| -Yo digo
que la hora de los pueblos ha madurado. Es el momento de actuar,
señores.
-No, no. Tengamos cuidado. Aún no estamos listos.
-¿Hasta cuando esperaremos?
Diálogos de este tenor se escuchaban en diversos sitios
de la Santa María de los Buenos Aires. Algunos a media
voz, otros en bajo tono y en todos ellos se debatían
la urgencia y la prudencia. Los exaltados confrontaban con
los cuidadosos y pragmaticos. Morenistas y saavedristas medían
sus fuerzas. El mismo fin los guiaba, pero los caminos a tomar
eran diferentes. Las tertulias eran reuniones en los salones
donde se dialogaba, leía poseía y se ejecutaba
música, etc. Estas reuniones involucraban a sectores
acomodados de la sociedad porteña. Los temas candentes
eran las noticias que llegaban de España y las ansias
de sacudir las cadenas y en ellas comenzaron a florecer, a
principios de 1809 las denominadas Sociedades Secretas Patrióticas,
que, por distintos medios buscaban romper los lazos de dependencia
de España.
El camino hacia la Independencia
La fábrica de jabón que pertenecía
a Juan Hipólito Vieytes y a su socio, Nicolás
Rodríguez Peña, era uno de estos sitios de encuentro.
Estaba ubicada en la intersección de las actuales calles
Tacuarí y Venezuela y allí, a comienzos de 1809
nació el llamado “Partido Patriota”. Allí
desfilaban los que tejían el entramado de la futura
revolución. Mariano Moreno y Cornelio Saavedra, jefe
del Regimiento Patricios, confrontaban sus ideas en esas reuniones
secretas, tratando de tener la mayor discreción posible
porque los espías de la corona pululaban por todas
partes.
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