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160 / octubre 2009

CURSO DE CAZADORES DE MONTE
Un difícil teatro de combate

SAN PEDRO – MISIONES
El ejército y su compromiso solidario

REGIMIENTO 1 PATRICIOS
Con el espíritu de la Infantería

CAMPO DE MAYO
Los Ingenieros en su día

COMANDO CUERPO DE EJERCITO III
¡FUEGO!
El gran enemigo

OPERACIONES
En defensa del medio ambiente

ESTADO MAYOR CONJUNTO
Una nueva visión de la defensa civil

RC TAN 11 - SANTA CRUZ
Rugir de Blindados en la Patagonia Austral

BUZOS DE EJÉRCITO
Buceo en la Antártida

EL EJÉRCITO ARGENTINO Y LA PRODUCCIÓN NACIONAL / Capítulo Decimoctavo
Con obras para el país

HISTORIAS DEL PENSAMIENTO POLITICO NACIONAL / Capítulo Decimoquinto
La Revolución del '43

INSTITUTO DE INTELIGENCIA DE LAS FUERZAS ARMADAS
Inteligencia Conjunta

EDIFICIO LIBERTADOR
El 61º aniversario de la creación del Estado Mayor Conjunto

2DA SECCION
SEGURIDAD E HIGIENE INSTITUCIONAL

Un Departamento que trabaja en la prevención de accidentes

EL PATON BAUZA
Un DT campeón de América

COMANDO CUERPO
DE EJERCITO III

¡FUEGO!
El gran enemigo
por Armando S. Fernández

La alarma se dio en horas de la noche el pasado 9 de julio sobre la vera de la ruta E-55, en el denominado “Camino de las cien curvas” que une la ciudad de La Calera con Villa Carlos Paz. Brotó el fuego y un viento de 40 km por hora comenzó a avivar las llamas. Lo intempestivo de la hora hizo que fuera imposible pasar a la acción inmediata para combatir el fuego y así, el elemento ígneo se multiplicó. Las autoridades del Cuerpo de Bomberos de la Región Punilla adoptaron las medidas preventivas para afrontar la emergencia y en las primeras horas del día siguiente, cortaron la antes mencionada ruta, en un tramo de unos 20 km de distancia (entre la localidad de La Calera y el paredón del Dique San Roque). Lo que siguió después puede perfectamente considerarse la crónica de una batalla.
 
 
El Ejército entra en acción en la “sucursal del infierno”
También reaccionó con presteza el Comando del Tercer Cuerpo de Ejército, el cual destinó efectivos y medios para afrontar la devastadora emergencia junto al personal de Bomberos de la Región Punilla y los medios propios suministrados por el Plan Nacional de Lucha contra el Fuego. Así, en esa primera jornada -el 10 de julio- se combatió el fuego utilizando aviones hidrantes, autobombas y personal de a pie, que avanzó por las laderas de los cerros y las quebradas de la Sierra de la Estefa. Picos y palas abrieron dos zanjas de 400 metros cada una con el fin de frenar el avance de las llamas, en una zona dominada por espinillos, garabatos, molle, talas y el mantillo que cubre el suelo de la zona rocosa.
Efectivos y medios militares desplegados en la operación

Oficial Superior Coordinador General (1),
Suboficial Coordinador de la Operación ( 1),
Pilotos de helicópteros (2),
Efectivos:
del R I Parac 2 ( 10),
del RI Parac 14 (10)
de la Ca Ing Parac 4 (10),
del Cdo Cpo Ej III (10), del B Com 141 (10), Conductores motoristas (79 Reserva en apresto (30)
Total personal militar empleado:
101 efectivos.
Material utilizado:
Helicóptero UH-1 H (1)
Jeep Mercedes Benz G 230 ( 2),
Camión UNIMOG 416 (5),
Camión Mercedes Benz 1114 (1),
AR Aguatero (1)

Tema aparte fue la labor aérea, ya que los aviones y el helicóptero de Aviación de Ejército no podían acercarse demasiado a los cerros, debido al peligro que significaba el cambio de velocidad que toman los aparatos después de efectuar las descargas de agua. Así, debieron operar afrontando ráfagas de viento de hasta 40 km por hora. Todo lo mencionado hacía dificultoso y casi imposible efectuar los disparos hidrantes desde corta distancia. Sin embargo, pese a las dificultades mencionadas al final de la jornada de luz se pudo controlar el fuego, aunque no dominarlo completamente. Con la llegada de la noche quedaron dos móviles de bomberos con la consigna de evitar que el fuego se propagara al otro lado de la ruta, donde hay varias viviendas. El día 11 se reanudó la lucha en medio de la adversidad desatada por las condiciones climáticas, ya que persistía el fuerte viento y la zona donde se había focalizado el fuego era inaccesible para soldados y bomberos. La esforzada labor de los integrantes de la Guarnición Córdoba, provistos de machetes, chicotes y mochilas cargadas de agua, se pudo

medir en el terreno, como una confrontación palmo a palmo y sin tregua contra el fuego. Al caer la tarde, el fuego, aliado del viento había tomado gran parte de la cumbre de la ladera norte de la Sierra de la Estefa. En un intento por dar batalla frontal, los efectivos del Ejército abordaron el helicóptero y desembarcaron en la cumbre. La tarea nada tuvo de fácil y si aquí se apagaban algunos focos, en otra parte recrudecían. Llegó la oscuridad y los exhaustos combatientes del fuego recién pudieron replegarse al filo de la medianoche. A las 7 horas del 12 de julio, el Comandante Regional de Bomberos y el Encargado de Campo de la Guarnición Militar Córdoba efectuaron un relevamiento de la zona.

Entretanto, soldados y bomberos se aprestaban a librar otra jornada de lucha anti ígnea. Se decidió instalar la Base Operativa en el sector denominado Boca del Túnel II, lugar ubicado sobre la ruta E-55. Desde ahí se extendieron mangueras hasta donde daban su longitud y para combatir de lleno los focos ígneos más cercanos. Efectivos de la Guarnición Córdoba llegaron hasta lugares alejados de la parte media de la ladera del cerro, mientras los aviones hidrantes atacaban las llamas y del helicóptero que iba y venía sin pausa llegaban efectivos que, provistos de mochilas cargadas de agua, reanudaban la

batalla. Aquello era “como estar en una sucursal del infierno” dirían después algunos de quienes enfrentaron las llamas. Lamentablemente, la vegetación seca y volátil, propia de ese sector del terreno, es de fácil combustión y el pertinaz viento seguía haciendo de las suyas. Con la llegada de la oscuridad, sólo se había logrado sofocar el incendio en la ladera norte de la Sierra de la Estefa. Pero si el fuego allí retrocedía, volvía sin embargo a mostrar su virulencia en otro sector.

 
Se reanuda la lucha
Los aviones hidrantes recibieron la orden de extinguir un nuevo incendio de gran magnitud que se había desatado en la localidad de Icho Cruz. Y aquí la emergencia se potenciaba, pues en el citado lugar habitaban unas cien familias, de las cuales, unas sesenta debieron ser prontamente evacuadas. Como es de suponer, este nuevo frente de fuego complicó aún más la tarea que se estaba realizando. Las horas y las condiciones operativas no eran ya las adecuadas y las fuerzas de los efectivos se estaban desgastando rápidamente, razón por la cual se impartió la orden de repliegue del personal, quienes descendieron
por lugares dispersos y fueron recuperados para permitir su posterior descanso. En la siguiente jornada (día 13) se hizo un nuevo reconocimiento y evaluación de la zona afectada, comprobándose que nuevos focos de incendios se habían desatado. Sectores del Campo Militar conocidos como Estancia Valdez, Yocsina y El Talar, ubicados en la localidad de Malagueño estaban siendo pasto de las llamas. Con los medios aéreos afectados a los incendios focalizados en Icho Cruz y las Altas Cumbres, la tarea de soldados y bomberos debió multiplicarse. Al mediodía, felizmente, se consiguió dominar los focos de fuego que castigaban la Sierra de la Estefa y otros puntos secundarios del incendio. Esta vez el viento amainó y la batalla se pudo dar en mejores condiciones. Al caer la tarde, las llamas parecían haber sido neutralizadas y los mandos deliberaron sobre si tratar de apagarlas totalmente en horas de la noche. Pero, con buen criterio, se decidió dar el mayor descanso posible a los efectivos que ya estaban al límite de sus fuerzas. Pero la consigna antes del reposo, fue preparar los materiales y salir lo más temprano posible para anticiparse a la acción del viento. El quinto día de combate contra el fuego -día 14- el personal de la Guarnición de Ejército Córdoba hizo base en el sector de Yocsina, significativo detalle que permitió actuar con celeridad y ante la falta de viento, las llamas avanzaban despacio. En los flancos Este y Oeste actuaron cuatro autobombas mientras que, llegados desde el sur, los aviones hidrantes descargaron sus masas de agua sobre el fuego. Avanzando coordinadamente, soldados y bomberos cubrieron 4 km a puro golpe de chicote y riego de mochilas. Con las primeras horas de la tarde comenzaron a llegar las buenas noticias sobre tanto trabajo efectuado en todos los frentes. Aquí y allá, desde diferentes sectores, las comunicaciones anunciaban que “este sector ya está apagado”. La batalla contra el fuego había finalizado y junto a los bomberos, los efectivos de la Guarnición Militar Córdoba desplegaron una vez más y generosamente su entereza, capacidad y coraje para afrontar la emergencia, cumpliendo con una de las misiones subsidiarias que tiene el Ejército Argentino.
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