
158
/ agosto 2009 |







HISTORIAS DEL PENSAMIENTO POLITICO NACIONAL
Doctor Ricardo Gutiérrez
Padre del Hospital de Niños |












|
|
HISTORIAS
DEL PENSAMIENTO POLITICO NACIONAL
Doctor Ricardo Gutiérrez
Padre del Hospital de Niño |
por Lauro S. Noro
|
| Médico,
poeta, literato y militar. Todo eso era Ricardo Gutiérrez.
“Había en él mucho de genial y a ello
debió su enorme prestigio, único e indiscutido
entre sus compañeros y discípulos, médicos
y poetas y más que nada entre las madres. Su dedicación
a los niños enfermos lo apartó del arte,
aunque no del todo, porque había en él un
infinito fondo de tristeza y ternura”. Así
lo definió José Antonio Argerich, como a
uno de los prominentes médicos que tuvo nuestro
país y fundador del Hospital de Niños, que
hoy lleva su nombre. |
| Gutiérrez
pertenecía a una familia de la clase dirigente
de la provincia de Buenos Aires. Con sus tres hermanos
formaron el clan de Los Gutiérrez. Juan María,
miembro de la Joven Generación de Mayo junto
|
|
|
| con Esteban
Echeverría y Juan Bautista Alberdi, agudo crítico
literario y promotor de la cultura, ministro de Urquiza y
rector de la Universidad de Buenos Aires durante la presidencia
de Mitre; Eduardo, autor del Juan Moreira, con cuya representación
popular en el picadero se inició el teatro nacional,
y Carlos, fuerte caudillo, fundador y redactor con sus dos
hermanos, de La Nación Argentina, diario de gran influencia
en la política porteña, que Mitre les compró
en 1870 y rebautizó como La Nación. Todos ellos,
alumnos del educador Amadeo Jacques en el Colegio Nacional
de Buenos Aires.
|
|
El militar
El futuro médico había nacido
en 1838 en Arrecifes. Sus inclinaciones profesionales lo encaminaron
hacia el Derecho, carrera que abandonó para definir
su vocación por la medicina. En pleno estudio, se enroló
como voluntario para participar en la Guerra del Paraguay
(1865-1870). Una experiencia que lo marcó a fondo.
Sin duda, el trabajo en la sanidad militar fue decisivo para
su práctica de la profesión y las posturas personales
y sociales que adoptó más tarde. Estuvo cinco
años en el frente y fue condecorado por su desempeño
humanitario por los gobiernos de los países aliados.
También integró los ejércitos de Buenos
Aires, bajo las órdenes de Mitre y combatió
en Cepeda y Pavón. Después, durante las epidemias
de cólera de 1867 y 1877, y la de fiebre amarilla de
1871, comandó los servicios sanitarios de las regiones
de Las Conchas y San Fernando, unas de las más afectadas
por los contagios y las muertes.
El poeta
A los 22 años se hizo conocer en las
letras con La fiebre salvaje, al que le siguieron Lázaro,
El libro de las lágrimas y El libro de los cantos.
Hacia 1875 Gutiérrez era considerado como el poeta
romántico de la Ciudad de Buenos Aires. Acabada la
Guerra, su poesía humanitaria, fraternal y pacifista,
había entrado en el gusto literario y las aspiraciones
del público que buscaba dejar atrás los años
violentos. El canto en el que propone tender la mano al vencido
(el pueblo paraguayo vencido por la Triple Alianza de Argentina,
Brasil y Uruguay) resultaba como un bálsamo para los
oídos porteños. En “La Victoria”,
escribió: ¡Ah, no levantes canto de victoria/
en el día sin sol de la batalla;/ que has partido la
frente de tu hermano/ con el maldito golpe de la espada!/
Cuando se abate el pájaro del cielo,/ se estremece
la tórtola en la rama;/ Cuando se postra el tigre en
la llanura,/ las fieras todas aterradas callan!.../¿Y
tú levantas himno de victoria/ en
|

La
obra de su vida
El Hospital de Niños se inauguró el 30 de
abril de 1875 en la calle Victoria 1179, hoy Hipólito
Yrigoyen 3420. El doctor Rafael Herrera Vegas actuó
como director en forma transitoria, hasta el regreso de
Ricardo Gutiérrez que por entonces se encontraba
en Europa. Los doctores Ignacio Pirovano y Adalberto Ramaugé
fueron los primeros médicos y José María
Ramos Mejía, el primer practicante. Con su regreso
en agosto de ese año, Gutiérrez asumió
la dirección del Hospital de Niños “San
Luis Gonzaga”, como se llamaba entonces.
La capacidad del nosocomio era insuficiente. El 22 de
Abril de 1876 se trasladó a su nueva sede, en Arenales
1462, a un edificio más amplio y de mejor acceso.
Se incorporaron nuevos facultativos y nuevas especialidades;
entre ellos, los doctores Eduardo Holmberg, en anatomía
patológica; Mariano Bejarano, en oftalmología;
Baldomero Sommer, en dermatología y Juan Pujol,
en otorrinolaringología. El 1º de marzo de
1883 el doctor Manuel Blancas es nombrado profesor y dirigió
el primer curso sobre “Enfermedades en los niños”
que se dictó en el país.
En 1886 Gutiérrez facilitó a las damas de
beneficencia, la estadística del año anterior
para fundamentar la necesidad de la construcción
de un nuevo y amplio hospital. Luego de largas tramitaciones,
se adquirió el solar de la calle Gallo 984/1016;
que hoy es la sede de Gallo 1330. En 1893 se colocó
la piedra fundamental y tres años después,
fue inaugurado el actual edificio; acto al que Ricardo
Gutiérrez no pudo ser testigo y que tanto había
esperado, porque falleció antes, el 26 de agosto
de 1896. La dirección la asumió el doctor
Antonio Arraga.
Al conmemorarse el centenario de su nacimiento, el diputado
Antonio Solari presentó un proyecto para imponer
el nombre de Ricardo Gutiérrez a “su Hospital
de Niños”, hecho que se concretó en
1946, con la sanción de la la ley Nº 14.649. |

|
| el día
sin sol de la batalla?/ ¡Ah, sólo el hombre,
sobre el mundo impío,/ en la caída de los hombres
canta!/ Yo no canto la muerte de mi hermano;/ márcame
con el hierro de la infamia./ ¡Porque en el día
en que su sangre viertes,/ de mi trémula mano cae el
arpa!
|
|
|
Sus poesías aparecían en diarios, revistas
y folletos, que posteriormente fueron reunidas en un volumen.
En La Nación publicó distintas obras como El
Misionero, El poeta, El soldado, que lo mostraron como una
de las mejores plumas de la literatura nacional, junto a otras
como las de Olegario V. Andrade, Carlos Guido y Spano y Rafael
Obligado.
El médico
Con el diploma de doctor en Medicina, viajó
a Europa becado por el gobierno argentino, donde se perfeccionó
en clínica pediátrica. De vuelta al país,
se abocó a iniciar y difundir la especialidad. Hizo
escuela con los conocimientos adquiridos y fundó el
Hospital de Niños, que dirigió durante 25 años
en forma gratuita. Alí pudo poner en marcha por primera
vez en la Argentina, la medicina psicosomática que
en el caso de los pequeños enfermos, significaba un
tratamiento que unía a la medicación con el
juguete.
Cuando la población de Buenos Aires se vio atacada
por las epidemias de fiebre amarilla, en 1871 y cólera,
en 1887 y junto con otros numerosos colegas, asistentes y
voluntarios, desempeñó su misión con
alto compromiso. Ricardo Rojas, en su Historia de la Literatura
Argentina, sintetiza su labor: “Su profesión
más |
| absorbente
fue el ejercicio de la medicina y al amor con que la ejerció,
entre niños dolientes y madres atribuladas, debió
Gutiérrez no poco de su fama como poeta, hecha más
bien de simpatía personal que de admiración
literaria”.
En 1879, aún cuando gran parte de su tiempo lo consumía
en el hospital y sus decenas de pacientes, Gutiérrez
fundó con sus hermanos el diario La Patria Argentina
para la difusión cultural. Falleció en 1896,
a los 58 años. Estanislao del Campo le había
dedicado el poema Fausto y Enrique Susini dirigió la
película Ayer y hoy (1934) cuyo guión es la
adaptación de uno de sus cuentos.  |
|