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/ julio 2009 |




BATALLÓN DE INGENIEROS 601
Reconocimiento a quienes combatieron en Malvinas |













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BATALLÓN
DE INGENIEROS 601
Reconocimiento a quienes combatieron en Malvinas |
por Armando S. Fernández
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| Son
muchas las historias que pueden relatarse sobre el conflicto
de 1982 en el Atlántico Sur. Entre ellas están
las de la Compañía de Ingenieros de Combate
601. Precisamente para evocarlas, tuvo lugar una ceremonia
en la Plaza de Armas del Batallón de Ingenieros
601 que tiene su asiento de paz en Campo de Mayo. |
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Reunidos los efectivos de la Agrupación “Héroes
de Malvinas” en la citada Plaza de Armas, el Comandante
del Comando de Ingenieros, Coronel Claudio Montero saludó
y revistó a los mismos. A continuación la Banda
Militar de Música del Grupo de Artillería 1
“General Tomás de Iriarte” ejecutó
el Himno Nacional y el Capellán de la unidad, Presbítero
Padre Carlos Gutiérrez, realizó una invocación
religiosa. Seguidamente el Coronel Montero entregó
un ramo de flores a la Señora Raquel Ugalde, madre
del Soldado Conscripto Daniel Alberto Ugalde, caído
en combate en las islas. Tuvo lugar después el descubrimiento
de una placa que expresaba el reconocimiento del Arma de Ingenieros
a los integrantes de la Compañía de Ingenieros
de Combate 601, que se desempeñaron en Malvinas y la
posterior colocación de una ofrenda floral por parte
de las autoridades de la unidad, al pie del cenotafio.
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LA FILA de veteranos que pertenecieron
a la Compañía de Ingenieros de Combate 601.
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| LA MADRE del Soldado Conscripto Ugalde,
junto a las autoridades en la colocación de la
ofrenda floral |
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Se oyó
más tarde un toque de silencio, en memoria del personal
fallecido en cumplimiento del deber y luego, el Presidente de
la Comisión de Veteranos de Guerra de Hurlingham, Roberto
Barrientos hizo uso de la palabra para agradecer a las autoridades
del Batallón el haber podido efectuar la ceremonia y
recordó que “desde este mismo lugar partimos para
defender la Soberanía Nacional”. Luego tomó
la palabra ante el micrófono el Coronel Montero, para
expresar, entre otros conceptos: “Han pasado 27 años
desde el conflicto de Malvinas y aquí estamos reunidos
para rendir homenaje a nuestros soldados de la Compañía
de Ingenieros de Combate 601, junto a nuestros veteranos de
guerra y familiares…/ En Malvinas quedó registrado
en forma indeleble el esfuerzo y el ingenio de nuestros zapadores../
Esa unión fraternal que hoy vivimos aquí nació
en el campo de combate, porque tenemos bien presentes que los
héroes están entre nosotros…/”. Seguidamente
la Banda del GA 1 interpretó la Canción del Ejército
Argentino y luego comenzó el desfile de los efectivos
que, junto al paso de los veteranos de guerra de la unidad,
concitó los aplausos de todos los presentes. Una muestra
estática de elementos del Arma de Ingenieros pudo ser
visitada y admirada por todos aquellos que allí se dieron
cita, como broche de oro de la emotiva jornada.  |

Ingenieros bajo fuego
SOLDADOS pudo dialogar con algunos de los veteranos de
aquella Compañía de Ingenieros de Combate
601, que hace más de 27 años partieron hacia
Malvinas, del mismo lugar en que se efectuó la
mencionada ceremonia. Aquí están sus testimonios.
Carlos Orsini: “Yo pertenecía a la Tercera
Sección de la Compañía. Plantábamos
minas antitanque, antipersonales y construíamos
puentes. Nos desplegamos en Monte Longdon, Monte Kent,
Tumbledown, etc. Todos lugares cercanos a la costa, porque
por allí se podían esperar desembarcos enemigos
y asimismo dábamos apoyo a distintos regimientos
del Ejército. Nuestro jefe era el entonces Teniente
Primero Roberto Eito. Los bombardeos más serios
los soportamos del 12 al 14 de junio. Allí perdimos
al soldado Daniel Ugalde. Recuerdo que cierta vez, en
el Cerro Dos Hermanas, mientras transportábamos
cajones con minas antipersonales, apareció imprevistamente
un Sea Harrier que ‘se plantó’ en el
aire, giró en círculos y luego atacó,
ametrallando en donde estábamos. Nos salvamos por
poco. Hizo una pasada y se fue…”. Por su parte
Juan Carlos Peralta (de la Tercera Sección) dijo:
“Los comandos intentaron volar el Puente de Fitz
Roy pero les fallaron los elementos de detonación
y entonces designaron al Teniente Blanco y al Cabo Martínez
de nuestra compañía, para ejecutar la misión.
Y allí fuimos nosotros, unos diez soldados. Efectuamos
exitosamente la voladura aquel 2 de mayo y luego tuvimos
que replegarnos marchando a pie, porque los helicópteros
nacionales no podían venir a buscarnos, debido
al incesante patrullaje de la aviación enemiga.
Marchamos 30 km a través de campos minados. Dios
nos ayudó a volver sanos y salvos…”.
Roberto Barrientos (de la Tercera Sección): “El
Soldado Conscripto Ulgalde pereció bajo el fuego
de los morteros británicos. Cuando todo terminó,
quedamos prisioneros tres oficiales (Blanco, Brousson
y Eito), seis suboficiales y yo, que aunque era Soldado
Conscripto, me dejaron ahí porque hablaba inglés
y oficiaba de traductor. Teníamos que señalizar
el lugar donde habíamos plantado las minas. Recuerdo
que el Cabo Primero Catay perdió una pierna debido
a una explosión…”. Por su parte, el
hoy Coronel Eito dijo que: “Aquellos fueron días
en que todos dimos lo mejor de nuestros esfuerzos. En
lo personal, como jefe de la Compañía, mis
objetivos eran cumplir las misiones asignadas y velar
por el bienestar del personal a mi cargo. Trabajamos al
límite de nuestras capacidades, evitando correr
riesgos innecesarios, porque lo que allí sobraban,
eran riesgos. La Virgen de la Merced nos protegió
siempre…”
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