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/ abril 2009 |






HISTORIAS DEL PENSAMIENTO POLITICO
NACIONAL / Capítulo Noveno
Mujeres
de Ley |

EL EJÉRCITO ARGENTINO Y
LA PRODUCCIÓN NACIONAL / Capítulo Décimosegundo
Altos
Hornos Zapla |



PERSONALIDADES / ENTREVISTA A LITTO NEBBIA
Referente del arte nacional |



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PERSONALIDADES
/ ENTREVISTA A LITTO NEBBIA
Referente del arte nacional |
por Lucía Tornero |
| Fundador
del rock nacional. Pionero de un movimiento cultural.
Así muchos definen a Félix Francisco Nebbia
Corbacho o, como es más conocido, Litto Nebbia,
el artista que consagró su éxito en 1967
con la canción “La Balsa” y como líder
del grupo Los Gatos. En un mediodía lluvioso se
acercó al Estado Mayor General del Ejército
y dialogó con SOLDADOS. En una charla amena, insistió
en desmitificar aquella condición impuesta que
lo cataloga como leyenda de la música argentina
y habló de la familia, opinó sobre la Argentina
y los argentinos, explicó las razones de su exilio
y su |
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| opinión
sobre los militares. Humilde y accesible, dejó entrever
a una persona que no escapa a sus orígenes y a un tipo
sencillamente macanudo. |
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Decís que el arte es una forma de vida. ¿Cómo
transferís eso a la vida cotidiana?
Yo estoy todo el día funcionando alrededor de lo que
hago porque es algo que tengo incorporado naturalmente; mis
viejos eran músicos y me transmitieron este poder de
vocación. Cuando yo era chiquito, iba al colegio como
cualquiera, pero cuando terminaba al mediodía, de ahí
hasta la noche todo era estar metido hablando de cine, música,
el disco este, la canción aquella… porque mis
viejos eran así y vivían así. Para mi
era natural; no pensaba en ese momento que después
yo me iba a dedicar profesionalmente y vivir de la música.
No era como hoy en día, que hay tanta gente que se
dedica a cantar y todo el mundo quiere ser famoso. Cuando
llegó el momento en que grabé un disco y empecé
a tener éxito, yo era muy chico, tenía sólo
17 años. Estuvo bueno porque no me pasó eso
que uno critica cuando dice que tal persona se mareó,
algo que sucede constantemente en este ambiente. En mis alrededores
siempre hubo una situación artística en general,
no solamente por la música, sino también el
cine, la literatura. Creo que el arte es una forma de expresarse,
como cualquier otra persona se puede expresar en otra profesión.
A través del arte también salen tus sentimientos,
tu ideología, tu percepción de las cosas…
si uno se lo toma en serio.
¿Qué enseñanzas recordás de tus
padres que se relacionen con el camino que elegiste?
Casi siempre me transmitían esta idea en la
que decían ‘vos tenés que revisar a qué
te querés dedicar, qué es lo que realmente te
gusta, con convicción, y fortalecerte, porque no va
a ser sencillo. Nadie te va a venir a regalar nada en el arte.
Lo hacés porque lo amás, porque querés’.
Entonces, creo yo que este poder de vocación es el
que generalmente te permite seguir adelante. En mi casa había
un alto nivel cultural, pero no teníamos un mango.
Mis viejos eran muy bohemios y vivíamos en una pieza
sin baño ni cocina; éramos muy pobres. Mi viejo
me inculcaba mucho, por ejemplo, me decía “Componé
canciones y tratá de encontrar un sentido tuyo, una
voz. Si vos no hacés algo que suene distinto, no sirve
para nada”. Siempre me decía eso. Primero no
lo entendía mucho, hoy me doy cuenta, porque soy crítico,
y para mí lo más valioso es cuando aparece una
persona con algo original para mostrar. Yo me formé
con eso y tuve la suerte de que cuando comencé a escribir
mis primeras canciones tenía 13 años y ya empezaba
a perfilarse una forma, un estilo.
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| EL ENTREVISTADO conversa con la periodista
de SOLDADOS Lucía Tornero |
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Usás un concepto de familia muy particular en
tu libro Miradas: anécdotas y reflexiones de vida. ¿Creés
que está desvalorizada hoy la familia?
Mi concepto de familia es una idea que yo tengo porque soy hijo
único, además como mis viejos eran una suerte
de ovejas negras -mi mamá tuvo que escaparse por el balcón
de su casa porque estaba embarazada y a mi papá su padre
lo quería matar por querer dedicarse a la música-
yo nunca tuve un contacto con el resto de la familia de parte
de ellos. Para mí, la familia éramos nosotros
tres y después los amigos. Mi vida ha transcurrido de
esa manera. Yo no estoy tan convencido de que en la familia
sean realmente todos familiares. Creo que decir la palabra familia,
a la gente le incomoda, le da vergüenza, porque hay mucho
lío en |
la sociedad.
Al no entenderse las diversas generaciones, como los padres
con los hijos, provoca que no se viva naturalmente lo que es
una familia. Creo que es una cosa transitoria que tiene que
ver con las edades. De todas maneras, no soy el típico
tradicionalista como los de la ‘familia Campanelli’,
pero a veces me doy cuenta de que hay chicos que están
mal porque no hablan o no les hablan. Hay falta de comunicación.
Rosario es tu ciudad natal. ¿Cómo influyó
en tu niñez y en tu música?
Era una ciudad con puerto y, por eso, de mucha migración
y, lógicamente, abundante música. Dicen que en
los lugares en los que hay puerto se da la posibilidad de que
se cruce mucha gente y salga música que la llaman ‘de
puerto’. Los Beatles salieron de una ciudad con puerto
que era Liverpool. Eso da una mezcla de gente, y yo andaba de
aquí para allá con mis viejos. En la época
en que yo era chico, había una enorme cantidad de lugares
nocturnos para tocar música. A mí me rodeó
siempre ese ambiente, junto con mis viejos, que confiaban mucho
en mí y me llevaban de acá para allá. Hoy
en día, está hermoso todo Rosario, hay apoyo y
desarrollo en lo cultural. Digo esto porque no lo había
en mi época y la gente se iba a la Capital para probar
suerte.
Viajaste por muchos lugares. ¿Cuál fue
el que más te impresionó a nivel personal y cuál
te inspiró a nivel musical?
De cada lugar me llevo algo. He ido a lugares que no tienen
nada que ver con nuestra idiosincrasia. Por ejemplo, hice una
gira por Leningrado, Moscú y la República de Moldavia.
Toqué en Holanda, Alemania y después siempre por
América. Estuve mucho tiempo en México, en donde
viví. Ahora estoy yendo mucho a España. Anécdotas
hay de todos los lugares. Lógicamente, hay algunos que
a veces te llegan más que otros porque te ha pasado algo
más cálido. Ahora por ejemplo, estoy yendo a tocar
mucho por Santiago del Estero. Es impresionante el movimiento
de la música que hay ahí, y eso que es un lugar
sufrido, pobre. Hay mucha música de folklore, pero no
ésa que pasan en los festivales y que parecen boleros.
No se conoce eso en el resto del país porque no hay difusión
cultural de todo el regionalismo que tenemos alrededor.
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Sobre Malvinas, ¿cómo viviste el conflicto?
¿Por qué sentiste el impulso de musicalizar la
obra de teatro “Malvinas: canto al sentimiento de un pueblo”?
Yo llegué de México unos meses antes de que se
desatara todo, ya pensando en estabilizarme, cosa que ocurrió.
Viví el conflicto exactamente como lo vivió toda
la población. Me solicitaron tocar en algún que
otro festival, como uno muy famoso que ocurrió. De corazón
lo hice, sin imaginarme las cosas increíbles que pasaron
luego. Por ejemplo, que ropa y comida que dejaba la gente la
vendieron, no la mandaron a donde tenía que ir. Desde
todos los aspectos, Malvinas me parece atroz. Y entre otras
cosas, hay distintos sectores que me parece están en
deuda. Nadie se acuerda de los pibes que murieron ahí.
“Malvinas: canto de un sentimiento al pueblo” es
una música dramática, porque es una obra que la
escribió un director de teatro con un letrista y me pidió
que la musicalizara. No habla de política sino que está
basada en cartas que los soldados le mandaban a sus padres.
La pasaron en las Islas Canarias, en España, y en todo
el interior a través de muchísimas funciones y
nunca la presentaron en Buenos Aires. Hay muchas |
| EL GENERAL de Brigada Hugo Domingo
Bruera, Litto Nebbia y el Coronel Enrique Alfredo Ferraris |
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paradojas. La
gente engañada, en aquel momento, salió a la calle
y después ya nadie quiere acordarse. ¿Cómo
es esto? A los soldados ningún reconocimiento. A veces
me encuentro periodistas que me dicen que el rock tuvo el apoyo
de su resurgimiento gracias a Malvinas. A mí me da asco
que me digan eso. Tengo el recuerdo de una gran injusticia y
tengo la visión de que es uno de los tantos temas argentinos
que nunca se terminan de aclarar.
¿Cómo es el argentino? ¿Qué
actitudes rescatás y cuáles no?
Para mí la Argentina es un lugar que como país
y características básicas culturales es muy rico,
muy de gente trabajadora, emprendedora, inventora, con solidaridad.
Pero, también es un país que está dividido
en dos. Están los que quieren el lugar y tienen conciencia
de él. Desde lo más humilde que hagan, tratan
de hacerlo con la conciencia de que son de acá. Y después
está la gente que creo no se da cuenta de que son argentinos.
Piensan muy egoístamente, en general en su bolsillo.
Y, en los últimos tiempos, se da un desgaste con respecto
a la política, que, en sí, es una cosa valiosa.
Pero hay una despolitización de las nuevas generaciones.
Me parece absurdo vivir en un lugar donde uno ha nacido e ir
en su contra. Esto creo que hace que el país esté
siempre un paso más atrás de lo que debería
estar. De la misma manera que tiene esta cosa de fuerza y riqueza
y donde sale a flote cuando parece que se hunde.
¿Por qué tuviste que irte del país
durante el ’78?
Hacía ya un año que estaba prohibido. No pasaban
ningún disco mío por las radios y cuando asistía
a hacer algún programa de televisión, me decían
que estaba en una lista donde no era recomendable. Pienso que
esto se corría como reguero de pólvora en el ambiente
y, entonces, luego otros te censuraban también por las
dudas, por temor… Me seguían por la calle muchas
veces para intimidarme. Llamaban a casa de mi madre diciendo
que me iban a matar y así…Para colmo, tenía
muchos amigos que habían caído presos y otros
desaparecidos. La cosa es que entre el nerviosismo constante
y la falta de trabajo, un dia me di cuenta de que me tenía
que marchar. Y entonces junté unos pesos vendiendo un
par de instrumentos que me quedaban y me tomé un avión
a México. Decidí recalar allí, porque quería
seguir haciendo lo mío, mis canciones, en nuestro idioma
y todo eso. Gracias a Dios, los mexicanos son gente muy solidaria
y me ayudaron mucho. Fue una experiencia muy trascendental para
mí los casi cuatro años fuera de nuestra tierra.
Aprendí mucho más a la distancia, cuanto lleva
uno dentro del lugar en donde nació. También,
después de los primeros sustos y odios, porque nadie
está bien si se tiene que marchar de su país,
comprendí que no debía guardar resentimiento.
Que la razón de tener que marcharme era responsabilidad
de diez personas y no de los 30 millones de habitantes. Concretamente
me fui cuando terminó el Mundial del ’78, cuando
cumplía 30 años.
¿Qué pensás de los militares?
Vivimos un mundo muy convulsionado. Cuando yo era muy pequeño,
un médico, un cura, un abogado o un militar eran profesiones
de alta confianza social. Cada quien tenía una ética
y una profesión a la que se habían dedicado por
gran vocación. Los cambios sociales y políticos
han distorsionado mucho esto. Para no ofender a nadie, siempre
pongo de ejemplo a la Música, que para mí es algo
espiritualmente maravilloso y se produce mediante la facultad
combinatoria de 12 notas. Pero a resultado general, hay música
ruín y música noble. Son los hombres, finalmente,
los que a veces no saben cumplir las leyes naturales que han
elegido. No seré yo quien descubra la razón exacta
de sucesos que aún no cierran en nuestro país.
Pero me apena mucho el desencuentro que tenemos a veces. Y cuando
el desencuentro trae aparejada la violencia y represión
hacia gente inocente, como ocurrió durante la Dictadura,
ahí estamos jodidos…realmente. Yo no tengo prejuicio
contra la figura básica de un militar. Deseo que nadie
tenga prejuicio hacia mi persona. Todos somos seres humanos
y argentinos. Desde mi educación no puedo entender que
los militares sean mis enemigos. Pero lo que pasó, pasó,
y aún no tengo explicación certera de por qué
tuve que irme. Ni de por qué se me perseguía y
prohibía. Soy conciente de que en esa época de
tanta confusión, aparecías en una lista de artistas
prohibidos, y, por consecuencia de eso, también te molestaba
la policía y hasta se aprovechaba de la situación
cualquiera de la población que no le cayeras bien. Pero
quiero que se entienda, es una locura esto, no puede uno permitirlo.
Cualquiera sea la idea distinta que yo tenga, no me impide sentarme
a tu mesa y dialogar.
¿Creés que el rock perdió su pureza?
¿Es necesario una vuelta a los orígenes?
Me parece que en los últimos años hay muchísimo
negocio manejado por empresas multimillonarias, de gran producción
y convocatoria de músicos que quieren eso. Una cosa es
si vos querés ser compositor, te armás una banda,
ensayás en un garage y a lo mejor tardás cinco
años en que alguien conozca tu trabajo, si tenés
suerte. La otra cosa es decir “yo quiero ser número
uno”, salir en la tapa de la revista... al hacer eso tan
aceleradamente, para mí, hacés una concesión
con la música, estás haciendo un poquito de chingui-chingui.
Llama la atención que lo que más hay es lo primero,
en todos los géneros. Todos quieren tener un exitazo.
Todo va en contra del buen arte, del arte que trasciende y perdura.
Yo creo que tiene que existir todo, no estoy en contra de nada.
Lo que no me gusta es esta saturación que hay de una
sola cosa y que todo me suena a negocio.
¿Qué proyectos tenés para este
año?
Estuve haciendo producciones; la música de una película
que va a ser una suerte de documental llamado “Evita:
luz de espíritu”; estoy comenzando a escribir una
música para una película que se llama “Artículo
13”. Es una co-producción con España y Estados
Unidos, que la va a dirigir un argentino muy exitoso que es
el que hace los efectos especiales con Steven Spielberg y George
Lucas: Pablo Helman. Me voy de gira por España en septiembre
y octubre, y antes seguramente pasaré por México
y Bolivia y mucho por el interior. Estoy terminando un disco
nuevo en el cual musicalicé la poesía de un gran
poeta rosarino que se llama Hugo Diz. El mes que viene sale
un álbum mío que grabé en España
que se llama “Soñando barcos”.
Sos un hombre ocupado.
Lo que pasa es que todo lo que hago está armonizado
por una misma idea. Para mí, no es más ni menos
trabajo.  |
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