|
Sin duda, un gran soñador, vivió para llevar
a la imagen lo que sus ojos veían, pero también,
lo que su generoso corazón sentía hacia esos
que fueron sus focos de atención: el gaucho, el indio,
el soldado, el hombre de campo. Recreó innumerables
e inolvidables escenas costumbristas y su ágil mano
trazaba gráciles y soñadoras viñetas,
como también, prolijas y detalladas formas y tipos
de uniformes. Su estilo fue siempre firme: personajes protagónicos,
pintados en toda la gama de las formas de ilustrar: lápiz,
acuarelas, carbonillas, pasteles, óleos… Casi siempre
con un horizonte insinuado a medio cuerpo, y muchas veces,
con colores que enfatizan una parte del protagonista, difuminando,
por ejemplo, las piernas… Características soñadoras
de un artista cabal de nuestra tierra e intérprete
de nuestras costumbres.
|