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/ octubre 2009 |





COMANDO CUERPO DE EJERCITO III
¡FUEGO!
El gran enemigo |










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COMANDO
CUERPO
DE EJERCITO III
¡FUEGO!
El gran enemigo |
por Armando S. Fernández |
| La
alarma se dio en horas de la noche el pasado 9 de julio
sobre la vera de la ruta E-55, en el denominado “Camino
de las cien curvas” que une la ciudad de La Calera
con Villa Carlos Paz. Brotó el fuego y un viento
de 40 km por hora comenzó a avivar las llamas.
Lo intempestivo de la hora hizo que fuera imposible pasar
a la acción inmediata para combatir el fuego y
así, el elemento ígneo se multiplicó.
Las autoridades del Cuerpo de Bomberos de la Región
Punilla adoptaron las medidas preventivas para afrontar
la emergencia y en las primeras horas del día siguiente,
cortaron la antes mencionada ruta, en un tramo de unos
20 km de distancia (entre la localidad de La Calera y
el paredón del Dique San Roque). Lo que siguió
después puede perfectamente considerarse la crónica
de una batalla. |
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El
Ejército entra en acción en la “sucursal
del infierno”
También reaccionó con presteza el Comando
del Tercer Cuerpo de Ejército, el cual destinó
efectivos y medios para afrontar la devastadora emergencia junto
al personal de Bomberos de la Región Punilla y los medios
propios suministrados por el Plan Nacional de Lucha contra el
Fuego. Así, en esa primera jornada -el 10 de julio- se
combatió el fuego utilizando aviones hidrantes, autobombas
y personal de a pie, que avanzó por las laderas de los
cerros y las quebradas de la Sierra de la Estefa. Picos y palas
abrieron dos zanjas de 400 metros cada una con el fin de frenar
el avance de las llamas, en una zona dominada por espinillos,
garabatos, molle, talas y el mantillo que cubre el suelo de
la zona rocosa. |
Efectivos
y medios militares desplegados en la operación
Oficial Superior Coordinador General (1),
Suboficial Coordinador de la Operación ( 1),
Pilotos de helicópteros (2),
Efectivos:
del R I Parac 2 ( 10),
del RI Parac 14 (10)
de la Ca Ing Parac 4 (10),
del Cdo Cpo Ej III (10), del B Com 141 (10), Conductores
motoristas (79 Reserva en apresto (30)
Total personal militar empleado:
101 efectivos.
Material utilizado:
Helicóptero UH-1 H (1)
Jeep Mercedes Benz G 230 ( 2),
Camión UNIMOG 416 (5),
Camión Mercedes Benz 1114 (1),
AR Aguatero (1) |

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Tema
aparte fue la labor aérea, ya que los aviones y el helicóptero
de Aviación de Ejército no podían acercarse
demasiado a los cerros, debido al peligro que significaba el
cambio de velocidad que toman los aparatos después de
efectuar las descargas de agua. Así, debieron operar
afrontando ráfagas de viento de hasta 40 km por hora.
Todo lo mencionado hacía dificultoso y casi imposible
efectuar los disparos hidrantes desde corta distancia. Sin embargo,
pese a las dificultades mencionadas al final de la jornada de
luz se pudo controlar el fuego, aunque no dominarlo completamente.
Con la llegada de la noche quedaron dos móviles de bomberos
con la consigna de evitar que el fuego se propagara al otro
lado de la ruta, donde hay varias viviendas. El día 11
se reanudó la lucha en medio de la adversidad desatada
por las condiciones climáticas, ya que persistía
el fuerte viento y la zona donde se había focalizado
el fuego era inaccesible para soldados y bomberos. La esforzada
labor de los integrantes de la Guarnición Córdoba,
provistos de machetes, chicotes y mochilas cargadas de agua,
se pudo
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medir en el
terreno, como una confrontación palmo a palmo y sin
tregua contra el fuego. Al caer la tarde, el fuego, aliado
del viento había tomado gran parte de la cumbre de
la ladera norte de la Sierra de la Estefa. En un intento por
dar batalla frontal, los efectivos del Ejército abordaron
el helicóptero y desembarcaron en la cumbre. La tarea
nada tuvo de fácil y si aquí se apagaban algunos
focos, en otra parte recrudecían. Llegó la oscuridad
y los exhaustos combatientes del fuego recién pudieron
replegarse al filo de la medianoche. A las 7 horas del 12
de julio, el Comandante Regional de Bomberos y el Encargado
de Campo de la Guarnición Militar Córdoba efectuaron
un relevamiento de la zona.
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Entretanto,
soldados y bomberos se aprestaban a librar otra jornada de
lucha anti ígnea. Se decidió instalar la Base
Operativa en el sector denominado Boca del Túnel II,
lugar ubicado sobre la ruta E-55. Desde ahí se extendieron
mangueras hasta donde daban su longitud y para combatir de
lleno los focos ígneos más cercanos. Efectivos
de la Guarnición Córdoba llegaron hasta lugares
alejados de la parte media de la ladera del cerro, mientras
los aviones hidrantes atacaban las llamas y del helicóptero
que iba y venía sin pausa llegaban efectivos que, provistos
de mochilas cargadas de agua, reanudaban la
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batalla. Aquello
era “como estar en una sucursal del infierno”
dirían después algunos de quienes enfrentaron
las llamas. Lamentablemente, la vegetación seca y volátil,
propia de ese sector del terreno, es de fácil combustión
y el pertinaz viento seguía haciendo de las suyas.
Con la llegada de la oscuridad, sólo se había
logrado sofocar el incendio en la ladera norte de la Sierra
de la Estefa. Pero si el fuego allí retrocedía,
volvía sin embargo a mostrar su virulencia en otro
sector.
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Se
reanuda la lucha
Los aviones hidrantes recibieron la orden de extinguir un nuevo
incendio de gran magnitud que se había desatado en la
localidad de Icho Cruz. Y aquí la emergencia se potenciaba,
pues en el citado lugar habitaban unas cien familias, de las
cuales, unas sesenta debieron ser prontamente evacuadas. Como
es de suponer, este nuevo frente de fuego complicó aún
más la tarea que se estaba realizando. Las horas y las
condiciones operativas no eran ya las adecuadas y las fuerzas
de los efectivos se estaban desgastando rápidamente,
razón por la cual se impartió la orden de repliegue
del personal, quienes descendieron |
por lugares dispersos
y fueron recuperados para permitir su posterior descanso. En
la siguiente jornada (día 13) se hizo un nuevo reconocimiento
y evaluación de la zona afectada, comprobándose
que nuevos focos de incendios se habían desatado. Sectores
del Campo Militar conocidos como Estancia Valdez, Yocsina y
El Talar, ubicados en la localidad de Malagueño estaban
siendo pasto de las llamas. Con los medios aéreos afectados
a los incendios focalizados en Icho Cruz y las Altas Cumbres,
la tarea de soldados y bomberos debió multiplicarse.
Al mediodía, felizmente, se consiguió dominar
los focos de fuego que castigaban la Sierra de la Estefa y otros
puntos secundarios del incendio. Esta vez el viento amainó
y la batalla se pudo dar en mejores condiciones. Al caer la
tarde, las llamas parecían haber sido neutralizadas y
los mandos deliberaron sobre si tratar de apagarlas totalmente
en horas de la noche. Pero, con buen criterio, se decidió
dar el mayor descanso posible a los efectivos que ya estaban
al límite de sus fuerzas. Pero la consigna antes del
reposo, fue preparar los materiales y salir lo más temprano
posible para anticiparse a la acción del viento. El quinto
día de combate contra el fuego -día 14- el personal
de la Guarnición de Ejército Córdoba hizo
base en el sector de Yocsina, significativo detalle que permitió
actuar con celeridad y ante la falta de viento, las llamas avanzaban
despacio. En los flancos Este y Oeste actuaron cuatro autobombas
mientras que, llegados desde el sur, los aviones hidrantes descargaron
sus masas de agua sobre el fuego. Avanzando coordinadamente,
soldados y bomberos cubrieron 4 km a puro golpe de chicote y
riego de mochilas. Con las primeras horas de la tarde comenzaron
a llegar las buenas noticias sobre tanto trabajo efectuado en
todos los frentes. Aquí y allá, desde diferentes
sectores, las comunicaciones anunciaban que “este sector
ya está apagado”. La batalla contra el fuego había
finalizado y junto a los bomberos, los efectivos de la Guarnición
Militar Córdoba desplegaron una vez más y generosamente
su entereza, capacidad y coraje para afrontar la emergencia,
cumpliendo con una de las misiones subsidiarias que tiene el
Ejército Argentino.
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