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/ abril 2009 |






HISTORIAS DEL PENSAMIENTO POLITICO
NACIONAL / Capítulo Noveno
Mujeres
de Ley |

EL EJÉRCITO ARGENTINO Y
LA PRODUCCIÓN NACIONAL / Capítulo Décimosegundo
Altos
Hornos Zapla |





2DA
SECCION
Cartas a Malvinas |

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por Lucía Tornero
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En los
momentos de adversidad, recurrimos a familiares o amigos
en busca de consuelo. Pero, increíblemente, en
tiempos de tragedia y soledad, el apoyo puede llegar de
un desconocido. En la guerra de Malvinas, un soldado recibió
una carta de un niño de nueve años. 27 años
después, se encontraron. En algún sentido,
se podría decir que fue un reencuentro, aunque
nunca se habían visto la cara.
Corría el año 1982 y en la escuela nº
12 “Domingo Faustino Sarmiento”, de Luján,
la señorita de 4º grado B, María |
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| Luisa Cachau
de Bonvecchi, o como la llamaba todo el mundo, Licha, instó
a sus alumnos a escribirles una carta a los soldados que combatían
en Malvinas. Nélson Darío Petraglia fue el único,
entre todos los del curso, que recibió una respuesta,
directo desde las islas. Su remitente era el entonces Cabo 1ro
Francisco Ramón Alvarado, de 21 años, quien prestaba
servicio en el Batallón de Aviación de Combate
601. La carta decía lo siguiente: “Querido amigo:
En primer lugar te doy las gracias por escribirme esta carta
y te quiero contar que tengo un hijo de tres meses y que quisiera
que cuando sea grande sea como vos (todo un hombre). Las Malvinas
las defendemos cueste lo que cueste, porque son y serán
argentinas. Sigue estudiando para que cuando seas hombre triunfes
en la vida y seas un orgullo para tus padres. Te cuento que
son hermosas nuestras Malvinas. Se despide un amigo que te recordará
siempre como un verdadero soldado. Chau y suerte. Ramón
Alvarado, Cabo 1ero ¡Pero soldado!”. |
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El
encuentro se realizó en las puertas de la escuela a la
que asistía Nélson y desde donde fue enviada la
correspondencia. Remitente y destinatario se fundieron en un
abrazo y se preguntaban, cual amigos de toda la vida, ¿cómo
andás?, ¿todo bien?. Asistió también
a la cita la señorita Licha, y los tres conversaron por
un buen rato, compartiendo sus historias, sus experiencias y
recuerdos de aquella época y contemplaban la carta, una
y otra vez, escrita en ese papel ahora añejo y frágil,
con la letra de Alvarado, quien afirma estupefacto “Sí,
es mi letra. Soy yo, no hay duda”. Se esfuerza por recordar
qué decía la carta que le fue entregada a él,
entre muchas que llegaban tituladas Carta a un Soldado, escritas
por gente que los |
combatientes
ni siquiera conocían pero que, a la distancia, necesitaban
manifestarles su apoyo y orgullo. “Cuando regresé,
al igual que muchas de mis pertenencias, no pude traer la carta
que me mandó Nélson. Quedó en Malvinas.
Jamás en mi vida pensé en llegar a este momento
y poder encontrarme con una persona que, en su momento puso
lo mejor de sí para que el otro se sienta bien. Mandó
una carta con esperanza, como un ciudadano, un niño,
con todas las expectativas. Nos sentíamos acompañados
y apoyados por la gente, a pesar de estar allá. Ese es
el sentimiento que genera recibir una carta de alguien que uno
no conoce”, relata Alvarado, con una tonada ligeramente
cordobesa.
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| “Cada
vez que leía la carta, sabía, no sé por
qué, pero algo me decía que él había
vuelto de allá. No lo conocía, pero tenía
ese presentimiento”, confiesa Nélson, quien hoy
es Teniente Primero de la Policía de la provincia de
Buenos Aires, casado con una hija, Ludmila, quien asiste a la
misma escuela que él y no dejó pasar la oportunidad
de conocer a aquel hombre sobre el cual su padre alguna vez
le había relatado. Ramón Alvarado llegó
al último escalafón de su carrera. Es suboficial
mayor, nativo de Chaco, y actualmente vive en Córdoba
con su mujer y sus hijos. |
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Trabaja en la
Sección de Aviación de Ejército 141, del
Comando del IIIer Cuerpo. “De alguna manera siempre estuvimos
ligados a Luján -comparte el veterano- Mi familia había
hecho una promesa. Si yo volvía de Malvinas sano y salvo,
íbamos a venir caminando desde Liniers a Luján,
y así fue; también, cuando nos casamos, lo primero
que hicimos fue venir de luna de miel acá. Nuestra vida
estuvo muy marcada por la virgen de Luján”.
Ambos siguieron, formaron sus vidas y se encontraron. Recorrieron
la escuela, Petraglia le mostró su aula y el banco desde
el cual escribió su mensaje de aliento. Incluso arreglaron
un próximo encuentro con partido de fútbol incluido.
¿Quién sabe hacia dónde nos llevan las
vueltas de la vida? Es impredecible saber los resultados de
nuestras vivencias, porque, como dijo la esposa de Alvarado:
“De una experiencia tan fea salió algo positivo:
un amigo”.
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EZEIZA
La emoción de volver a las Islas
Para lograr paz interior, muchos debemos
cumplir con nuestros asuntos pendientes y así deshacerse
de una carga que puede pesar por años. Para numerosos
veteranos de guerra, eso implica volver al territorio
donde alguna vez combatieron, enfrentarse con los vestigios
del conflicto y reencontrarse con los recuerdos de sus
compañeros caídos. Con Malvinas pasa lo
mismo. Los integrantes del Centro de Veteranos de Luján
decidieron emprender el retorno a aquellas islas en donde
tanto dejaron y así esperar que el tormento deje
de acecharlos.
Ramón Rojas prestó servicio en el Regimiento
de Infantería Mecanizado 6 General |
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Viamonte:
“Quiero cerrar un capítulo y volver a Malvinas
para cumplir una promesa que le hice a mi compañero
caído en combate. Su nombre era Juan Domingo Rodríguez
y le voy a llevar un rosario a su tumba. Siento mucha
incertidumbre, pero es una deuda pendiente que tengo.
Veremos si después del viaje puedo empezar a dormir
un poco mejor”. Arturo Ricardo Pedeuboy fue herido
en combate, dos tiros en cada pierna fue el saldo. Se
desempeñó en la misma unidad que su compañero
anterior, pero en Monte Dos Hermanas. “Vamos en
son de paz.
Queremos que esto que vamos a hacer sea posible para todos
los veteranos y que cada cruz que esté allá
tenga su nombre”, expresa. Los inseparables Julio
Meno y Julio Galar, tocayos, compañeros del Regimiento
6, estuvieron en Puerto Argentino: “Pasamos los
mil pesares. Estuvimos allá juntos y volvemos juntos”,
comparten.
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