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/ abril 2009 |


ENTREVISTA A JULIO PIUMATO
Reflexiones sobre Derechos Humanos |




HISTORIAS DEL PENSAMIENTO POLITICO
NACIONAL / Capítulo Noveno
Mujeres
de Ley |

EL EJÉRCITO ARGENTINO Y
LA PRODUCCIÓN NACIONAL / Capítulo Décimosegundo
Altos
Hornos Zapla |






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ENTREVISTA
A JULIO PIUMATO
Reflexiones sobre Derechos Humanos |
por Cecilia F. Tibiletti |
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SOLDADOS conversó con el Doctor Julio Piumato,
Secretario General de Empleados de la Justicia de la Nación
y Secretario de Derechos Humanos de la Confederación
General del Trabajo. |
Qué opina usted sobre la política de derechos
humanos en nuestro país?
Desde el punto de vista específico,
en cuanto a los derechos humanos esenciales, a las violaciones
que existieron en nuestro país, veo importante
la política actual, ya que la forma de solucionar
esto es con verdad y justicia. La actitud y la política
del gobierno en esta materia es la de reconstruir un
modelo de país sobre la base de un modelo productivo
y de distribución de ingresos que, precisamente,
tienda a la equidad social en una política netamente
inclusiva, que significa respetar los derechos humanos.
Es decir, en lugar de hablar de violaciones, hay que
hablar de políticas que tiendan al uso efectivo
de los derechos humanos en sentido amplio, no sólo
en las libertades sino también en los derechos
sociales. La senda más fructífera que
vivió la Argentina es cuando la exclusión
social no existía. Había plena producción,
pleno empleo y todos los argentinos podían
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| proyectar
una vida en familia, en sociedad y un futuro para sí;
para los suyos. Los derechos humanos se perdieron durante
los años del neoliberalismo, basado en que el paradigma
de la riqueza generada quedaba concentrada en pocas manos
y la mayoría de los argentinos resultaban excluidos
de la posibilidad de vivir dignamente.
¿Usted plantea que con una justa redistribución
de la riqueza se equipara el derecho social del individuo?
Y sí, porque se da la posibilidad de realización
personal. Durante los años de neoliberalismo se frustró
la posibilidad de proyección para muchos compatriotas.
Pero hoy, con todos los problemas y presiones que tenemos,
todos los sectores empiezan a cumplir el rol que tendrían
que hacer; los trabajadores a capacitarse, porque en materia
de trabajo se había perdido la especialidad. Se despedía
a los menos preparados y los más capacitados realizaban
tareas menores. Uno veía que esa denigración
tenía un sentido que era la destrucción de un
capital humano especializado, que siempre caracterizó
a nuestro país. La calidad de la mano de obra enaltecía
sus productos industriales y permitía no sólo
la venta dentro del país sino el reconocimiento en
el exterior. Tanto en los primeros años de reactivación,
como hoy, falta mano de obra especializada.
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El
servicio militar era integrador y educador
“Yo soy partidario de que vuelva
el servicio militar. Para mí, más allá
de los errores y excesos que hubo, y al dotar a las Fuerzas
Armadas de los valores de dignidad fundamentales se recuperaría
la mística del Ejército Sanmartiniano. Normalmente,
el servicio militar sirvió para integrar socialmente
distintas realidades. Sirvió para que mucha gente
acceda a la educación, que personas que se encontraban
en los rincones recónditos de la Patria accediesen
a hábitos de vida. Yo no conozco a nadie que haya
hecho el servicio militar que no tenga un buen recuerdo…Y
un buen recuerdo en la época en donde en el seno
de las FFAA no imperaba el respeto a los derechos humanos.
Con unas Fuerzas Armadas más comprometidas con
el destino de la Nación, éstas se pueden
volcar a complementar medidas sociales, a generar la conciencia
de defensa de los derechos naturales en los territorios
más alejados de nuestra Patria. Puede implicar
hasta un valor docente integrado con el pueblo social,
cultural y educativo” |
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Usted siempre menciona que hay que volver a dignificar el trabajo
¿Qué aportes se deberían hacer?
En los años de neoliberalismo, más allá
de la cuestión salarial, se generó una distorsión
en las relaciones laborales. Se creó un ejército
de desocupados utilizados como elementos de extorsión,
que no sólo incidieron sobre los reclamos salariales
de los trabajadores, sino que creó una sensación
de omnipotencia del patrón sobre el trabajador. Se modificó
la relación laboral donde el trabajador no sólo
perdió el sentido de ser respetado, sino que la necesidad
lo hacía bajar la cabeza, porque tenía una familia
que mantener. Esto generó en las relaciones laborales
una distorsión negativa que creo que ahora, que estamos
en un nivel por debajo de los dos dígitos, se puede normalizar.
En las convenciones colectivas, la conjunción de los
gremios grandes, sumada a los más pequeños, se
empieza a encarar el tema que hace a las condiciones de trabajo,
elemento fundamental de la dignidad.
¿Cuál es la realidad del trabajador hoy en la
Argentina?
La realidad del trabajador ha cambiado diametralmente
en los últimos seis años. Este año se cumplen
sesenta años de la constitución social, la de
los derechos del trabajador.
En 1974 los trabajadores alcanzaron, con la legislación
laboral, el punto más alto en la historia que fue la
Ley de Contrato de Trabajo, la Ley 20.744, la cual presentaba
una integralidad en sus normas. Luego, la dictadura derogó
27 de sus artículos y 98 fueron modificados. Con la vuelta
a la democracia se recuperaron los derechos civiles, los derechos
políticos, pero no los derechos del trabajador. A partir
de 2003 comenzamos a recuperar esos derechos, |
quizás
no los suficientes, porque hay muchas situaciones que hacen
a la dignidad del trabajo, al respeto a la dignidad de aquellos
que generan la riqueza en nuestro país. Estamos lejos
de la Ley 20.744 pero es un “deber ser” sobre lo
que tenemos que trabajar. Hoy el peronismo está, los
sindicatos están, los trabajadores están viviendo
esta perspectiva de los derechos sociales y la reconstrucción
de un proyecto de país que nos contenga a todos.
¿Cómo cree que se encuentra la situación
de los Derechos Humanos en Latinoamérica?
El tema es delicado porque hay países con exclusión
social. Por más voluntad política, es difícil
generar soluciones que dignifiquen al trabajador. Existe una
línea divisoria entre los países que han elegido
el camino nacional y popular, de integración y políticas
sociales, con aquellos que siguen bajo viejas fórmulas
del ajuste. Existen dos problemas muy graves en muchos países.
El primero es que la exclusión social es estructural.
Y segundo, en general los países latinoamericanos no
tuvieron procesos industriales o no tienen la facilidad que
tiene nuestro país para crear industria liviana, que
forje un rápido efecto multiplicador. En nuestro caso,
esta posibilidad permitió que cinco años después
de la debacle económica, volver a la normalidad.
¿Cómo cree usted que se están tratando
las políticas de derechos humanos dentro de las Fuerzas
Armadas y principalmente en el Ejército?
En principio, entiendo que no sólo para el Ejército
sino para toda la Argentina, en la educación el problema
principal está en los contenidos. En particular, los
cambios que se están dando en las Fuerzas Armadas nos
parecen fundamentales, la integración de la cuestión
de los derechos humanos en conjunto con toda la visión
de la sociedad. Hoy lo que queremos conseguir es que las FFAA
sean parte integrante del pueblo y custodios de ese pueblo y
no representantes de poderes foráneos como sucedió
en el pasado. Debemos generar una praxis de valores que nos
hagan más dignos. Y en la medida en que se den estas
pautas, creo que van a cambiar muchas cosas en la Argentina
en relación a las Fuerzas Armadas.Veo que las Fuerzas
vuelven a cumplir su función. A identificarse con un
proyecto de país, a repensar en la situación de
las Fuerzas Armadas de la región. Vuelven a identificarse
con la protección de los recursos naturales, en lugar
de que se le impongan hipótesis extrañas. Hipótesis
que son convenientes a potencias extranjeras pero que no hacen
al rol Sanmartiniano. Es volver a la concepción sanmartiniana,
es volver a la concepción de las FFAA del período
de Perón, comprometidas con su pueblo y motor de las
transformaciones que vivía la sociedad. Esto que se está
viendo hoy nos parece trascendente, porque no se concibe un
proyecto de país sin Fuerzas Armadas. Esto está
claro.
¿Cómo ve el contexto geopolítico de la
Argentina en relación a la región?
Dentro del mapa geopolítico yo veo bien centrada
la posición de la Argentina. Nosotros venimos planteando
desde el Movimiento Obrero, la necesidad de concebir el futuro
de la Argentina, no desde la vieja concepción de Nación
sino una concepción integrada orientada hacia Sudamérica
primero. Porque Sudamérica es una isla, un espacio geopolítico
autocentrado y con estas características tiene la potencialidad
de expresarse. Esto no implica que una vez que ello suceda no
puedan luego incorporarse Centroamérica, el Caribe y
todo los demás países. Quienes quizás,
están mucho más influenciados, el mismo México,
por la lógica de la nación rectora del mundo.
Entonces yo creo que cuando se conforme este bloque y se haga
viable, a esos países se les abrirá otra perspectiva
que no sea depender directamente de EEUU. Nosotros, desde la
CGT hemos trabajado en una teoría geopolítica
denominada “La teoría del Rombo” desarrollada
entre 1997 y 1999. Se planteaba que había que romper
las viejas tradiciones geopolíticas de América
que marcaban ejes cruzados y generaban permanentemente conflictos.
Se concibió un eje conjunto que formaba un rombo, cuyos
vértices serían Caracas-Brasilia-Buenos Aires
y Lima. En esta teoría aportaron sus ideas pensadores
de todo el mundo y fundamentalmente de toda Latinoamérica.
Y hoy se ha realizado. Plasmamos una construcción de
la realidad sobre bases objetivas geopolíticas, sumado
a la historia de los pueblos, a los pensamientos de nuestros
grandes patriotas, hacedores de nuestra nacionalidad. Entonces,
esa visión del rombo que se concreta es el primer paso
para la posterior integración con el resto de los países
latinoamericanos y del Caribe. Hoy estamos ante el desafío
de tener una Argentina incluyente en donde poder demostrar que
todos nuestros compatriotas pueden proyectar un futuro para
sí y para los suyos, pero esto dentro de un marco de
integración regional.  |
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