa al armado, a lijar
todas las piezas con lija al agua, para hacer desaparecer
imperfecciones del vaciado de la resina y del zamac, así
como también, para dar mordiente a la pintura. Con
respecto a ésta última se ha intentado representar
a los vehículos, tal como se los suele ver en su forma
actual, sin mimetizar, para lo cual se eligieron pinturas
acrílicas. Previo a la pintura, se lavaron con detergente
todas las piezas, de manera tal de asegurar un buen agarre
de la pintura. Todos los vehículos fabricados presentan
un tono verde, con los bajos en negro mate. El verde se consigue
con la mezcla de esmaltes XF21 (65 %) + XF5 (35 %), ambos
de la marca Tamiya. Para más detalles del armado de
esta maqueta en resina, su pegado y pintado, puede enviar
su inquietud a: maquetasmontanari@yahoo.com.ar

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