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157 / julio 2009

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El pueblo sanjuanino es orgulloso de su Ejército

ESCUELA DE LAS ARMAS
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BATALLÓN DE INGENIEROS 601
Reconocimiento a quienes combatieron en Malvinas

PALABRAS DEL DIRECTOR
La actualidad del IOSE

BATALLON DE INGENIEROS 11
El desafío de las corrientes patagónicas

Defensa: un Ministerio en acción / Primera parte

EL EJÉRCITO ARGENTINO Y LA PRODUCCIÓN NACIONAL / Capítulo Décimoquinto
Yacimientos Carboníferos Fiscales

HISTORIAS DEL PENSAMIENTO POLITICO NACIONAL / Capítulo Décimosegundo
Di Tella, el empresario

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Distinción al Jefe del Ejército

REGIMIENTO DE INFANTERIA MECANIZADO 7- ARANA
Los héroes de Monte Longdon

LA PAMPA - REGIMIENTO DE INFANTERÍA MECANIZADO 6
Homenaje a los veteranos en Toay

FUSEA
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17 DE JUNIO- DÍA DEL MINISTERIO DE DEFENSA
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SALTA - BRIGADA DE MONTAÑA 5
Nuevo Comandante

2DA SECCION
EN EL COLEGIO MILITAR DE LA NACIÓN

Unidos por el rugby

SALÓN SAN MARTÍN DEL EDIFICIO LIBERTADOR
Se entregaron viviendas a los Suboficiales de las Fuerzas Armadas

HISTORIAS DEL PENSAMIENTO POLITICO NACIONAL / Capítulo Décimosegundo
Di Tella, el empresario
por Lauro S. Noro

Con sólo 13 años Torcuato Di Tella llegó a estas playas desde Italia, donde había nacido en 1892 en Capracotta, provincia de Isernia, región de Molise. Desde joven consideró que el hombre era el punto de partida para la superación social. Un pensamiento que marcó su futuro perfil de exitoso empresario. Luchó para que la Argentina rural se transformase en una nación industrializada y moderna.
 

Ya con el título de ingeniero bajo el brazo, no perdió el tiempo e introdujo la producción en serie y la organización científica del trabajo. De esa manera, desarrolló su empresa que se transformaría en el grupo industrial más importante de América Latina. Además,

tuvo tiempo para desempeñarse como profesor de economía en la Universidad de Buenos Aires y ser miembro del directorio de la Unión Industrial que representó al país en la Conferencia de la Organización Internacional del Trabajo. Creó anteproyectos de legislación del trabajo y seguridad social, escribió libros y dictó conferencias sobre el tema. Siempre hizo gala del sesgo social en sus acciones. Era un demócrata convencido y por eso, luchó activamente contra el fascismo en Italia. Entre nosotros, formó una colección de pintura que enriquece el patrimonio del Museo Nacional de Bellas Artes.

 

La fuerza de una marca
Fue un visionario. Cuando en diciembre de 1919 la municipalidad de Buenos Aires prohibió por ley, la preparación manual de la masa en las panaderías, se asoció con los hermanos Allegrucci y fundaron una empresa para fabricar una amasadora mecánica de pan. Le siguieron otras para la industria panadera y hasta bombas de nafta. En 1926, ya como único propietario de la compañía, se convirtió en SRL. Y dos años más tarde, en la Sociedad Industrial Americana Maquinarias Di Tella Limitada o simplemente, Siam Di Tella, una marca símbolo para los hogares argentinos.
Sin duda el esfuerzo que desplegó para activar la industria metalúrgica recibió un particular espaldarazo con el gobierno peronista, a partir de 1946. En los años ´50 mediante un acuerdo con la firma italiana Lambretta, comenzó a fabricar las motonetas Siambretta. Y también, artículos para la industria y el comercio, bombas para la extracción de petróleo, motores y las reconocidas heladeras y ventiladores. De esa manera la empresa se convirtió en adalid de ese desarrollo basado en el capital local. Pero por sobre todo se destacó como modelo entre las relaciones patrón-empleado y por la política de bienestar social


Sus hijos

El propio Cassese traza una precisa semblanza sobre los hijos de Torcuato Di Tella. El mayor, que lleva su nombre, impulsó el proyecto que –según su opinión-, lo reivindicaba frente a la omnipresente figura de su padre muerto: el Instituto Di Tella. “Un centro de arte y ciencias sociales que marcó uno de los momentos de mayor exposición de la marca Di Tella. Su sede de la calle Florida congregó a la vanguardia que circulaba por Buenos Aires, con especial predilección por las expresiones provocativas y de ruptura. En el Di Tella se expuso el arte político y comprometido de León Ferrari, pero también los happenings de Marta Minujín. Fue un símbolo del clima de bonanza económica y liberalización en las costumbres que vivió Buenos Aires en la primera mitad de la década del’ 60 y comenzó a desmoronarse en 1966, con el golpe de Juan Carlos Onganía y el estricto control que su gobierno instaló sobre las manifestaciones que consideraba “inmorales”. La sección de arte del Instituto Di Tella terminó cerrando, pero la sobrevivieron el centro de investigaciones sociales y la universidad, que aún funcionan”.

que desplegó. Fue pionera en la concesión de beneficios sociales y el mejoramiento de las condiciones de trabajo para su personal.
En 1959 en el momento de su máxima prosperidad contaba con 22 fábricas que empleaban a 15.000 trabajadores en la Argentina, Brasil, Uruguay y Chile. Precisamente, durante ese año, con la integración al Régimen de Promoción Automotriz y bajo el nombre de Siam Di Tella Automotores S.A., produjo bajo licencia modelos de la British Motors Corporation. El auto elegido fue el Austin A-60, denominado Di Tella 1500, de gran aceptación entre los porteños y sobre todo de los taxistas de Buenos Aires.

 
SIAM Di Tella 1500

Hombre de su tiempo
En el prólogo del libro Los Di Tella, una familia, una país, Aguilar - Alfaguara, 2008, su autor, Nicolás Cassese sostiene que además de industrial Torcuato Di Tella fue un hombre cruzado por los conflictos de su tiempo. “Volvió a Italia para pelear en la Primera Guerra Mundial y aportó fondos e ideas para la resistencia antifascista durante la Segunda Guerra. Se consideraba socialista pero era empresario y esa tensión marcó sus relaciones con la creciente sindicalización de los obreros. Aliado con capitales ingleses y norteamericanos en el desarrollo de su industria, creció abasteciendo el creciente consumo de la clase media y buscó la protección del Estado argentino cuando sus empresas tambalearon. Alguna vez atendió

un llamado de Evita pidiéndole una donación para una escuela en el Chaco, a la que por supuesto, accedió. Pero nunca fue peronista. Pese a que sus empresas se expandían y las ganancias se multiplicaban gracias al proteccionismo del Gobierno”.
Torcuato Di Tella murió el 22 de julio de 1948 a los 56 años. Una década después se creó la fundación que lleva su nombre. De su seno surgió el célebre el Instituto Torcuato Di Tella para la promoción de la investigación científica, los estudios de posgrado y la creación artística. Desde entonces publicó 300 títulos, entre libros, fascículos y documentos de trabajo. La biblioteca posee 60.000 volúmenes y recibe 1.900 revistas profesionales de todo el mundo; cuenta con un centro de computación que presta servicios a investigadores y estudiantes.
Y en 1991 se creó la Universidad Torcuato Di Tella para formar nuevas generaciones de dirigentes empresariales, académicos, sociales y políticos. En la actualidad dicta siete carreras de grado y 20 programas de posgrado.

La popular moto Siambretta
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