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158 / agosto 2009

GRIPE A
Apoyo sanitario del Ejército

COMANDO OPERACIONAL DE LAS FFAA
Una instancia imprescindible

DIRECCIÓN DE BIENESTAR
La reinserción laboral de los retirados

ENTRE RÍOS
Inauguración de obras en el Hospital Militar Paraná

CON LOS CASCOS AZULES
Negociar es la clave

Defensa: un Ministerio en acción / Segunda parte

HISTORIAS DEL PENSAMIENTO POLITICO NACIONAL
Doctor Ricardo Gutiérrez
Padre del Hospital de Niños

UNA PUBLICACION LEGENDARIA
Los ochenta y ocho años de la revista El Soldado Argentino

LA ESPOSA DEL MILITAR
La mejor camarada

ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE LA ARMADA
Sumergibles y submarinos

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Egreso Específico

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Lesiones y prevención del cáncer en la boca

INSTITUTO NACIONAL SANMARTINIANO
El granadero que escribió la historia de su regimiento

CAÍDO EN CUMPLIMIENTO DEL DEBER
Era soldado de la clase 1970

2DA SECCION
CABO 1RO DIEGO ELIZONDO

Nacido para ganar

GONAIVES, HAITÍ
Padrinos para Lía


HACIA EL BICENTENARIO
Un ojo en el Obelisco


MILITARIA
Anuario de gestión
del Ministerio de Defensa – 2008


HOSPITAL MILITAR CENTRAL
Ataques de pánico

CON LOS CASCOS AZULES
Negociar es la clave
por Lauro Noro

Un nuevo grupo de cascos azules argentinos partió hacia la República de Haití para integrar la misión de paz dispuesta por la ONU en ese país centroamericano. Los 500 efectivos del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, entre hombres y mujeres, permanecerán seis meses en la localidad de Gonaives, formando el Batallón Conjunto Argentino (BCA) y en Puerto Príncipe, en el Hospital Reubicable de la FAA.
 

En el Centro Argentino de Entrenamiento Conjunto para Operaciones de Paz (CAECOPAZ), en Campo de Mayo y con una formación que presidió el Comandante Operacional Conjunto de las Fuerzas Armadas, General de Brigada Daniel Camponovo, fueron despedidos los cascos azules del contingente Haití XI, bajo el comando del Capitán de Navío Rubén Galliusi. El Teniente Coronel Ernesto D’Ambra se desempeñará como jefe del Batallón Conjunto Argentino y el Comodoro Daniel Desimone estará a cargo del hospital reubicable. Cabe señalar que desde 2004 la Argentina aporta efectivos militares a la Misión de Estabilización de Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH). En la actualidad, 14 soldados cumplen funciones en el cuartel general; 443, del Ejército e Infantería de Marina en el BAC; 76, en el citado nosocomio y 41, en una unidad aérea con dos helicópteros.

Entrenamiento
En una recorrida por las amplias instalaciones del Centro que depende del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas (EMCO), SOLDADOS pudo comprobar el grado de entrenamiento de quienes acaban de partir hacia su destino caribeño. Desde principios de año, se los preparó para enfrentar todo tipo de situaciones, especialmente en la relación con la población civil. Oficiales, suboficiales y soldados voluntarios del Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea, Gendarmería y Policía Federal, con diferentes especialidades, recibieron nociones de cómo manejarse en un medio donde el uso de las armas es el último recurso a utilizar y echar mano a la negociación y la palabra para resolver problemas. En ese sentido, recibieron clases de profesionales y docentes civiles, licenciados en ciencias de la educación, instructores en idiomas extranjeros, especialistas en psicología, asesores en relaciones internacionales, profesores de ecuación física, traductores y ex cascos azules que forman la plantilla del Centro. La tarea no sólo apunta a educar y entrenar al personal militar que se desempeñará como peacekeeper (custodio de la paz), sino que recibe apoyo psicológico (y también a su familia), antes de partir y al regreso de la misión, luego de pasar seis meses lejos del hogar y de sus afectos.
Claro, todo esto es posible gracias a que el complejo tiene capacidad para alojar a 350 personas y darle de comer a 500. Además, está apoyado en unidades vecinas como el Hospital Militar de Campo de Mayo, el Regimiento de Asalto Aéreo, el Batallón de Ingenieros, la Agrupación de Aviación del Ejército y la Brigada Aérea de Morón, entre otros. Como dato complementario, desde su creación ya pasaron 1400 soldados extranjeros por sus aulas.

 
Teniente Coronel Ernesto D’Ambra

Con todo realismo
A pocas cuadras de la plaza de armas, llaman la atención unas precarias viviendas y casuchas de distintos colores. Es el “Petit París”, una réplica de un barrio de Gonaives, Haití, que donó e hizo construir la embajada de Francia en nuestro país. Entre sus callejuelas con todo tipo de dificultades, asentamientos, basura acumulada, escombros, malezas, árboles caídos, etcétera, los cascos azules simulan diferentes situaciones copiadas de la realidad. En ese momento, el cronista presenció una áspera negociación entre los soldados y líderes de la comunidad para revisar una casa en la que se suponía, se escondían armas. El empeño no fue fácil. Gritos, insultos, piedrazos y provocaciones, pusieron en alerta a los hombres de la UN. Sin embargo, las armas nunca se blandieron para ser disparadas. Con paciencia y echando mano a toda la verba posible, fueron calmando los ánimos.
Un poco más adelante, en un check-point montado por el contingente argentino, un auto es detenido. De buenas maneras, los cascos azules piden a sus ocupantes que bajen del vehículo. Un par revisa sus documentos y los palpan de armas con corrección, mientras otros, con un detector magnético buscan explosivos debajo del chasis. Sin embargo, la cosa se complica. Aparece una veintena de jóvenes que

insisten en superar el control para copar un lugar donde están entregando alimentos. El líder amenaza con una pistola. En francés, insulta y provoca a los efectivos. Estos tratan de calmarlo. No hay caso. El resto de los exaltados avanza con palos y cuchillos. Ante una orden, los soldados toman posición. El que los manda, está listo para efectuar tres disparos al aire antes de utilizar la fuerza de los fusiles. Hay tensión. Cuando todo parece perdido, aparece un tanque con las siglas de la UN. La imagen del cañón y de la ametralladora calibre 50 ponen las cosas en su lugar. La calma vuelve. Los revoltosos entran en razón y todo termina.
Estas prácticas son acompañadas por intensas clases teóricas.

Testimonios
La idea que prima en todo el ámbito de lugar es que los soldados logren la mejor preparación. Cuando lleguen al lugar de la misión sepan qué hacer y no encontrarse con situaciones desconocidas. “Van con una noción de las cosas y con esas representaciones comprenderán mejor las que les tocará vivir. Por eso, las simulaciones de disturbios, entrega de alimentos, escolta de vehículos para dar seguridad, etcétera. También, se ejercitan en la toma de decisiones desde los niveles de compañías o batallones y que incluye la elevación de informes a la UN sobre la misión. De esa manera, con un sistema informático y desde un pequeño incidente que se presente en el entrenamiento, siguen todo el canal de la cadena de mandos”, explica el Coronel Raúl Bertoia, comandante de CAECOPAZ.
Con las lecciones aprendidas a través de los años en distintas misiones donde participaron los cascos azules argentinos, buscan optimizar el entrenamiento. Por ejemplo, es valioso el aporte de quienes soportaron inundaciones y huracanes. Eso genera clases, charlas e informes. “La clave está en la autopreparación y el entrenamiento que se imparte aquí. Se forma un grupo de gente muy homogéneo y además, con gente que ha estado en diversas misiones trabajando como observadores militares, instructores y cascos azules. De esa manera, vuelcan la experiencia para los futuros contingentes”, agrega el Suboficial Mayor Roberto Di Natale, encargado del Centro. Por otro lado, el Teniente Coronel Alcides Faría (42), casado, dos hijos, oficial del ejército del Brasil, que estuvo en Chipre en 2000 con la Fuerza de Tareas 15 de la Argentina (“acá llegué en 2008 y me desempeño como instructor) destaca las virtudes del latino para relacionarse con la población. “Las características culturales del argentino y del brasileño nos permiten reaccionar e interactuar fácilmente más allá del idioma. Entendemos a la gente, sabemos manejarla, tenemos las señales, los gestos. Para nosotros nos es mucho más sencillo que por ejemplo para un contingente alemán. Sus caderas no son tan flexibles como las nuestras. Nuestros soldados se relacionan muy bien con los locales”, expresa.

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