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154 / abril 2009

DOCTOR RAÚL RICARDO ALFONSÍN
Multitudinaria despedida del pueblo al ex Presidente

ENTREVISTA A JULIO PIUMATO
Reflexiones sobre Derechos Humanos

PERSONALIDADES
Un concierto por la vida

Prevención contra el Dengue

JUNÍN DE LOS ÁNDES
Ante el desafío de escalar el Lanín

HISTORIAS DEL PENSAMIENTO POLITICO NACIONAL / Capítulo Noveno
Mujeres de Ley

EL EJÉRCITO ARGENTINO Y LA PRODUCCIÓN NACIONAL / Capítulo Décimosegundo
Altos Hornos Zapla

RESERVISTAS DEL EJÉRCITO
Nuevo sistema de instrucción

EN EL MAR ARGENTINO
Navegando en la Fragata Libertad

PERSONALIDADES / ENTREVISTA A LITTO NEBBIA
Referente del arte nacional

COMODORO RIVADAVIA
Inicio del ciclo lectivo en el Liceo Militar General Roca

2DA SECCION
Cartas a Malvinas

35º FERIA DEL LIBRO
“Pensar con libros” será el lema de esta nueva edición

ENTREVISTA A JULIO PIUMATO
Reflexiones sobre Derechos Humanos
por Cecilia F. Tibiletti

SOLDADOS conversó con el Doctor Julio Piumato, Secretario General de Empleados de la Justicia de la Nación y Secretario de Derechos Humanos de la Confederación General del Trabajo.
 

Qué opina usted sobre la política de derechos humanos en nuestro país?
Desde el punto de vista específico, en cuanto a los derechos humanos esenciales, a las violaciones que existieron en nuestro país, veo importante la política actual, ya que la forma de solucionar esto es con verdad y justicia. La actitud y la política del gobierno en esta materia es la de reconstruir un modelo de país sobre la base de un modelo productivo y de distribución de ingresos que, precisamente, tienda a la equidad social en una política netamente inclusiva, que significa respetar los derechos humanos. Es decir, en lugar de hablar de violaciones, hay que hablar de políticas que tiendan al uso efectivo de los derechos humanos en sentido amplio, no sólo en las libertades sino también en los derechos sociales. La senda más fructífera que vivió la Argentina es cuando la exclusión social no existía. Había plena producción, pleno empleo y todos los argentinos podían

proyectar una vida en familia, en sociedad y un futuro para sí; para los suyos. Los derechos humanos se perdieron durante los años del neoliberalismo, basado en que el paradigma de la riqueza generada quedaba concentrada en pocas manos y la mayoría de los argentinos resultaban excluidos de la posibilidad de vivir dignamente.

¿Usted plantea que con una justa redistribución de la riqueza se equipara el derecho social del individuo?
Y sí, porque se da la posibilidad de realización personal. Durante los años de neoliberalismo se frustró la posibilidad de proyección para muchos compatriotas. Pero hoy, con todos los problemas y presiones que tenemos, todos los sectores empiezan a cumplir el rol que tendrían que hacer; los trabajadores a capacitarse, porque en materia de trabajo se había perdido la especialidad. Se despedía a los menos preparados y los más capacitados realizaban tareas menores. Uno veía que esa denigración tenía un sentido que era la destrucción de un capital humano especializado, que siempre caracterizó a nuestro país. La calidad de la mano de obra enaltecía sus productos industriales y permitía no sólo la venta dentro del país sino el reconocimiento en el exterior. Tanto en los primeros años de reactivación, como hoy, falta mano de obra especializada.

 

El servicio militar era integrador y educador

“Yo soy partidario de que vuelva el servicio militar. Para mí, más allá de los errores y excesos que hubo, y al dotar a las Fuerzas Armadas de los valores de dignidad fundamentales se recuperaría la mística del Ejército Sanmartiniano. Normalmente, el servicio militar sirvió para integrar socialmente distintas realidades. Sirvió para que mucha gente acceda a la educación, que personas que se encontraban en los rincones recónditos de la Patria accediesen a hábitos de vida. Yo no conozco a nadie que haya hecho el servicio militar que no tenga un buen recuerdo…Y un buen recuerdo en la época en donde en el seno de las FFAA no imperaba el respeto a los derechos humanos. Con unas Fuerzas Armadas más comprometidas con el destino de la Nación, éstas se pueden volcar a complementar medidas sociales, a generar la conciencia de defensa de los derechos naturales en los territorios más alejados de nuestra Patria. Puede implicar hasta un valor docente integrado con el pueblo social, cultural y educativo”
Usted siempre menciona que hay que volver a dignificar el trabajo ¿Qué aportes se deberían hacer?
En los años de neoliberalismo, más allá de la cuestión salarial, se generó una distorsión en las relaciones laborales. Se creó un ejército de desocupados utilizados como elementos de extorsión, que no sólo incidieron sobre los reclamos salariales de los trabajadores, sino que creó una sensación de omnipotencia del patrón sobre el trabajador. Se modificó la relación laboral donde el trabajador no sólo perdió el sentido de ser respetado, sino que la necesidad lo hacía bajar la cabeza, porque tenía una familia que mantener. Esto generó en las relaciones laborales una distorsión negativa que creo que ahora, que estamos en un nivel por debajo de los dos dígitos, se puede normalizar.
En las convenciones colectivas, la conjunción de los gremios grandes, sumada a los más pequeños, se empieza a encarar el tema que hace a las condiciones de trabajo, elemento fundamental de la dignidad.

¿Cuál es la realidad del trabajador hoy en la Argentina?
La realidad del trabajador ha cambiado diametralmente en los últimos seis años. Este año se cumplen sesenta años de la constitución social, la de los derechos del trabajador.
En 1974 los trabajadores alcanzaron, con la legislación laboral, el punto más alto en la historia que fue la Ley de Contrato de Trabajo, la Ley 20.744, la cual presentaba una integralidad en sus normas. Luego, la dictadura derogó 27 de sus artículos y 98 fueron modificados. Con la vuelta a la democracia se recuperaron los derechos civiles, los derechos políticos, pero no los derechos del trabajador. A partir de 2003 comenzamos a recuperar esos derechos,
quizás no los suficientes, porque hay muchas situaciones que hacen a la dignidad del trabajo, al respeto a la dignidad de aquellos que generan la riqueza en nuestro país. Estamos lejos de la Ley 20.744 pero es un “deber ser” sobre lo que tenemos que trabajar. Hoy el peronismo está, los sindicatos están, los trabajadores están viviendo esta perspectiva de los derechos sociales y la reconstrucción de un proyecto de país que nos contenga a todos.

¿Cómo cree que se encuentra la situación de los Derechos Humanos en Latinoamérica?
El tema es delicado porque hay países con exclusión social. Por más voluntad política, es difícil generar soluciones que dignifiquen al trabajador. Existe una línea divisoria entre los países que han elegido el camino nacional y popular, de integración y políticas sociales, con aquellos que siguen bajo viejas fórmulas del ajuste. Existen dos problemas muy graves en muchos países. El primero es que la exclusión social es estructural. Y segundo, en general los países latinoamericanos no tuvieron procesos industriales o no tienen la facilidad que tiene nuestro país para crear industria liviana, que forje un rápido efecto multiplicador. En nuestro caso, esta posibilidad permitió que cinco años después de la debacle económica, volver a la normalidad.

¿Cómo cree usted que se están tratando las políticas de derechos humanos dentro de las Fuerzas Armadas y principalmente en el Ejército?
En principio, entiendo que no sólo para el Ejército sino para toda la Argentina, en la educación el problema principal está en los contenidos. En particular, los cambios que se están dando en las Fuerzas Armadas nos parecen fundamentales, la integración de la cuestión de los derechos humanos en conjunto con toda la visión de la sociedad. Hoy lo que queremos conseguir es que las FFAA sean parte integrante del pueblo y custodios de ese pueblo y no representantes de poderes foráneos como sucedió en el pasado. Debemos generar una praxis de valores que nos hagan más dignos. Y en la medida en que se den estas pautas, creo que van a cambiar muchas cosas en la Argentina en relación a las Fuerzas Armadas.Veo que las Fuerzas vuelven a cumplir su función. A identificarse con un proyecto de país, a repensar en la situación de las Fuerzas Armadas de la región. Vuelven a identificarse con la protección de los recursos naturales, en lugar de que se le impongan hipótesis extrañas. Hipótesis que son convenientes a potencias extranjeras pero que no hacen al rol Sanmartiniano. Es volver a la concepción sanmartiniana, es volver a la concepción de las FFAA del período de Perón, comprometidas con su pueblo y motor de las transformaciones que vivía la sociedad. Esto que se está viendo hoy nos parece trascendente, porque no se concibe un proyecto de país sin Fuerzas Armadas. Esto está claro.

¿Cómo ve el contexto geopolítico de la Argentina en relación a la región?
Dentro del mapa geopolítico yo veo bien centrada la posición de la Argentina. Nosotros venimos planteando desde el Movimiento Obrero, la necesidad de concebir el futuro de la Argentina, no desde la vieja concepción de Nación sino una concepción integrada orientada hacia Sudamérica primero. Porque Sudamérica es una isla, un espacio geopolítico autocentrado y con estas características tiene la potencialidad de expresarse. Esto no implica que una vez que ello suceda no puedan luego incorporarse Centroamérica, el Caribe y todo los demás países. Quienes quizás, están mucho más influenciados, el mismo México, por la lógica de la nación rectora del mundo.
Entonces yo creo que cuando se conforme este bloque y se haga viable, a esos países se les abrirá otra perspectiva que no sea depender directamente de EEUU. Nosotros, desde la CGT hemos trabajado en una teoría geopolítica denominada “La teoría del Rombo” desarrollada entre 1997 y 1999. Se planteaba que había que romper las viejas tradiciones geopolíticas de América que marcaban ejes cruzados y generaban permanentemente conflictos. Se concibió un eje conjunto que formaba un rombo, cuyos vértices serían Caracas-Brasilia-Buenos Aires y Lima. En esta teoría aportaron sus ideas pensadores de todo el mundo y fundamentalmente de toda Latinoamérica. Y hoy se ha realizado. Plasmamos una construcción de la realidad sobre bases objetivas geopolíticas, sumado a la historia de los pueblos, a los pensamientos de nuestros grandes patriotas, hacedores de nuestra nacionalidad. Entonces, esa visión del rombo que se concreta es el primer paso para la posterior integración con el resto de los países latinoamericanos y del Caribe. Hoy estamos ante el desafío de tener una Argentina incluyente en donde poder demostrar que todos nuestros compatriotas pueden proyectar un futuro para sí y para los suyos, pero esto dentro de un marco de integración regional.
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