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154 / abril 2009

DOCTOR RAÚL RICARDO ALFONSÍN
Multitudinaria despedida del pueblo al ex Presidente

ENTREVISTA A JULIO PIUMATO
Reflexiones sobre Derechos Humanos

PERSONALIDADES
Un concierto por la vida

Prevención contra el Dengue

JUNÍN DE LOS ÁNDES
Ante el desafío de escalar el Lanín

HISTORIAS DEL PENSAMIENTO POLITICO NACIONAL / Capítulo Noveno
Mujeres de Ley

EL EJÉRCITO ARGENTINO Y LA PRODUCCIÓN NACIONAL / Capítulo Décimosegundo
Altos Hornos Zapla

RESERVISTAS DEL EJÉRCITO
Nuevo sistema de instrucción

EN EL MAR ARGENTINO
Navegando en la Fragata Libertad

PERSONALIDADES / ENTREVISTA A LITTO NEBBIA
Referente del arte nacional

COMODORO RIVADAVIA
Inicio del ciclo lectivo en el Liceo Militar General Roca

2DA SECCION
Cartas a Malvinas

35º FERIA DEL LIBRO
“Pensar con libros” será el lema de esta nueva edición

PERSONALIDADES / ENTREVISTA A LITTO NEBBIA
Referente del arte nacional
por Lucía Tornero

Fundador del rock nacional. Pionero de un movimiento cultural. Así muchos definen a Félix Francisco Nebbia Corbacho o, como es más conocido, Litto Nebbia, el artista que consagró su éxito en 1967 con la canción “La Balsa” y como líder del grupo Los Gatos. En un mediodía lluvioso se acercó al Estado Mayor General del Ejército y dialogó con SOLDADOS. En una charla amena, insistió en desmitificar aquella condición impuesta que lo cataloga como leyenda de la música argentina y habló de la familia, opinó sobre la Argentina y los argentinos, explicó las razones de su exilio y su
opinión sobre los militares. Humilde y accesible, dejó entrever a una persona que no escapa a sus orígenes y a un tipo sencillamente macanudo.
 

Decís que el arte es una forma de vida. ¿Cómo transferís eso a la vida cotidiana?
Yo estoy todo el día funcionando alrededor de lo que hago porque es algo que tengo incorporado naturalmente; mis viejos eran músicos y me transmitieron este poder de vocación. Cuando yo era chiquito, iba al colegio como cualquiera, pero cuando terminaba al mediodía, de ahí hasta la noche todo era estar metido hablando de cine, música, el disco este, la canción aquella… porque mis viejos eran así y vivían así. Para mi era natural; no pensaba en ese momento que después yo me iba a dedicar profesionalmente y vivir de la música. No era como hoy en día, que hay tanta gente que se dedica a cantar y todo el mundo quiere ser famoso. Cuando llegó el momento en que grabé un disco y empecé a tener éxito, yo era muy chico, tenía sólo 17 años. Estuvo bueno porque no me pasó eso que uno critica cuando dice que tal persona se mareó, algo que sucede constantemente en este ambiente. En mis alrededores siempre hubo una situación artística en general, no solamente por la música, sino también el cine, la literatura. Creo que el arte es una forma de expresarse, como cualquier otra persona se puede expresar en otra profesión. A través del arte también salen tus sentimientos, tu ideología, tu percepción de las cosas… si uno se lo toma en serio.

¿Qué enseñanzas recordás de tus padres que se relacionen con el camino que elegiste?
Casi siempre me transmitían esta idea en la que decían ‘vos tenés que revisar a qué te querés dedicar, qué es lo que realmente te gusta, con convicción, y fortalecerte, porque no va a ser sencillo. Nadie te va a venir a regalar nada en el arte. Lo hacés porque lo amás, porque querés’. Entonces, creo yo que este poder de vocación es el que generalmente te permite seguir adelante. En mi casa había un alto nivel cultural, pero no teníamos un mango. Mis viejos eran muy bohemios y vivíamos en una pieza sin baño ni cocina; éramos muy pobres. Mi viejo me inculcaba mucho, por ejemplo, me decía “Componé canciones y tratá de encontrar un sentido tuyo, una voz. Si vos no hacés algo que suene distinto, no sirve para nada”. Siempre me decía eso. Primero no lo entendía mucho, hoy me doy cuenta, porque soy crítico, y para mí lo más valioso es cuando aparece una persona con algo original para mostrar. Yo me formé con eso y tuve la suerte de que cuando comencé a escribir mis primeras canciones tenía 13 años y ya empezaba a perfilarse una forma, un estilo.


EL ENTREVISTADO conversa con la periodista de SOLDADOS Lucía Tornero
Usás un concepto de familia muy particular en tu libro Miradas: anécdotas y reflexiones de vida. ¿Creés que está desvalorizada hoy la familia?
Mi concepto de familia es una idea que yo tengo porque soy hijo único, además como mis viejos eran una suerte de ovejas negras -mi mamá tuvo que escaparse por el balcón de su casa porque estaba embarazada y a mi papá su padre lo quería matar por querer dedicarse a la música- yo nunca tuve un contacto con el resto de la familia de parte de ellos. Para mí, la familia éramos nosotros tres y después los amigos. Mi vida ha transcurrido de esa manera. Yo no estoy tan convencido de que en la familia sean realmente todos familiares. Creo que decir la palabra familia, a la gente le incomoda, le da vergüenza, porque hay mucho lío en
la sociedad. Al no entenderse las diversas generaciones, como los padres con los hijos, provoca que no se viva naturalmente lo que es una familia. Creo que es una cosa transitoria que tiene que ver con las edades. De todas maneras, no soy el típico tradicionalista como los de la ‘familia Campanelli’, pero a veces me doy cuenta de que hay chicos que están mal porque no hablan o no les hablan. Hay falta de comunicación.

Rosario es tu ciudad natal. ¿Cómo influyó en tu niñez y en tu música?
Era una ciudad con puerto y, por eso, de mucha migración y, lógicamente, abundante música. Dicen que en los lugares en los que hay puerto se da la posibilidad de que se cruce mucha gente y salga música que la llaman ‘de puerto’. Los Beatles salieron de una ciudad con puerto que era Liverpool. Eso da una mezcla de gente, y yo andaba de aquí para allá con mis viejos. En la época en que yo era chico, había una enorme cantidad de lugares nocturnos para tocar música. A mí me rodeó siempre ese ambiente, junto con mis viejos, que confiaban mucho en mí y me llevaban de acá para allá. Hoy en día, está hermoso todo Rosario, hay apoyo y desarrollo en lo cultural. Digo esto porque no lo había en mi época y la gente se iba a la Capital para probar suerte.

Viajaste por muchos lugares. ¿Cuál fue el que más te impresionó a nivel personal y cuál te inspiró a nivel musical?
De cada lugar me llevo algo. He ido a lugares que no tienen nada que ver con nuestra idiosincrasia. Por ejemplo, hice una gira por Leningrado, Moscú y la República de Moldavia. Toqué en Holanda, Alemania y después siempre por América. Estuve mucho tiempo en México, en donde viví. Ahora estoy yendo mucho a España. Anécdotas hay de todos los lugares. Lógicamente, hay algunos que a veces te llegan más que otros porque te ha pasado algo más cálido. Ahora por ejemplo, estoy yendo a tocar mucho por Santiago del Estero. Es impresionante el movimiento de la música que hay ahí, y eso que es un lugar sufrido, pobre. Hay mucha música de folklore, pero no ésa que pasan en los festivales y que parecen boleros. No se conoce eso en el resto del país porque no hay difusión cultural de todo el regionalismo que tenemos alrededor.

Sobre Malvinas, ¿cómo viviste el conflicto? ¿Por qué sentiste el impulso de musicalizar la obra de teatro “Malvinas: canto al sentimiento de un pueblo”?
Yo llegué de México unos meses antes de que se desatara todo, ya pensando en estabilizarme, cosa que ocurrió. Viví el conflicto exactamente como lo vivió toda la población. Me solicitaron tocar en algún que otro festival, como uno muy famoso que ocurrió. De corazón lo hice, sin imaginarme las cosas increíbles que pasaron luego. Por ejemplo, que ropa y comida que dejaba la gente la vendieron, no la mandaron a donde tenía que ir. Desde todos los aspectos, Malvinas me parece atroz. Y entre otras cosas, hay distintos sectores que me parece están en deuda. Nadie se acuerda de los pibes que murieron ahí. “Malvinas: canto de un sentimiento al pueblo” es una música dramática, porque es una obra que la escribió un director de teatro con un letrista y me pidió que la musicalizara. No habla de política sino que está basada en cartas que los soldados le mandaban a sus padres. La pasaron en las Islas Canarias, en España, y en todo el interior a través de muchísimas funciones y nunca la presentaron en Buenos Aires. Hay muchas
EL GENERAL de Brigada Hugo Domingo Bruera, Litto Nebbia y el Coronel Enrique Alfredo Ferraris
paradojas. La gente engañada, en aquel momento, salió a la calle y después ya nadie quiere acordarse. ¿Cómo es esto? A los soldados ningún reconocimiento. A veces me encuentro periodistas que me dicen que el rock tuvo el apoyo de su resurgimiento gracias a Malvinas. A mí me da asco que me digan eso. Tengo el recuerdo de una gran injusticia y tengo la visión de que es uno de los tantos temas argentinos que nunca se terminan de aclarar.

¿Cómo es el argentino? ¿Qué actitudes rescatás y cuáles no?
Para mí la Argentina es un lugar que como país y características básicas culturales es muy rico, muy de gente trabajadora, emprendedora, inventora, con solidaridad. Pero, también es un país que está dividido en dos. Están los que quieren el lugar y tienen conciencia de él. Desde lo más humilde que hagan, tratan de hacerlo con la conciencia de que son de acá. Y después está la gente que creo no se da cuenta de que son argentinos. Piensan muy egoístamente, en general en su bolsillo. Y, en los últimos tiempos, se da un desgaste con respecto a la política, que, en sí, es una cosa valiosa. Pero hay una despolitización de las nuevas generaciones. Me parece absurdo vivir en un lugar donde uno ha nacido e ir en su contra. Esto creo que hace que el país esté siempre un paso más atrás de lo que debería estar. De la misma manera que tiene esta cosa de fuerza y riqueza y donde sale a flote cuando parece que se hunde.

¿Por qué tuviste que irte del país durante el ’78?
Hacía ya un año que estaba prohibido. No pasaban ningún disco mío por las radios y cuando asistía a hacer algún programa de televisión, me decían que estaba en una lista donde no era recomendable. Pienso que esto se corría como reguero de pólvora en el ambiente y, entonces, luego otros te censuraban también por las dudas, por temor… Me seguían por la calle muchas veces para intimidarme. Llamaban a casa de mi madre diciendo que me iban a matar y así…Para colmo, tenía muchos amigos que habían caído presos y otros desaparecidos. La cosa es que entre el nerviosismo constante y la falta de trabajo, un dia me di cuenta de que me tenía que marchar. Y entonces junté unos pesos vendiendo un par de instrumentos que me quedaban y me tomé un avión a México. Decidí recalar allí, porque quería seguir haciendo lo mío, mis canciones, en nuestro idioma y todo eso. Gracias a Dios, los mexicanos son gente muy solidaria y me ayudaron mucho. Fue una experiencia muy trascendental para mí los casi cuatro años fuera de nuestra tierra. Aprendí mucho más a la distancia, cuanto lleva uno dentro del lugar en donde nació. También, después de los primeros sustos y odios, porque nadie está bien si se tiene que marchar de su país, comprendí que no debía guardar resentimiento. Que la razón de tener que marcharme era responsabilidad de diez personas y no de los 30 millones de habitantes. Concretamente me fui cuando terminó el Mundial del ’78, cuando cumplía 30 años.

¿Qué pensás de los militares?
Vivimos un mundo muy convulsionado. Cuando yo era muy pequeño, un médico, un cura, un abogado o un militar eran profesiones de alta confianza social. Cada quien tenía una ética y una profesión a la que se habían dedicado por gran vocación. Los cambios sociales y políticos han distorsionado mucho esto. Para no ofender a nadie, siempre pongo de ejemplo a la Música, que para mí es algo espiritualmente maravilloso y se produce mediante la facultad combinatoria de 12 notas. Pero a resultado general, hay música ruín y música noble. Son los hombres, finalmente, los que a veces no saben cumplir las leyes naturales que han elegido. No seré yo quien descubra la razón exacta de sucesos que aún no cierran en nuestro país. Pero me apena mucho el desencuentro que tenemos a veces. Y cuando el desencuentro trae aparejada la violencia y represión hacia gente inocente, como ocurrió durante la Dictadura, ahí estamos jodidos…realmente. Yo no tengo prejuicio contra la figura básica de un militar. Deseo que nadie tenga prejuicio hacia mi persona. Todos somos seres humanos y argentinos. Desde mi educación no puedo entender que los militares sean mis enemigos. Pero lo que pasó, pasó, y aún no tengo explicación certera de por qué tuve que irme. Ni de por qué se me perseguía y prohibía. Soy conciente de que en esa época de tanta confusión, aparecías en una lista de artistas prohibidos, y, por consecuencia de eso, también te molestaba la policía y hasta se aprovechaba de la situación cualquiera de la población que no le cayeras bien. Pero quiero que se entienda, es una locura esto, no puede uno permitirlo. Cualquiera sea la idea distinta que yo tenga, no me impide sentarme a tu mesa y dialogar.

¿Creés que el rock perdió su pureza? ¿Es necesario una vuelta a los orígenes?
Me parece que en los últimos años hay muchísimo negocio manejado por empresas multimillonarias, de gran producción y convocatoria de músicos que quieren eso. Una cosa es si vos querés ser compositor, te armás una banda, ensayás en un garage y a lo mejor tardás cinco años en que alguien conozca tu trabajo, si tenés suerte. La otra cosa es decir “yo quiero ser número uno”, salir en la tapa de la revista... al hacer eso tan aceleradamente, para mí, hacés una concesión con la música, estás haciendo un poquito de chingui-chingui. Llama la atención que lo que más hay es lo primero, en todos los géneros. Todos quieren tener un exitazo. Todo va en contra del buen arte, del arte que trasciende y perdura. Yo creo que tiene que existir todo, no estoy en contra de nada. Lo que no me gusta es esta saturación que hay de una sola cosa y que todo me suena a negocio.

¿Qué proyectos tenés para este año?
Estuve haciendo producciones; la música de una película que va a ser una suerte de documental llamado “Evita: luz de espíritu”; estoy comenzando a escribir una música para una película que se llama “Artículo 13”. Es una co-producción con España y Estados Unidos, que la va a dirigir un argentino muy exitoso que es el que hace los efectos especiales con Steven Spielberg y George Lucas: Pablo Helman. Me voy de gira por España en septiembre y octubre, y antes seguramente pasaré por México y Bolivia y mucho por el interior. Estoy terminando un disco nuevo en el cual musicalicé la poesía de un gran poeta rosarino que se llama Hugo Diz. El mes que viene sale un álbum mío que grabé en España que se llama “Soñando barcos”.

Sos un hombre ocupado.
Lo que pasa es que todo lo que hago está armonizado por una misma idea. Para mí, no es más ni menos trabajo.
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