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/ junio 2009 |









EL EJÉRCITO ARGENTINO Y LA PRODUCCIÓN NACIONAL
/ Capítulo Décimocuarto
El gran gasoducto |










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EL
EJÉRCITO ARGENTINO Y LA PRODUCCIÓN NACIONAL /
Capítulo Décimocuarto
El gran gasoducto |
por Lauro S. Noro |
| El
5 de marzo de 1945 se instituyó el Día de
la Nacionalización de Gas, luego de que el gobierno
nacional tomara posesión de las empresas distribuidoras
privadas de gas. Y con la creación de Gas del Estado
se puso en marcha el primer gasoducto Comodoro Rivadavia-Buenos
Aires, de 1.605 kilómetros de largo. Fue inaugurado
el 29 de diciembre de 1949 y esta es la historia del hombre
que lo hizo possible. |
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| Trabajo de protección en la
zona de Paragüil |
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Ahora viene lo
más difícil, general, pero hay que hacerlo. De
lo contrario, todo esto no servirá para nada.
-¿Y qué hay que hacer?
-Un gasoducto. En Comodoro Rivadavia dejamos escapar el gas
y después importamos carbón de hulla para fabricarlo.
Tenemos que traerlo a Buenos Aires y terminar con el carbón
importado.
Perón hizo llamar a su despacho al ministro de Industria
y Comercio, Rolando Lagomarsino, mientras seguía atentamente
las explicaciones del ingeniero Julio Canessa sobre un gran
mapa.
-Está bien; no hace falta que entremos en más
detalles. Vaya y hágalo. Ahora se lo ordeno. Y usted,
Laguito, se ocupará de que a Gas del Estado no le falte
nada. Quiero ver ese gasoducto terminado cuanto antes. |
| EL MAPA de Argentina muestra el recorrido
del Gran Gasoducto Presidente Perón |
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Con
este diálogo entre el Presidente de la República
y el titular de la flamante empresa Gas del Estado, nació
la obra que llevaría gas a la mayoría de los hogares
de Buenos Aires. De esta manera también, el nuevo organismo
-resultado de la fusión del Departamento de Gas de YPF,
la nacionalizada Compañía Primitiva de Gas y otras
empresas más-, se quedaría con el transporte y
distribución del gas. Hasta aquel 5 de marzo, YPF había
tenido el monopolio de los yacimientos de hidrocarburos no sólo
era responsable de construir las redes de captación de
gas, sino de ceder el gas a Gas del Estado. Las tarifas fijadas
por la Secretaría de Energía, no debían
reflejar necesariamente los costos reales; lo que se trataba
era que la gran mayoría de la población tuviera
acceso tanto al gas de garrafa como al gas natural.
Un poco de historia
En 1940 los directivos de La Compañía Primitiva
de Gas, de capitales ingleses y cuyo contrato con el gobierno
había vencido, pensaban en que el presidente Roberto
M. Ortiz, contrario a las nacionalizaciones, iban a prorrogarlo.
Sin embargo, la asunción de Ramón S. Castillo
frustró esos planes porque al respecto, tenía
una idea distinta. La Segunda Guerra Mundial impidió
que la concretase. Con el golpe militar de 1943 la situación
no se definía, hasta que algunos técnicos de
YPF trataron de convencer a las nuevas autoridades sobre la
necesidad de crear un organismo estatal que reemplazara a
la Primitiva de Gas, hecho que se produjo el 5 de marzo de
1945. Ese día, cuando el entonces coronel Perón
asistió a la toma de posesión de las viejas
instalaciones de la compañía privada, acompañando
a las autoridades de YPF, le dijo a Canessa que cuando necesitase
algo no dudara en ir a verlo.
Era la oportunidad para acercarle sus planes. Quince días
después, con otro funcionario de YPF, el ingeniero
Teófilo Tabanera, llegó hasta el despacho del
ministro de Guerra, en Callao y Viamonte. En apenas diez minutos,
expuso los motivos de la visita. “Es imprescindible
crear un organismo
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nacional y autónomo para desarrollar
y explotar el servicio de gas en todo el país. La única
manera de aprovechar el que se ventea en Comodoro Rivadavia
es llevarlo a la Capital Federal y reemplazar combustibles
más caros como el kerosén, leña, carbón
vegetal y otros elementos importados que generan excesivos
costos para el país y son muy caros para las familias”,
explicó. Lo escuchó atentamente y guardó
el proyecto en un cajón de su escritorio.
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Lo que vino después
En 1960 se construyó un segundo gasoducto
paralelo al primero, el General San Martín,
de mayor diámetro y capacidad. Y con el descubrimiento
de los yacimientos gasíferos en Salta, surgió
el ducto desde Campo Durán a Buenos Aires
y que también, unió áreas de
Bolivia para importar fluido desde ese país.
Cuando la Patagonia fue productora de este recurso
en la cuenca neuquina, en los yacimientos de Loma
de la Lata, surgieron los gasoductos NeuBA I y II,
de Neuquén a Buenos Aires. Le siguió
el que uniría Neuquén con Mendoza
y hacia el este, para llevar el gas a otras regiones
del país. Esta red de gasoductos troncales,
junto con una extensa red de gasoductos secundarios,
puso el gas natural al alcance de los centros poblados
del país.
Durante más de 40 años, el servicio
de gas alcanzó una participación del
40 por ciento del consumo de energía primaria,
llegó a constituirse en el combustible esencial
y barato en millones de hogares y fue actor fundamental
de un plan de uso racional de la energía.
En buena parte, sustituyó a los combustibles
líquidos para generar electricidad y en grandes
industrias y en la provisión de GNC para
automotores.
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Tres
meses después y durante el arribo al país,
de un nuevo buque petrolero de YPF, mientras Perón
saludaba a uno por uno de los funcionarios alineados
en la dársena, se encontró con Canessa.
Le susurró al oído: “Quédese
tranquilo, ingeniero que su proyecto está por
salir…” A las 48 horas, cuando sus esperanzas
parecían perdidas en un archivo, se enteró
de la creación de la Dirección Nacional
de Gas del Estado, que entraría a funcionar el
1º de enero de 1946. Ese mismo año y al
mes de haber asumido como presidente de la Nación,
en una de sus primeras audiencias, recibió al
responsable de Gas del Estado. Y en ella, se produjo
el diálogo que reproducimos al iniciar la nota.
Menos que un litro
de leche
El gasoducto estaba listo en los papeles. El 21 de febrero
de 1947 comenzaron las obras. En la localidad bonaerense
de Llavallol, Perón fue invitado a soldar el
primer caño, pero una lluvia torrencial lo obligó
a cambiar de vehículo. Dejó el coche presidencial
y a bordo de un jeep atravesó dificultosamente
el lugar inundado, para llegar al lugar de la ceremonia
con los pies llenos de barro y un piloto sobre los hombros.
Le colocaron una máscara, empuñó
el soldador y dejó simbólicamente inaugurada
la obra. “Nadie comprendía por qué
empezamos allí y no en Comodoro -recordó
más tarde Canessa-, pero nosotros habíamos
trazado una estrategia. Sabíamos que los intereses
extranjeros podrían interferir y hacer parar
la obra en cualquier |
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| punto; pero
si el tramo construido estaba aislado no servía para
nada y había que terminarlo. Por eso empezamos al revés
y quemamos las naves. Nos jugamos a todo o nada; o terminábamos
o nos echaban a todos”. El gasoducto quedó inaugurado
el 29 de diciembre de 1949 y en ese momento era el más
largo del mundo. Tenía más de 1600 kilómetros
de largo. Costó 50 millones de dólares y sirvió
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para que
la distribución de gas aumentara de 300 mil metros
cúbicos por día a 15 millones. También
mostraba otro resultado. “En 1940, el metro cúbico
de gas costaba 20 centavos, igual que un litro de leche
y después, cuando la leche costó 19 pesos,
el gas ya valía la mitad. El valor de esa obra
no tiene precio”, aseguraba el ingeniero.
El 29 de diciembre de 1999 el directorio de Enargas descubrió
una placa recordatoria en su honor e impuso su nombre
a la sala de audiencias del ente, como reconocimiento
a uno de más los destacados pioneros gasíferos,
miembro de una generación de esforzados visionarios.
“Su obstinada convicción, empuje e inquebrantable
fe en el desarrollo de la industria del gas en la Argentina,
resultaría esencial para la consolidación
de aquella obra”, expresó uno de sus directivos.
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| Los trabajadores preparan el empalme
de los tramos de cañería en la Sierra de
la Ventana, provincia de Buenos Aires |
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