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/ septiembre 2009 |








EL EJÉRCITO ARGENTINO Y LA PRODUCCIÓN NACIONAL
El Primer Plan Quinquenal |








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EL
EJÉRCITO ARGENTINO Y LA PRODUCCIÓN NACIONAL
El Primer Plan Quinquenal |
por Lauro S. Noro |
| Durante
el primer gobierno del General Juan Perón se puso
en marcha el Plan Quinquenal que nacionalizó las
fuentes de riqueza, de la industria y el trabajo. Pero
además, impulsó una profunda reestructuración
de las Fuerzas Armadas y de la política de Defensa
Nacional. El Ejército, la Marina y la Aeronáutica
recibieron un decisivo apoyo para cumplir con sus objetivos. |
| Aspiramos
a una liberación absoluta de todo colonialismo
económico que rescate al país de la dependencia
de las finanzas foráneas”. Con estas palabras
el presidente de la Nación, Juan Perón,
puso en marcha el Primer Plan Quinquenal diseñado
para el período 1947-1951. La intención
era renovar y reedificar a todo el Estado con la intensificación
del desenvolvimiento económico y la explotación
de1 patrimonio argentino. Con la nacionalización
del Banco Central; la recuperación de los servicios
públicos; la flota mercante y los ferrocarriles
y un censo nacional, entre otras medidas, se realizaron
más de 70.000 obras, entre ellas numerosas escuelas
y hospitales. A esa mega idea, siguió el Segundo
Plan Quinquenal, más amplio y con mayores pretensiones,
pero interrumpido por la revolución de 1955. En
el diseño de la Defensa Nacional no se quedó
atrás. Es más, le dio una profunda significación. |
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| Publicidad sobre la venta de nuestra
producción al exterior del Primer Plan Quinquenal.
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Nace
el plan
El objetivo fundamental fue acrecentar el poder de las Fuerzas
Armadas. En sus considerandos ordenaba a los ministerios militares
hacer invulnerable la integridad e inviolabilidad del territorio.
En pocas palabras, impelía a la preservación
de la soberanía nacional con la capacitación
para cumplir con los compromisos internacionales en materia
de seguridad y respaldando la política exterior. A
eso, le agregaba el fomento y desarrollo del potencial industrial
militar nacional. Ya en ese momento vislumbraba la necesidad
de la conjuntez del aparato militar. En ese sentido, apuntó
a la coordinación, preparación y empleo de las
Fuerzas Armadas en conjunto y además, a estimular las
posibilidades para su sostén logístico. De esa
manera impulsaba el desarrollo de la capacitación de
fabricación y producción de armas, municiones
y pertrechos bélicos y el fomento de las industrias
básicas. También, estimuló las investigaciones
científicas y experimentaciones para la producción
o adquisición de efectos para su equipamiento y en
mantener el adiestramiento de cuadros y tropas en un nivel
satisfactorio.
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A
cada uno de los ministerios militares les recomendó un
mismo rol de acuerdo con sus capacidades específicas,
como operaciones de lucha terrestre, defensa del mar y ríos
y del espacio aéreo. O sea, adquirir un grado adecuado
de capacitación para intervenir en acciones eventuales,
colaborar con las otras Fuerzas en el cumplimiento de sus misiones
y adiestrar a cuadros y tropas en vista de operaciones de guerra.
Pero claro, todo eso demandaría un incremento de fondos.
Así, de acuerdo con las prioridades del Plan de Inversiones
del Estado se destinaron $ 400.000.000 para defensa nacional;
$1.260.000.000, para el Ejército; $1.200.000.000, para
la Marina y $1.140.000.000, para la Aeronáutica.
El Ejército
“Consolidar la unidad espiritual de los cuadros para
hacer de ellos una fuerza homogénea e indestructible”,
reflejaba el Plan Quinquenal al referirse específicamente
al Ejército Argentino. Iba más allá.
“Cimentar las virtudes morales y espirituales que aseguren
el más estricto cumplimiento del deber militar para
fortalecer los estrechos vínculos entre la Fuerza y
el Pueblo”, agregaba en uno de sus artículos.
El punto central estaba ubicado en elevar el grado de adiestramiento
de las tropas. “Debe orientarse la instrucción
con sentido eminentemente práctico y métodos
actualizados y enseñar a educar e instruir”,
sentenciaba. En cuanto a la organización y equipamiento
preveía ejecutar progresivamente el plan de reestructuración
para modernizar y completar el equipamiento sobre la base
de las reales posibilidades de la Nación y del autoabastecimiento.
También, llamaba a perfeccionar y racionalizar la organización
para obtener la máxima capacidad funcional. No se quedaba
ahí. En la explotación de los bienes del
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“El
hambre, mal consejero”
En su discurso de hace ya 63 años, frente a los
legisladores nacionales para definir las bases económicas
del Plan Quinquenal, Perón expresó las ideas
que lo impulsaban. Hoy, esas palabras tienen una llamativa
actualidad. Esto decía el líder justicialista:
“Para aumentar otras conquistas sociales, necesitamos
aumentar la riqueza y el trabajo. Nuestro plan considera
multiplicar la riqueza y repartirla convenientemente;
y con ello las nuevas conquistas sociales han de salir
fecundamente de nuestro propio trabajo, sin perjudicar
a nadie. Sin bases económicas no puede haber bienestar
social y por eso es necesario crearlas. Debemos producir
el doble y multiplicarlo por cuatro. Mediante una buena
industrialización, es decir enriqueciendo la producción
por la industria, distribuir equitativamente esa riqueza
y aumentar el estándar de vida de nuestras poblaciones
hambrientas, que son la mitad del país; cerrar
ese ciclo con una conveniente distribución y comercialización
de esa riqueza y cuando el ciclo de la producción,
industrialización, comercialización y consumo
se haya cerrado, no tendremos necesidad de mendigar mercados
extranjeros, porque tendremos el mercado dentro del país
y habremos solucionado con ello una de las cuestiones
más importantes: la estabilidad social, porque
el hambre es muy mal consejero de las masas. Nosotros
queremos dar al país una gran riqueza, pero consolidada
por un perfecto equilibrio social. Queremos que en la
extracción, elaboración y comercialización
de esa riqueza, el capital y el trabajo sean asociados
colaboradores y no fuerzas en pugna, porque la lucha destruye
valores, sólo la colaboración, la buena
voluntad y la cooperación son las fuerzas capaces
de construir valores y de aumentar riquezas". |

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Ejército
propendía a lograr la mayor autosuficiencia en beneficio
de la economía nacional y del personal y a elevar el
nivel de vida de los cuadros. “Con una acción
social inteligente, tenaz, evolucionada y positiva, en base
a la experiencia recogida en la materia”, concluía.
Leyes sociales
Hagamos un poco de historia. A principios de octubre de 1946,
la Secretaría Técnica de la Presidencia, a cargo
del doctor José Figuerola, había elaborado un
plan de gobierno basado en los postulados del ex Consejo Nacional
de Posguerra. El 21 de ese mes, fueron convocadas ambas cámaras
legislativas del Congreso Nacional, a título de invitación
a senadores y diputados nacionales, para acompañar
la exposición del Presidente. El acto se desarrolló
en el recinto de la Cámara baja con la asistencia de
toda la bancada oficialista y la abstensión de la opositora.
La apertura estuvo a cargo del vicepresidente de la Nación,
doctor Juan Hortensio Quijano. Le siguieron las palabras de
Perón y del citado funcionario con un gran despliegue
de gráficos.
En el artículo primero del proyecto, se aprobaban realizaciones
e inversiones y leyes. Entre las más destacadas, sobresalía
la creación de cuerpo de abogados del Estado; la organización
de los ministerios; las modificaciones del régimen
municipal para la Capital Federal; los derechos electorales
para la mujer y los suboficiales; las construcciones; la habilitación
y funcionamiento de los servicios de salud pública;
sobre la educación primaria, secundaria y técnica;
la reforma universitaria; la reorganización de la justicia
federal; la extensión del fuero de trabajo; la regulación
de las funciones notariales; la jurisdicción contencioso-administrativa;
el servicio exterior de la Nación; la inmigración
colonización y población; la de arrendamientos
rurales y aparcerías; el accionariado obrero; el seguro
nacional; el fomento de la vivienda; la reorganización
de la Dirección Nacional de Energía; de caza
y pesca marítima; en defensa de la riqueza forestal;
el Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias; de fomento
de industria nacional y del cuerpo de Aduanas.
En otros considerandos, otorgaba plena libertad al Poder Ejecutivo
para utilizar los medios de financiación del plan y
emitir títulos de la deuda pública hasta la
cantidad que estimara conveniente. |
| Anuncio de las centrales hidroeléctricas
que se construirían en todo el país |
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También,
estaba autorizado a propiciar cualquier otro medio con
esos fine con la salvedad de que lo comunicara anualmente
al Congreso. En un temario aparecían las áreas
de inversión y los importes a gastar en la organización
de los servicios como para financiar las inversiones
productivas y en forma discriminada. En ese detalle
-como vimos- estaban contempladas las Fuerzas Armadas

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Diferentes
Obras
Con el Primer Plan Quinquenal pueden enumerarse
distintos hechos, entre ellos, la creación del
Instituto Argentino de Promoción del Intercambio
(I.A.P.I.), de la Secretaría de Trabajo; la nacionalización
de los servicios públicos, de los elevadores de
granos, de los servicios de gas, telefónicos y
sanitarios, de las usinas eléctricas; la flota
mercante de ultramar y obras portuarias. En cuestiones
de justicia social, promulgó los derechos del trabajador,
el estatuto del peón; la creación de la
Dirección Nacional de Asistencia Social, de los
tribunales del trabajo, la jubilación de los empleados
de comercio, el régimen de previsión para
el personal de la industria y afines, ayuda social, la
Fundación Eva Perón, los derechos de la
ancianidad, la Ciudad de los Niños y los pequeños
ahorristas. En educación se construyeron edificios
para colegios nacionales, escuelas normales, industriales,
técnicas y de comercio; se fomentó el turismo
escolar; se creó el régimen trabajo y aprendizaje,
la universidad obrera y universidades nacionales, viviendas
y hospitales. En materia de energía, se terminaron
y construyeron diques, usinas hidroeléctricas y
térmicas, obras fluviales, destilerías de
petróleo. |

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