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/ agosto 2009 |









LA ESPOSA DEL MILITAR
La mejor camarada |










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LA
ESPOSA DEL MILITAR
La mejor camarada |
por Cecilia Figueira Tibiletti
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| “La
esposa de militar debe ser independiente, poseer cualidades
tanto de padre como de madre, ser una perfecta anfitriona
para cuatro o para cuarenta personas con una hora de aviso.
Saber gobernar cualquier situación de emergencia
imaginable sin manual alguno. Poder realizar trabajos
alegremente aún cuando esté embarazada y
tenga gripe. Debe estar dispuesta a mudarse de localidad
diez veces en diecisiete años. Debe tener |
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| la
suficiente cantidad de lágrimas para la alegría,
la tristeza, la pena, la decepción, la soledad, el orgullo
y una dedicación a todos los valores a los que ella y
su marido tienen cariño” – Autor Anónimo |
| Dentro del
ambiente militar, la esposa es un ícono preponderante
e indiscutido que marca el camino en cada una de las acciones
de estos hombres de armas. Es un camino difícil que
muchas mujeres desconocen cuando se enamoran, ya que se elige
a una persona independientemente de su profesión. Pero
la carrera militar no es simplemente una profesión
sino que es un estilo de vida que lleva consigo el desarraigo
tanto familiar como geográfico. El permanente sacrificio,
los cambios de casas, escuelas, amigos y trabajos son marcas
indiscutidas en este modo de vida. Los cambios de destinos
que abarcan tanto el interior inhóspito como para algunos
el exterior, afianzan los lazos familiares y refuerzan el
coraje y el carácter de estas madres, hijas e hijos
del militar.
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La destreza,
el entrenamiento de estas mujeres para soportar los avatares
de la soledad ante la ausencia prolongada del marido hacen
que aún aquellas situaciones tristes, sean transformadas
por ellas, en momentos que procuran la risa. Uno de los
comentarios generalizado, a modo de chiste, es que no
pueden competir con el rival más fuerte que poseen,
el Ejército.
Laura, cuyo marido está destinado en el EMGE, cuenta
que le sorprendió hasta donde llega el compromiso
que tienen con la fuerza. Cierta vez estando aún
de novia durante una reunión con amigos, algunos
propusieron jugar al Loto porque el premio era multimillonario
y recuerda entre risas el comentario de su marido:“Sería
genial si lo ganamos, podríamos comprar tanques
nuevos para estar mejor equipados”.
El militar entrega su vida por amor a la Patria, pero
sus esposas siguen las decisiones que se toman |
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| respecto de su
vida y la de sus hijos por amor a la familia. No es tarea fácil.
Alejandrina, quien vive en una unidad fronteriza hace tres año,
sostiene: “Es duro el tema de vivir en lugares tan desolados,
sobre todo cuando tienes niños. En este lugar no hay
secundario y el primario es con cursos mixtos. Es duro pensar
que quizás le puede pasar algo a tu hijo y no hay forma
de llegar a la ciudad hasta después de pasadas tres horas
- expresa y remata con un tono positivo-. Pero uno aprende a
forjar lazos con la familia, pasa mucho más tiempo compartiendo
con el marido y los hijos que en cualquier otra unidad. Se aprende
a compartir con la gente con la que se está destinado,
haciendo amistades que de otra manera sería imposible
lograr”. |
| Según
estudios psicológicos de la Organización
Mundial de la Salud, la segunda situación de vida
que produce el estrés más turbador son los
momentos de mudanza. Muchas familias militares cambian
de lugar por períodos cortos de tiempo, llegando
a sumar hasta veinte mudanzas durante toda la carrera,
sin embargo, dentro del ambiente, y pese a las protestas,
terminan siendo una forma de vida. Alejandra, con respecto
a este tema, argumenta:“Yo después de dos
años sin movimiento, me aburro y empiezo a cambiar
los muebles de lugar. Uno se acostumbra mucho a escuchar
‘Gorda, me salió el pase a la otra punta
del país’ y con la mejor cara, empezar a
embalar las cajas”. Mónica y Daniela, cuyos
maridos están destinados en Uspallata, concuerdan
en que el grave problema que se les presenta |
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es el tema de
las diferencias en cuanto a los niveles educativos que existen
de un lugar a otro. Pese a que ambas poseen hijos pequeños,
es una de las grandes preocupaciones a futuro.
Hoy en día, uno de los factores más importantes
dentro de la estabilidad económica familiar, es la inserción
de la mujer en el ámbito laboral. Actualmente, existe
una gran competencia en la búsqueda de trabajo, cada
vez más complicada por la situación del país
y por el paso de los años. Josefina explica: “Uno
trata de ayudar porque el sueldo no alcanza y las necesidades
siguen siendo las mismas. En lo económico, la vida militar
es áspera, uno empieza a trabajar para colaborar y de
pronto sale un pase inesperado. En mi caso ya dejé dos
titularidades. Al ser docente, aunque uno viva en el mismo país,
no te reconocen los sellados de otras provincias, por lo cual
no te consideran la antigüedad, lo que significa que si
hace veinte años que ejercés, comenzás
como recién recibida. No existen los traslados interjuridiccionales,
por lo que no te podés ir con tu puesto – aclara
y agrega-. El tema es que uno compensa afectos, por lo cual,
este aspecto muchas veces queda relevado”.
Todas las entrevistadas afirmaron que en el equilibrio de valores,
el resultado es positivo. Los amigos que uno hace dentro de
la “familia militar”, siempre están presentes
cuando se los necesita, pese a que hayan pasado años
sin tener algún contacto. Casi todas consintieron en
el arraigo a los afectos que van conociendo, porque la familia
grande se encuentra la mayor parte de los años de carrera
alejados y hay situaciones que se comparten únicamente
con esos afectos. Como aspecto negativo, el desarraigo y la
postergación de los hijos es la inquietud preponderante
de todas las esposas, aunque reconocen que la cantidad de “tíos”
que componen el árbol genealógico de estos niños
que viven su vida en el cuartel, menguan mucho la falta de contacto
con las familias paternas.
La conclusión a la que arribaron la mayoría de
las mujeres entrevistadas fue que no cambiarían este
estilo de vida que hace que sean extraordinarias y caracterizadas
por una gran fuerza para enfrentar las vicisitudes y excepcionales
habilidades para solventar cualquier tipo de problemas domésticos.
Todo eso y más hacen a “la esposa del militar”.
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