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/ marzo 2009 |









2DA
SECCION
8 DE MARZO - DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER
Mujeres de armas tomar |


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8
DE MARZO - DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER
Mujeres de armas tomar |
por Lucía Tornero
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La presencia femenina en las Fuerzas Armadas anunciaba
su llegada ya por el 1800 y, con muchos años y
luchas de por medio, manifestó con convicción
su interés de incorporarse formalmente. Finalmente,
concretó victoriosa el objetivo. |
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| Desde 1975
todos los años se celebra el Día Internacional
de la Mujer alrededor del mundo, en conmemoración de
aquellas mujeres que han transitado un arduo camino, ganando
terreno y finalmente conquistando reconocimiento en numerosos
ámbitos sociales y laborales. En nuestro país,
debemos recordar a muchas de ellas y homenajearlas por ser
hacedoras de la Patria, ya que participaron de la construcción
de la Nación, en un desempeño rebosante de entrega
y sacrificio.
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| Mariquita Sánchez de Thompson |
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Sus
esfuerzos no deben ser pasados por alto. Las inmortalizamos
desde esta institución, desde el Ejército Argentino,
porque muchas de ellas han combatido en conflictos bélicos
como cualquier otro soldado y no dudaron en ofrendar sus vidas
cuando la Patria lo exigiera. Eran mujeres de armas tomar y
las que hoy prestan servicio, formalmente, en la Fuerza, seguramente
están inmensamente agradecidas a estas antecesoras que
marcaron un precedente en la historia de nuestro Ejército.
Ya en las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807, la presencia femenina
dejaba su huella, erigiéndose como símbolo de
valor |
| una mujer llamada
Manuela Pedraza, conocida como “la tucumanesa”,
quien se mantuvo junto a su marido, un soldado patricio, a quien
mataron brutalmente delante de ella. Armándose de coraje,
tomó el arma de su esposo y mató al soldado enemigo
que le había quitado la vida a su esposo. Luego se presentó
al general vencedor y le entregó el fusil del inglés;
la autoridad decidió premiarla con el grado de alférez.
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En
1807, durante la Segunda Invasión Inglesa, Doña
Martina Céspedes y sus tres hijas recibieron en su hogar
a doce soldados ingleses que estaban ebrios y exigían
que les sirviesen alcohol. Entraron de a uno y las mujeres los
fueron desarmando hasta convertirlos astutamente en prisioneros.
Por la hazaña, Doña Martina recibió el
cargo de ‘Sargento Mayor con goce de sueldo y uso de uniforme’.
María Sánchez de Thompson fue un pilar importante
del clima independentista del siglo XIX. Apoyó activamente
al Ejército Libertador, lo que le valió el reconocimiento
del General Belgrano y el General San Martín. Con su
trabajo silencioso y solidario con la causa de la libertad,
en 1812 reunió dinero para la compra de fusiles para
los soldados. En época de Rivadavia, colaboró
en la fundación de la Sociedad de Beneficencia, la cual
llegó a presidir, además de participar en instituciones
educativas y de caridad vinculadas a ella. Fue anfitriona de
las reuniones que |

Mujeres
en el Ejército Argentino
José Eduardo Jara, nacido en Tartagal,
un ex soldado voluntario que prestó servicios en
el Regimiento de Infantería de Monte 28 “Teniente
Coronel Juana Azurduy” durante el período
1999-2003, reunió donaciones entre familiares,
amigos y vecinos y se presentó con este material,
entregándolo en la unidad en la que alguna vez
revistara. Un gesto quizás pequeño en cantidad
de elementos tan necesarios en estas difíciles
horas, pero grande y valioso en su dimensión humana.
La muestra solidaria de este ex soldado del RIMte 28 refleja
lo mejor del espíritu de los hombres y mujeres
que revistan en las filas del Ejército Argentino. |
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organizaba en
su casa, en la cual se oyeron las notas de lo que después
sería consagrado como el Himno Nacional Argentino y la
historia le confiere el título de Madre de la Patria.
No habrá empuñado armas de fuego pero luchó
con otras armas: la de la educación, la solidaridad y
el liderazgo.
La flor del Alto Perú. Así designó el historiador
Félix Luna a la por siempre recordada guerrera Juana
Azurduy, cuyo nombre se mantiene perpetuo siendo la única
mujer tras la cual fue bautizada una unidad del Ejército
Argentino con base en Salta: el Regimiento de Infantería
de Monte 28 “Teniente Coronel Juana Azurduy”. A
pesar de que es de nacionalidad boliviana, la sentimos muy cerca.
Junto a su marido, Manuel Padilla, combatieron a los realistas,
poniéndose bajo el mando de Manuel Belgrano en 1813.
Padecieron la pérdida de sus propiedades y ganado, que
fueron confiscados por el enemigo. |
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Combatieron
por años, con firmeza, lealtad y convicción. En
1816, Azurduy fue herida en combate y su esposo fue muerto al
acudir en su rescate. Tras la muerte de Padilla, asumió
la comandancia de las guerrillas que combatieron en la Guerra
de la Independencia Hispanoamericana en el Alto Perú,
uniéndose finalmente a Martín Miguel de Güemes.
Luchó siendo mujer, embarazada de su quinta hija, y sufrió
como madre al ver morir a sus cuatro hijos. Incluso la fecha
de su muerte, un 25 de mayo de 1862, pareciera indicar el patriotismo
irrevocable que sintió esta fiel combatiente, argentina
por adopción. Tenía 81 años, murió
en la pobreza y fue enterrada en una fosa común.
María Remedios del Valle, Gertrudis Medeiros de Fernández
Cornejo, Martina |
Silva de Gurruchaga,
Magdalena Güemes de Tejada, Doña Pepa, Isabel Medina
son incluso más ejemplos de coraje femenino, nombres
que prevalecen en la historia y permanecen en nuestra memoria.
Sus acciones dejaron tal impronta que se extiende hasta nuestros
días. Hoy, el personal femenino del Ejército integra
un 6% del total de efectivos de oficiales, suboficiales, cadetes,
aspirantes y soldados voluntarios. Si se toma en cuenta el breve
período transcurrido desde que se incorporó formalmente
a la mujer como integrante de la Fuerza, en el año 1982
(ver recuadro), podemos apreciar el grado de significación
de esa cifra.
Como ellas hubo muchas otras que fueron protagonistas de valeroso
accionar y entereza. Su trabajo por la Patria escribió
páginas en la historia que sirven hoy como inspiración
para muchas militares. Estas fieles heroínas pueden descansar
en paz sabiendo que su legado para con la mujer permanece invicto.
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PERFIL
DE UNA HEROÍNA
María
Remedios del Valle, “Madre de la Patria”
Por Armando S. Fernández |
Cuando en
1827 el General Viamonte se cruzó en las puertas
de la Catedral porteña con una mujer harapienta
que pedía limosna y repetía viejas letanías
a las que nadie prestaba mayor atención, se quedó
paralizado. No podía creer en lo que estaba viendo.
Inmediatamente había reconocido en ese ser golpeado
por la vida, a María Remedios del Valle a quien,
en el Ejército del Alto Perú se la conocía
como “La Capitana”. Indignado, hizo una presentación
ante la Sala de Representantes del Congreso, cuyos integrantes
concluyeron votando un reconocimiento en vida a esa heroica
mujer que incluía el grado de Capitán de
Ejército con su correspondiente salario, la escritura
de una biografía en donde quedaran inscriptos sus
servicios a la Nación y el levantamiento de una
estatua en su homenaje. Pero ninguna de estas disposiciones
iba a cumplirse. Aquella, a quien el General Viamonte
llamó “Madre de la Patria” siguió
mendigando y murió en la más espantosa miseria.
Remedios era negra, pobre y mujer, tres pecados capitales
para la época y como tantos luchadores de su raza,
aquellos que hicieron exclamar al General José
Francisco de San Martín” ¡Pobres mis
negros!” resultaron los casi olvidados de la historia
oficial, no le fueron reconocidos sus luchas, su entrega
y sus sacrificios en las contiendas libradas por la Independencia.
¿Quién era María Remedios?
Esta humilde y valerosa mujer fue una de las
muchas que tomaron las armas en las invasiones inglesas,
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| fusil en
mano, luchó en el Cuerpo de Andaluces y “durante
la campaña de Barracas asistió y guardó
las mochilas para aligerar su marcha a los Corrales de
Miserere”. Esto fue lo que escribió el comandante
de ese cuerpo de batalla. El 6 de julio de 1810 se incorporó
a las filas del Ejército del Norte, junto a su
esposo y a sus dos hijos. Solo ella regresaría
con vida de esas terribles campañas bélicas.
Fue parte del ejército de la Campaña del
Alto Perú y participó en el Exodo Jujeño
y en las victorias de Tucumán y Salta. Antes de
la batalla de Tucumán se presentó al General
Manuel Belgrano para que le permitiera atender a los heridos
en primera línea de combate. Belgrano se negó,
pero ella se filtró, durante la batalla y llegó
a donde quería, a auxiliar a los heridos nacionales.
Por sus acciones, los soldados comenzaron a llamarla “Madre
de la Patria”. Belgrano, conmovido por el coraje
de esta singular mujer, la nombró Capitana. En
la derrota de Ayhouma, combatió fusil en mano junto
a los soldados y herida de un balazo fue tomada prisionera
por los realistas. Estos, para escarnecerla, la sometieron
a nueve días de azotes en una plaza pública.
Pudo escapar y regresó al Ejército del Norte.
Cuando el pabellón patrio fue jurado en Jujuy allí
estaba, dando gracias a Dios por ello, junto a Martín
Güemes y Juan Alvarez de Arenales. Fue incorporada
al ejército por el gobernador Juan Manuel de Rosas.
Lamentablemente, nada de ello evitó que falleciera
en la miseria. Es sin duda, una heroína tan olvidada
como fundamental de nuestra historia. |
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