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159 / septiembre 2009

REGIMIENTO DE GRANADEROS A CABALLO
Honras al Libertador José de San Martín en el 159º aniversario de su paso a la inmortalidad

CONFERENCIA DE EJÉRCITOS AMERICANOS
Representantes de los Ejércitos del continente se reunieron en nuestro país

CAPELLANÍA MAYOR DEL EJÉRCITO
Las personas siempre buscan a Dios

ESTADO MAYOR GENERAL DEL EJÉRCITO
Nueva edición del Curso de Comunicación Institucional

INVITADA ESPECIAL
Una Abuela de Plaza de Mayo participó en el Seminario

Defensa: un Ministerio en acción / Tercera parte

MENDOZA
Ganó el espíritu de la montaña

EL EJÉRCITO ARGENTINO Y LA PRODUCCIÓN NACIONAL
El Primer Plan Quinquenal

HISTORIAS DEL PENSAMIENTO POLITICO NACIONAL / Capítulo Décimocuarto
Cipriano Reyes, un luchador

SERVICIO METEOROLOGICO NACIONAL
El clima y nosotros

LA FLOTA PATRIOTA
La Expedición Libertadora del Perú

TODO TERRENO
Nuevo Seminario de Violencia intrafamiliar
Tercera Feria del Libro
Apertura del Curso Conjunto de Pilotos
Curso de Ética y Transparencia en la Administración Pública

MUSEO HISTORICO DEL EJERCITO-CIUDADELA
Aquí vive la música

CORONEL ARGENTINO DEL VALLE LARRABURE
In Memoriam de un soldado argentino

2DA SECCION
EMANUEL “MANU” GINÓBILI

Más allá del deporte

SOLIDARIDAD
En Lobos con los Granaderos
Salvataje en Horcones

EL EJÉRCITO ARGENTINO Y LA PRODUCCIÓN NACIONAL
El Primer Plan Quinquenal
por Lauro S. Noro

Durante el primer gobierno del General Juan Perón se puso en marcha el Plan Quinquenal que nacionalizó las fuentes de riqueza, de la industria y el trabajo. Pero además, impulsó una profunda reestructuración de las Fuerzas Armadas y de la política de Defensa Nacional. El Ejército, la Marina y la Aeronáutica recibieron un decisivo apoyo para cumplir con sus objetivos.
 
Aspiramos a una liberación absoluta de todo colonialismo económico que rescate al país de la dependencia de las finanzas foráneas”. Con estas palabras el presidente de la Nación, Juan Perón, puso en marcha el Primer Plan Quinquenal diseñado para el período 1947-1951. La intención era renovar y reedificar a todo el Estado con la intensificación del desenvolvimiento económico y la explotación de1 patrimonio argentino. Con la nacionalización del Banco Central; la recuperación de los servicios públicos; la flota mercante y los ferrocarriles y un censo nacional, entre otras medidas, se realizaron más de 70.000 obras, entre ellas numerosas escuelas y hospitales. A esa mega idea, siguió el Segundo Plan Quinquenal, más amplio y con mayores pretensiones, pero interrumpido por la revolución de 1955. En el diseño de la Defensa Nacional no se quedó atrás. Es más, le dio una profunda significación.
Publicidad sobre la venta de nuestra producción al exterior del Primer Plan Quinquenal.
 

Nace el plan
El objetivo fundamental fue acrecentar el poder de las Fuerzas Armadas. En sus considerandos ordenaba a los ministerios militares hacer invulnerable la integridad e inviolabilidad del territorio. En pocas palabras, impelía a la preservación de la soberanía nacional con la capacitación para cumplir con los compromisos internacionales en materia de seguridad y respaldando la política exterior. A eso, le agregaba el fomento y desarrollo del potencial industrial militar nacional. Ya en ese momento vislumbraba la necesidad de la conjuntez del aparato militar. En ese sentido, apuntó a la coordinación, preparación y empleo de las Fuerzas Armadas en conjunto y además, a estimular las posibilidades para su sostén logístico. De esa manera impulsaba el desarrollo de la capacitación de fabricación y producción de armas, municiones y pertrechos bélicos y el fomento de las industrias básicas. También, estimuló las investigaciones científicas y experimentaciones para la producción o adquisición de efectos para su equipamiento y en mantener el adiestramiento de cuadros y tropas en un nivel satisfactorio.

A cada uno de los ministerios militares les recomendó un mismo rol de acuerdo con sus capacidades específicas, como operaciones de lucha terrestre, defensa del mar y ríos y del espacio aéreo. O sea, adquirir un grado adecuado de capacitación para intervenir en acciones eventuales, colaborar con las otras Fuerzas en el cumplimiento de sus misiones y adiestrar a cuadros y tropas en vista de operaciones de guerra.
Pero claro, todo eso demandaría un incremento de fondos. Así, de acuerdo con las prioridades del Plan de Inversiones del Estado se destinaron $ 400.000.000 para defensa nacional; $1.260.000.000, para el Ejército; $1.200.000.000, para la Marina y $1.140.000.000, para la Aeronáutica.

El Ejército
“Consolidar la unidad espiritual de los cuadros para hacer de ellos una fuerza homogénea e indestructible”, reflejaba el Plan Quinquenal al referirse específicamente al Ejército Argentino. Iba más allá. “Cimentar las virtudes morales y espirituales que aseguren el más estricto cumplimiento del deber militar para fortalecer los estrechos vínculos entre la Fuerza y el Pueblo”, agregaba en uno de sus artículos. El punto central estaba ubicado en elevar el grado de adiestramiento de las tropas. “Debe orientarse la instrucción con sentido eminentemente práctico y métodos actualizados y enseñar a educar e instruir”, sentenciaba. En cuanto a la organización y equipamiento preveía ejecutar progresivamente el plan de reestructuración para modernizar y completar el equipamiento sobre la base de las reales posibilidades de la Nación y del autoabastecimiento. También, llamaba a perfeccionar y racionalizar la organización para obtener la máxima capacidad funcional. No se quedaba ahí. En la explotación de los bienes del


“El hambre, mal consejero”

En su discurso de hace ya 63 años, frente a los legisladores nacionales para definir las bases económicas del Plan Quinquenal, Perón expresó las ideas que lo impulsaban. Hoy, esas palabras tienen una llamativa actualidad. Esto decía el líder justicialista: “Para aumentar otras conquistas sociales, necesitamos aumentar la riqueza y el trabajo. Nuestro plan considera multiplicar la riqueza y repartirla convenientemente; y con ello las nuevas conquistas sociales han de salir fecundamente de nuestro propio trabajo, sin perjudicar a nadie. Sin bases económicas no puede haber bienestar social y por eso es necesario crearlas. Debemos producir el doble y multiplicarlo por cuatro. Mediante una buena industrialización, es decir enriqueciendo la producción por la industria, distribuir equitativamente esa riqueza y aumentar el estándar de vida de nuestras poblaciones hambrientas, que son la mitad del país; cerrar ese ciclo con una conveniente distribución y comercialización de esa riqueza y cuando el ciclo de la producción, industrialización, comercialización y consumo se haya cerrado, no tendremos necesidad de mendigar mercados extranjeros, porque tendremos el mercado dentro del país y habremos solucionado con ello una de las cuestiones más importantes: la estabilidad social, porque el hambre es muy mal consejero de las masas. Nosotros queremos dar al país una gran riqueza, pero consolidada por un perfecto equilibrio social. Queremos que en la extracción, elaboración y comercialización de esa riqueza, el capital y el trabajo sean asociados colaboradores y no fuerzas en pugna, porque la lucha destruye valores, sólo la colaboración, la buena voluntad y la cooperación son las fuerzas capaces de construir valores y de aumentar riquezas".

Ejército propendía a lograr la mayor autosuficiencia en beneficio de la economía nacional y del personal y a elevar el nivel de vida de los cuadros. “Con una acción social inteligente, tenaz, evolucionada y positiva, en base a la experiencia recogida en la materia”, concluía.

Leyes sociales
Hagamos un poco de historia. A principios de octubre de 1946, la Secretaría Técnica de la Presidencia, a cargo del doctor José Figuerola, había elaborado un plan de gobierno basado en los postulados del ex Consejo Nacional de Posguerra. El 21 de ese mes, fueron convocadas ambas cámaras legislativas del Congreso Nacional, a título de invitación a senadores y diputados nacionales, para acompañar la exposición del Presidente. El acto se desarrolló en el recinto de la Cámara baja con la asistencia de toda la bancada oficialista y la abstensión de la opositora. La apertura estuvo a cargo del vicepresidente de la Nación, doctor Juan Hortensio Quijano. Le siguieron las palabras de Perón y del citado funcionario con un gran despliegue de gráficos.
En el artículo primero del proyecto, se aprobaban realizaciones e inversiones y leyes. Entre las más destacadas, sobresalía la creación de cuerpo de abogados del Estado; la organización de los ministerios; las modificaciones del régimen municipal para la Capital Federal; los derechos electorales para la mujer y los suboficiales; las construcciones; la habilitación y funcionamiento de los servicios de salud pública; sobre la educación primaria, secundaria y técnica; la reforma universitaria; la reorganización de la justicia federal; la extensión del fuero de trabajo; la regulación de las funciones notariales; la jurisdicción contencioso-administrativa; el servicio exterior de la Nación; la inmigración colonización y población; la de arrendamientos rurales y aparcerías; el accionariado obrero; el seguro nacional; el fomento de la vivienda; la reorganización de la Dirección Nacional de Energía; de caza y pesca marítima; en defensa de la riqueza forestal; el Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias; de fomento de industria nacional y del cuerpo de Aduanas.
En otros considerandos, otorgaba plena libertad al Poder Ejecutivo para utilizar los medios de financiación del plan y emitir títulos de la deuda pública hasta la cantidad que estimara conveniente.

Anuncio de las centrales hidroeléctricas que se construirían en todo el país

También, estaba autorizado a propiciar cualquier otro medio con esos fine con la salvedad de que lo comunicara anualmente al Congreso. En un temario aparecían las áreas de inversión y los importes a gastar en la organización de los servicios como para financiar las inversiones productivas y en forma discriminada. En ese detalle -como vimos- estaban contempladas las Fuerzas Armadas



Diferentes Obras

Con el Primer Plan Quinquenal pueden enumerarse distintos hechos, entre ellos, la creación del Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (I.A.P.I.), de la Secretaría de Trabajo; la nacionalización de los servicios públicos, de los elevadores de granos, de los servicios de gas, telefónicos y sanitarios, de las usinas eléctricas; la flota mercante de ultramar y obras portuarias. En cuestiones de justicia social, promulgó los derechos del trabajador, el estatuto del peón; la creación de la Dirección Nacional de Asistencia Social, de los tribunales del trabajo, la jubilación de los empleados de comercio, el régimen de previsión para el personal de la industria y afines, ayuda social, la Fundación Eva Perón, los derechos de la ancianidad, la Ciudad de los Niños y los pequeños ahorristas. En educación se construyeron edificios para colegios nacionales, escuelas normales, industriales, técnicas y de comercio; se fomentó el turismo escolar; se creó el régimen trabajo y aprendizaje, la universidad obrera y universidades nacionales, viviendas y hospitales. En materia de energía, se terminaron y construyeron diques, usinas hidroeléctricas y térmicas, obras fluviales, destilerías de petróleo.

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