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155 / mayo 2009

CHACO
Soldados de los Pueblos Originarios

MARÍA LUCILA “PIMPI” COLOMBO
“La conquista de la equidad social requiere un cambio cultural”

DIRECCION DE BIENESTAR
Primer Seminario de Violencia Intrafamiliar

CHACO
Agua para Charata

SEPPRE
Los camaradas sean unidos

INTELIGENCIA MILITAR DE COMBATE
Factor decisivo en la Victoria

EL EJÉRCITO ARGENTINO Y LA PRODUCCIÓN NACIONAL. / Capitulo Décimotercero
El versátil jeep IKA

RESERVISTAS DEL EJÉRCITO
La Compañía Buenos Aires

17 DE MAYO - DÍA DE LA ARMADA
Operaciones Conjuntas a principios del Siglo XIX

BATALLÓN DE INGENIEROS 601
Curso Básico de Técnicas en Desminado Humanitario

TANDIL
Música, desfile y color

HISTORIAS DE VIDA
Aquel Soldado Toba
Los campos de Tuyut

CUARTA JORNADA DE CAPACITACIÓN
Trabajo para personas con capacidades diferentes

LA REVOLUCION DE MAYO DE 1809 EN EL ALTO PERÚ / Hacia el bicentenario de la Patria Nota XV
El primer grito de libertad en América del Sur

2DA SECCION
CONFERENCIA DE EJÉRCITOS AMERICANOS

Ciclos de Operaciones de Mantenimiento de Paz

HACIA EL BICENTENARIO
Una casa para afianzar la identidad


¿Qué tendrá ese petiso?
EL EJÉRCITO ARGENTINO Y LA PRODUCCIÓN NACIONAL / Capitulo Décimotercero
El versátil jeep IKA
por Lauro S. Noro

Una publicidad de fines de los años ‘50 lo bautizó como “El petiso de los mandados”. Es que el jeep, fabricado por Industrias Kaiser Argentina, en base al CJ5 estadounidense, estaba concebido para hacer de todo. Desde que su inconfundible silueta se presentó en sociedad, en la
planta Santa Isabel, de Alta Gracia, Córdoba, el 27 de abril de 1956 y por más de dos décadas, se convirtió en un símbolo para los fanáticos y amantes de los fierros. Su vida en el Ejército.
 

De fácil manejo, liviano, ágil, robusto, confiable, resistente y noble, hasta el Ejército Argentino lo “llamó” a sus filas. Y de acuerdo con los requerimientos de la Fuerza, sirvió como vehículo de transporte, arma de combate, explorador, soporte de ametralladoras y morteros, ambulancia y con ruedas de tren, hasta arrastró vagones por las vías. Un verdadero “gauchito”. Entre sus “novedades” de entonces, ostentaba una compuerta trasera, limpiaparabrisas automáticos, tapa externa para la admisión de combustible y la característica rueda de auxilio en su lateral derecho.

Argentino de pura cepa
Los primeros vehículos estaban hechos con casi un 40 por ciento de materiales nacionales; entre ellos, los cigüeñales, blocks, cabezas de cilindros, cubre volantes y otras piezas. El montaje, que incluía el motor, se realizó en la misma factoría cordobesa. En el año de su nacimiento, se produjeron 3.000, con tracción simple y doble, equipados con el motor L-151 Continental. Y así, sin solución de continuidad, en diciembre de 1957, aquel porcentaje trepó al ciento por ciento y su producción de todos sus elementos fue totalmente argentina. Cuando el último jeep dejó la línea de montaje, el 30 de marzo de 1978, se había alcanzado la cifra de 85.441 unidades.
Cabe señalar que en 1957 se inició la fabricación de la rural Kaiser Estanciera, la primera de su tipo producida en la Argentina. También formó parte de las Fuerzas Armadas y de Seguridad como vehículo de comando. Dos años después, por un acuerdo con la fábrica Renault, produjo bajo licencia modelos de sus automóviles. En 1960 se transformaría en socio mayoritario de la sociedad. Así nació IKA-Renault. En 1975, con la compra de todo el paquete accionario, se transformó en Renault Argentina S.A.

Apellido ilustre
Metámonos un poco en la historia. El linaje del jeep criollo era nada menos que el modelo de la fábrica de automóviles Willys, una marca que pasó a la posteridad por las acciones y hazañas de su pequeño todo-terreno, durante la Segunda Guerra Mundial. En 1945 surgió la serie CJ (Civilian Jeep) con el primer jeep civil CJ-2A y que fue producido durante cuatro años. En 1948 se introdujo el CJ-3A, muy similar al anterior pero con un pequeño techo y que junto con el CJ-3B, se distinguió por sus líneas rectas y chatas en los guardabarros, frente y parrilla. Estaba basado en el jeep militar M-38A1, de 1951, con mejoras en el motor, transmisión, tracción y confort. Su producción se extendió hasta 1968. Hasta que apareció el CJ-5 de perfiles redondeados y sobre cuyo modelo fue diseñado el jeep IKA.
En los años que siguieron, la empresa estadounidense cambió varias veces de manos. En 1953 tomó el nombre de Kaiser Manufacturing; una década más tarde, el de Kaiser Jeep Corporation; en 1970 pasó a la American Motors Corporation y en 1987 fue absorbida finalmente por la Chrysler. En nuestro medio, ya como IKA, el jeep dio muestras acabadas de sus posibilidades en toda circunstancia, clima y suelo. En especial, en regimientos, unidades, batallones y brigadas donde revistó, a lo largo y ancho del país. Estuvo en servicio hasta mediados de los ‘80, cuando se lo reemplazó por el vehículo mediano Mercedes Benz. También formó parte de la Armada y la Fuerza Aérea. Para esos fines castrenses, fueron adaptadas distintas versiones con modificaciones en la carrocería


Convenio de aquellos


La visión del Brigadier Juan Ignacio San Martín fue la que posibilitó la llegada de Henry Kaiser, de Oakland, California, Estados Unidos, a nuestro país. Lo había seducido con una propuesta del presidente Perón. Nada menos que crear la primera y más grande fábrica de manufactura en serie de automóviles en la Argentina. No dudó y en 1955 se radicó entre nosotros. En el contrato celebrado entre ambas partes, estaba especificado que la industria fabricaría 11.000 vehículos en 1957 y llegaría a las 40.000 unidades en 1959. El capital social sería de 360 millones de pesos y el capital operativo, de 600 millones. De esa cantidad, 165 millones fueron suscriptos por 8.000 inversionistas argentinos. El propio Estado aportó 80 millones por intermedio del I.A.M.E. y el resto, a través un préstamo del Banco Industrial de la República Argentina. Con esa idea se fabricarían tractores, motores diésel y nafta y sus repuestos, motocicletas y bicicletas y la radicación de industrias automotrices. El golpe de septiembre de ese año frenó los convenios pactados y hasta dejaron de fabricarse el sedán de plástico, camionetas y automóviles especiales. En 1956 la fábrica Mercedes Benz también fue intervenida por decreto, paralizadas sus actividades en la planta de Buenos Aires, despedidos 770 obreros y empleados y sus bienes, transferidos al Estado.

(abierta con toldo, cerrada y media cabina), de chasis corto y largo, pero sin alterar el motor de cuatro cilindros. Mantuvo su tracción en las cuatro ruedas, aunque también se construyó una versión 4 x 2, para transitar por terrenos en mal estado y de difícil acceso.

Industria de industrias
Como siempre ocurre en estos casos, la instalación de Kaiser en la Argentina, propició el surgimiento de pequeñas y medianas empresas autopartistas. Y eso significó la creación de numerosas fuentes de trabajo. Entre ellas, para contar con operarios para el diseño de equipos eléctricos de los autos, con expertos para montar una red de proveedores para la industria automotriz y entrenar y capacitar a una legión de técnicos, especialistas, torneros, carburistas, etcétera, con esos fines. Había que entender sobre dínamos, arranques, bobinas de encendido, baterías, instrumentos. Un desarrollo que dio frutos jamás imaginados. “Se comenzaron por fabricar con nuestra tecnología y mano de obra los vehículos que antes importábamos. En consecuencia, las fábricas extranjeras no tuvieron otro camino que establecerse en el país, invirtiendo sus capitales y trayendo su tecnología más avanzada. Comenzó así el proceso de inversión real de capitales con sus convenientes consecuencias para el país”, recuerda uno de los protagonistas de ese desarrollo en aquellos años.

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