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El deseo sexual, sublimado en sensualidad, y la tristeza o melancolía,
derivada de un estado permanente de insatisfacción,
son los componentes centrales del tango. En sus orígenes
esos sentimientos afloraron de la dura situación de
millones de trabajadores inmigrantes mayoritariamente varones,
solitarios en una tierra extraña, acudiendo masivamente
a los prostíbulos, donde el sexo pago acentuaba "la
nostalgia de la comunión y del amor, la añoranza
de la mujer" y la evidencia de la soledad. El tango emergió
así de un "resentimiento erótico"
masivo y popular, que condujo a una dura reflexión
introspectiva, también masiva y popular, sobre el amor,
el sexo, la frustración y finalmente el sentido de
la vida y la muerte para el hombre común.
En el curso del siglo XX y con la importancia que adquirió
la sexualidad y la introspección, así como una
visión existencial y menos optimista de la vida, el
tango desarrolló sus componentes básicos como
una expresión artística notablemente relacionada
con la problemática del hombre contemporáneo.
Ernesto Sábato reflexiona que la reunión en
el tango de componentes marcadamente "existenciales"
con el temple metafísico, es lo que hace de esta danza
o estas canciones una expresión artística singular
en todo el mundo.
El tango es un arte de raíz suburbana, "arrabalero",
derivado de su naturaleza popular. Surge y se desarrolla en
los barrios de trabajadores que rodean a las ciudades rioplatenses:
el "arrabal". Para el tango el arrabal es la musa
inspiradora, el lugar de pertenencia que no se debe abandonar,
ni traicionar, ni olvidar. Por sobre todas las cosas, el tanguero
es un hombre (y una mujer) "de barrio". En el lenguaje
del tango, el arrabal y el centro componen dos polos opuestos:
el arrabal, muchas veces unido indisolublemente a los amigos
y a "la vieja", expresa lo verdadero y lo auténtico,
en tanto que el centro suele expresar lo pasajero, "las
luces" que encandilan, el fracaso.
El sentimiento de pertenencia al arrabal ha llevado al tango
a construir culturas de barrio, a darles personalidad. Sobre
todo en Buenos Aires y Montevideo, el tango está indisolublemente
ligado a la identidad de los barrios. La ciudad del tango
es una ciudad vivida desde el arrabal.
La música
Jorge Luis Borges destacaba que la música de tango
está tan conectada con el mundo rioplatense que cuando
un compositor, de cualquier otra parte del mundo, pretende
componer un tango "descubre, no sin estupor, que ha urdido
algo que nuestros oídos no reconocen, que nuestra memoria
no hospeda y que nuestro cuerpo rechaza". Esa característica
fuertemente local del tango, imbricada con el ritmo y la musicalidad
del lenguaje rioplatense, ha sido reiteradamente señalada.
Una de las primeras características de la música
tanguera fue la exclusión de los instrumentos de viento-metal
y percusión, quitándole estridencias con el
fin de construir una sonoridad intimista y cálida,
capaz de transmitir la sensualidad que lo definió desde
un principio.
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