aquellas tropas criollas, entre las cuales combatieron integrantes
del Regimiento de Patricios, bajo el mando del Coronel Ramón
Rodríguez, los que, junto a paisanos y milicianos se
batieron denodadamente en lucha desigual contra los cañones
navales “Peixar”, que en aquellos tiempos eran
la última palabra en cuanto a artillería marítima.
Los invasores lograron pasar, pero en posteriores combates
(El Quebracho, Tonelero, San Lorenzo) fueron tan duramente
castigados por nuestros artilleros y soldados que debieron
pedir la paz y reconocer nuestros derechos soberanos. Vuelta
de Obligado militarmente fue una derrota, pero abrió
el camino de la victoria final. No en vano el propio General
José Francisco de San Martín, nuestro máximo
héroe patrio, quien legó su legendario sable
corvo al gobernador Juan Manuel de Rosas, escribiría
tiempo después en una carta a su amigo, el General
Tomás Guido, la siguiente frase sobre lo acontecido
en Vuelta de Obligado: “Ahora los poderes extranjeros
han descubierto que los argentinos no son empanadas que se
comen con sólo abrir la boca”.
En la Casa de Gobierno
En referencia a este combate, durante el último
fin de semana de noviembre en la Casa Rosada se realizó
una muestra de imágenes sobre la Vuelta de Obligado,
en la que participaron los Patricios.  |