| precedentes
que marcó la presencia de una integrante activa de
la Asociación de Abuelas de Plaza de Mayo, la señora
Buscarita Roa. Al hacer uso de la palabra, la señora
Roa se dirigió a un auditorio integrado por unos cincuenta
oficiales (mayores, tenientes coroneles y coroneles) y comenzó
expresando su intención de hablar “sin ningún
tipo de rencor y con el corazón en la mano”.
Su exposición, que insumió alrededor de una
hora, concitó la total atención de los oyentes
y el corolario final fue un cerrado aplauso por parte de éstos.
Es de consignar que es la primera vez que una miembro de las
Abuelas de Plaza de Mayo se dirige a un auditorio integrado
por personal militar activo del Ejército y ello conforma
un paso más que da la Institución, prediciendo
de este modo los cambios necesarios para que el presente y
el futuro sean distintos al pasado. “Tenemos que aprender
del pasado, saber lo que sucedió para que nunca vuelva
a pasar y así lograr que el Ejército sea la
Institución preciada que fue en algún momento”,
expresó la señora Roa. Asimismo, admitió
que “los que se portaron mal fueron personas y no la
Institución”. Reconoció que su hijo se
metió en la política a pesar de los consejos
de ella y su marido y que se juntó con gente “no
recomendable”. Y cerró aquel concepto con la
siguiente reflexión: “Nada justifica apropiarse
de un nieto o que no tenga tumba para llevarle una flor a
mi hijo”.
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