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De esta forma, Autoclásica volvió a deslumbrar a los visitantes con la exhibición y demostración de marcha de más de 400 automóviles y 200 motos de categoría internacional con más de 35 años de antigüedad en estado original, restauración y perfecto funcionamiento.
Los visitantes y coleccionistas, amantes de los autos y las motos pudieron disfrutar del “Paseo de Anticuarios”, en el cual más de 100 expertos en las artes de restauración, dieron a la muestra un colorido especial con sus piezas y accesorios antiguos de toda índole, bibliografía y maquetas, entre otros. También se pudieron visitar los stands de 50 clubes de marca de todo el país y del exterior. Un riguroso jurado premió a los ejemplares sobresalientes de cada categoría de exhibición y como broche final, se disputó entre los mejores automóviles de la exposición el concurso que consagró al mejor Auto de la muestra.
Como no podía ser de otra manera, los vehículos militares, tuvieron un especial rincón de atracción, con la exposición de diversos vehículos, en el que sorprendentemente, un coleccionista llevó a exhibir dos verdaderas joyas de la restauración: un semioruga Diamond, en impecable estado y funcionamiento y un carrier T-16, en las mismas condiciones. No faltaron diversos modelos del querido y ubicuo Jeep, algunos con presentaciones que parecían mostrarlos recién salidos de fábrica, o reproduciendo un momento histórico en particular.
Entre los organizadores y exhibidores, se destacó la presencia del teniente coronel de Ingenieros VGM (R) Pedro Ángel Obregón, integrante de la Asociación Argentina de Coleccionistas de Vehículos Militares, que exhibiendo él un espectacular jeep ambulancia de chassis largo y un jeep Ford Mutt, nos explicó las formas en que se maneja este singular hobby. Charlando con él y sus varios amigos, recorrimos la muestra, asombrándonos de los estados de presentación alcanzados y de las posibilidades que aún existen para la obtención de repuestos de vehículos que tienen en nuestras FFAA, más de 60 años. La reflexión a que llevó la observación de una muestra de estas condiciones y calidad, condujo a pensar en la forma en que podríamos perpetuar nuestro patrimonio institucional con adecuadas políticas de preservación, conservación y restauración. 
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