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159 / septiembre 2009

REGIMIENTO DE GRANADEROS A CABALLO
Honras al Libertador José de San Martín en el 159º aniversario de su paso a la inmortalidad

CONFERENCIA DE EJÉRCITOS AMERICANOS
Representantes de los Ejércitos del continente se reunieron en nuestro país

CAPELLANÍA MAYOR DEL EJÉRCITO
Las personas siempre buscan a Dios

ESTADO MAYOR GENERAL DEL EJÉRCITO
Nueva edición del Curso de Comunicación Institucional

INVITADA ESPECIAL
Una Abuela de Plaza de Mayo participó en el Seminario

Defensa: un Ministerio en acción / Tercera parte

MENDOZA
Ganó el espíritu de la montaña

EL EJÉRCITO ARGENTINO Y LA PRODUCCIÓN NACIONAL
El Primer Plan Quinquenal

HISTORIAS DEL PENSAMIENTO POLITICO NACIONAL / Capítulo Décimocuarto
Cipriano Reyes, un luchador

SERVICIO METEOROLOGICO NACIONAL
El clima y nosotros

LA FLOTA PATRIOTA
La Expedición Libertadora del Perú

TODO TERRENO
Nuevo Seminario de Violencia intrafamiliar
Tercera Feria del Libro
Apertura del Curso Conjunto de Pilotos
Curso de Ética y Transparencia en la Administración Pública

MUSEO HISTORICO DEL EJERCITO-CIUDADELA
Aquí vive la música

CORONEL ARGENTINO DEL VALLE LARRABURE
In Memoriam de un soldado argentino

2DA SECCION
EMANUEL “MANU” GINÓBILI

Más allá del deporte

SOLIDARIDAD
En Lobos con los Granaderos
Salvataje en Horcones

SERVICIO METEOROLOGICO NACIONAL
El clima y nosotros
por Armando S. Fernández

Dialogar con el Doctor Héctor Horacio Ciappesoni, Director del Servicio Meteorológico Nacional, que depende desde 2007 de la Secretaría de Planeamiento del Ministerio de Defensa, es un auténtico placer. Y si uno cree que la meteorología es un tema aburrido, SOLDADOS comprobó que es todo lo contrario. Porque la naturaleza manipula una suma de elementos y fuerzas que nos condicionan sobre el planeta y que los humanos no podemos controlar. A lo sumo prever (lo que ya es bastante).
“El 4 de abril de 1872, durante la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento, se creó por Ley 559 del Congreso de la Nación, la Oficina Meteoróloga Argentina, predecesora de nuestro actual Servicio Meteorológico Nacional -comienza diciendo el Doctor Ciappesoni y continúa- Desde esa época hasta nuestros días, mucha agua ha corrido bajo los puentes. A los métodos convencionales de observación (suelta de globos meteorológicos, observatorios, etc.) para medir presión, temperatura, viento, radiación solar, agua caída, evaporación, entre otros, se le agregó, desde los años '60 y particularmente desde los '80, el sistema satelital que escudriña el clima del planeta. Una verdadera revolución tecnológica que nos permite tener momento a momento y diariamente el clima que impera en todo el mundo, y en nuestro caso, en toda América del Sur.
Doctor Héctor Horacio Ciappesoni, Director del Servició Meteorológico Nacional
En estas dependencias de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, trabajan doscientas personas de lunes a domingo, las veinticuatro horas y en todo el sistema, que abarca todo el país, trabajan unas mil personas, porque los pronósticos del clima no se toman vacaciones. La importancia de la meteorología es fundamental porque toda las actividades humanas están relacionadas con la atmósfera. Un meteorólogo demora seis años en formarse en la Facultad de Ciencias Exactas, que es la única que da la carrera de meteorología. Hay que entender que toda interacción humana produce una reacción sobre la atmósfera (deforestación, aumento de anegación de plantaciones de arroz, aumento de metano, gases contaminantes de automóviles, glaciares en retroceso, etc).
LA SEÑORA Buscarita Roa durante su disertación en el seminario
Lo que forma parte del cambio global en la Argentina, desde las últimas décadas aumentó la precipitación desde el Río Colorado hacía el norte porque las temperaturas mínimas ascendieron y tenemos inviernos menos rigurosos y veranos más prolongados. Pensemos que en Buenos Aires en 1900 teníamos 11 días con temperaturas de 0 grado y hoy sólo tenemos un día. ¿Que cambió? Hay más calefacción, más aire acondicionado, más
vehículos porque al aumentar la temperatura local, el aire asciende y se forman nubes. Lo que llamamos “una isla de calor”. En nuestro país, la parte norte se está convirtiendo en tropical, el centro se ha vuelto húmedo (lloverá más) y el sur, excepto los glaciares, permanece igual. Y en el planeta se registra mayor actividad volcánica y mayores desastres. Se suponía que los tornados no existían en Argentina, pero existen. Debemos entender que toda la energía que opera en la Tierra proviene del Sol y que la capa atmosférica es muy fina (12 kilómetros) esa es la barrera que separa la vida de la no-vida en este planeta. Si la eliminamos, los rayos ultravioleta convertirán este mundo en un páramo. Protegerla es imperativo, nuestra subsistencia como humanidad depende de ello”.
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