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154 / abril 2009

DOCTOR RAÚL RICARDO ALFONSÍN
Multitudinaria despedida del pueblo al ex Presidente

ENTREVISTA A JULIO PIUMATO
Reflexiones sobre Derechos Humanos

PERSONALIDADES
Un concierto por la vida

Prevención contra el Dengue

JUNÍN DE LOS ÁNDES
Ante el desafío de escalar el Lanín

HISTORIAS DEL PENSAMIENTO POLITICO NACIONAL / Capítulo Noveno
Mujeres de Ley

EL EJÉRCITO ARGENTINO Y LA PRODUCCIÓN NACIONAL / Capítulo Décimosegundo
Altos Hornos Zapla

RESERVISTAS DEL EJÉRCITO
Nuevo sistema de instrucción

EN EL MAR ARGENTINO
Navegando en la Fragata Libertad

PERSONALIDADES / ENTREVISTA A LITTO NEBBIA
Referente del arte nacional

COMODORO RIVADAVIA
Inicio del ciclo lectivo en el Liceo Militar General Roca

2DA SECCION
Cartas a Malvinas

35º FERIA DEL LIBRO
“Pensar con libros” será el lema de esta nueva edición

JUNÍN DE LOS ÁNDES
Ante el desafío de escalar el Lanín
Texto y fotos de Pablo Senarega, Enviado Especial de SOLDADOS
a Junín de los Andes, Provincia de Nuequén

En el centro de la provincia de Neuquén, en el límite con Chile, se encuentra el Volcán Lanín, de 3.776 metros de altura. Allí estuvo presente SOLDADOS, junto con una patrulla del Regimiento de Infantería de Montaña 26, con el objetivo de alcanzar la cumbre.
 

Luego de 19 horas de viaje llegamos a Junín de los Andes, una ciudad patagónica que nació en 1883 junto con un fuerte del Ejército. Allí, desde 1943 se encuentra el Regimiento de Infantería de Montaña 26. Precisamente, era con su gente que íbamos a encontrarnos. El encuentro formal se dio un lunes que, curiosamente para la época del año, amaneció con cero grado. Pero lo frío del tiempo fue compensado por la calidez de la gente del RIM 26.

El Teniente Coronel Carlos Freites (46) nos dio la bienvenida y nos contó acerca de las misiones y principales actividades que realiza la unidad. Entre las más destacables -señaló- se encuentran las de participación de patrullas de rescate (en integración con Parques Nacionales y bomberos voluntarios) y las de apoyo a la comunidad. El Regimiento brinda asistencia a poblados alejados y está siempre listo a prestar ayuda en casos de evacuaciones (siempre desde tareas centralizadas por la municipalidad). Todas éstas, dada la capacidad técnica de la especialidad de montaña, adquiridas en el constante entrenamiento operacional. La ubicación estratégica, a sólo 60 km del volcán Lanín, permite al personal un alto nivel de entrenamiento en condiciones adversas, como así también realizar esquí de combate. El soldado de montaña debe tener “el fino instinto del terreno, la astucia del ciervo y la furia del jabalí”, expresa entusiasmado el Teniente Coronel Freites.
Luego de la bienvenida, el jefe del Regimiento nos integró a una patrulla comandada por el Sargento Ayudante Roberto Guerra. El objetivo: escalar el volcán Lanín. El primer paso fue equiparnos adecuadamente. Para ello, nos proveyeron de mochila, hidratador, casco, grampones, arnés, además de verificar si el equipo con que contábamos era adecuado para la expedición.
Partimos a la mañana siguiente junto a la patrulla que finalmente quedó conformada por nueve personas. Una vez en la base del volcán, comimos algo, nos equipamos y comenzamos la caminata. En los primeros cuarenta minutos cruzamos por un bosque achaparrado de ñires, donde encontramos frutos comestibles como michai, ligüeñe y piñón.
La marcha continúo por un arenal volcánico, zona que en invierno se cubre de nieve y que el regimiento utiliza para entrenar en trabajo de montaña, cueva de nieve, paso patinado y esquí de fondo.
LA PATRULLA completa de izquierda a derecha y de arriba a abajo: el periodista de SOLDADOS Pablo Senarega, Cabo 1ro Mariano Groso, Cabo 1ro Alejandro Vilte Barboza, Sargento Ayudante Roberto Guerra, Cabo 1ro Nelson Torres, Soldado Voluntario José Prieto, Cabo Walter Acuña, Cabo Jesús Garcia, Soldado Voluntario Eugenio Calfuman, Cabo 1ro Darío Fuentealba y el periodista José Tolomei
 
 
 
Luego cruzamos varios arroyos para encarar después la “espina de pescado”, una enorme rampa de arena volcánica en la cual nos azotó el viento por unos cincuenta minutos. La marcha se hizo más dura a medida que ascendíamos, pero los hombres parecían no sentir cansancio. Hacia la tercera hora de marcha entramos en el llamado “camino de mulas”. Allí el suelo era más rocoso y el ascenso más escarpado.
Nos detuvimos en una zona de vivac para emprender luego el último tramo de marcha del día, de unos cuarenta minutos, hasta arribar al refugio del RIM 26 situado a 2.200 metros sobre el nivel del mar.
TENIENTE Coronel Carlos Freites, Jefe del Regimiento de Infantería 26
La pequeña construcción de fibra de vidrio parecía un hotel en medio de lo inhóspito del terreno. La temperatura bajaba rápidamente a medida que se ocultaba el sol y la actividad se fue confinando más y más al interior del refugio. Es en estos momentos en los que el grupo comienza a volverse más unido, ya no sólo se comparte el lugar, sino también la comida, las anécdotas. Los hombres duros se ablandan y dejan salir sentimientos, creencias y recuerdos. Finalmente nos fuimos durmiendo uno a uno con la esperanza de encarar la cumbre al día siguiente.
Durante la madrugada, los más experimentados evaluaron la situación. El pronóstico no era favorable, la cima del Lanín estaba cubierta por mal tiempo, por lo que la cumbre quedaría para otra ocasión.
Con las primeras luces de la mañana, los integrantes de la patrulla se formaron frente al sencillo mástil e izaron la bandera argentina con un sentimiento íntimo en cada uno ellos, pero común al grupo.
Luego del desayuno, emprendimos el descenso por el majestuoso paisaje andino, el acarreo era más traicionero de lo que aparentaba y me tocó ser el primero en caer. Luego me seguirían algunos otros, pero afortunadamente sin más consecuencias que algún raspón.
De regreso al Regimiento, nos recibió el Teniente Coronel Freites: “Recuerden, la montaña siempre está ahí”. El no haber alcanzado la cumbre fue apenas un detalle, nos llevábamos con nosotros una experiencia inolvidable, por la naturaleza del lugar y de su gente.
 
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