introducido
en un vehículo. Asimismo la familia del jefe asesinado
fue también tomada como rehén, y posteriormente
en horas de la madrugada, asesinaron a su esposa - Hilda Caseaux
de Gay - en presencia de sus hijos.
Se iniciaría un calvario para el Teniente Coronel Ibarzábal,
con un cautiverio que se extendería durante el lapso
de 10 meses, padecido en diferentes centros clandestinos de
detención, denominados por los terroristas como “cárceles
del pueblo”, construidas en verdaderas fosas subterráneas
en jaulas de metal. En una carta fechada el 22 de febrero
de 1974, el entonces Presidente de la Nación, Juan
Domingo Perón dirigió unas palabras al personal
militar de la Guarnición Azul, en las que expresó:
“Vaya mi palabra de consuelo para los familiares que
perdieron a sus seres queridos, de aliento para los heridos
y de esperanza para las familias del Coronel Gay y Teniente
Coronel Ibarzábal. Tengan la certeza de que todo el
poder del Estado está siendo empleado para lograr su
liberación. Quiera Dios que el heroico desempeño
de todos ustedes nos sirva siempre de ejemplo”.
El 19 de noviembre de 1974, mientras el Teniente Coronel Jorge
Roberto Ibarzábal era trasladado de una cárcel
del pueblo a otra, en el interior de un armario metálico,
durante un control de rutas, en la localidad de Quilmes, se
produjo un tiroteo entre los ocupantes de la camioneta que
lo transportaba y la Policía Provincial. Antes de que
este grupo de terroristas se entregara, uno de ellos abrió
el armario y asesinó a Ibárzabal, quién
se encontraba amordazado y con sus manos atadas. El Coronel
(Post Mortem) Ibarzábal era oriundo de Juan José
Paso, cerca de Pehuajó, tenía 46 años,
estaba casado con Nélida De Agreda y tenía tres
hijos, Silvia, María José y Roberto. Murió
defendiendo su Patria, sus valores, sus hombres y su bandera.

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