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Eugenio del Busto
Por Sergio Toyos
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Sus comienzos
En 1825, una expedición punitiva contra los
indios, mandada por el Coronel Federico Rauch, se internó
en las sierras de Cura Malal. Las partidas de exploración
dieron con Eugenio del Busto, un cristiano cautivo que había
escapado de las tolderías y que contaría con escasos
diecisiete años. Luego de diez años de cautiverio,
burlando la vigilancia de sus captores, se presentó a
las fuerzas nacionales, donde sentó plaza como soldado
baqueano. Sus servicios resultaron realmente valiosos. Gracias
a su ayuda, se pudo completar exitosamente la misión
de la campaña. Continuó en el Ejército,
en el que llegó al grado de coronel de caballería.
Tempranamente huérfano, se crió en las tolderías
de los indios y llegó a ser un destacado oficial, ofreciendo
su vida a la carrera de las armas y a los suyos, falleciendo
en 1899, luego de largos años de servicios, los últimos
de los cuales, merced a injustas disposiciones, los vivió
en una muy ajustada situación.
Nos referimos a quien fuera el coronel Eugenio Del Busto, desconocido
soldado para muchos, pero importante y destacado conocedor de
nuestras fronteras, que tempranamente sufriera al quedar huérfano
y cautivo de los indios pampas. Conozcamos su Historia:
El coronel Eugenio del Busto, lenguaraz de la División
Izquierda en la campaña que llevara a cabo Rosas al desierto,
nació en Montevideo el 6 de septiembre de 1800. Era hijo
de Crisóstomo del Busto y María del Rosario Villaruel,
ambos cordobeses. Viviendo en la provincia de Buenos Aires con
sus padres, fue tomado cautivo a los 6 años de edad en
una incursión india al poblado donde se había
establecido la familia y llevado al sur bonaerense. De allí
fue llevado a una toldería donde aprendió el puelche
y el araucano, permaneciendo cautivo hasta 1825, en que fue
rescatado por el coronel Federico Rauch en su expedición
a la Sierra de la Ventana. En 1826, revistando en el Regimiento
de Húsares del Plata, se desempeñó como
baqueano y lenguaraz. Luego estuvo entre los pobladores del
Fortín Federación (Junín), y en 1828 y
1829 infligió varias derrotas a los indios. Como oficial
del Regimiento de Húsares le tocó pelear a las
órdenes de Rauch, contra los federales, en Las Vizcacheras,
el 28 de marzo de 1829. Cayó prisionero en esta acción
y fue libertado en junio del mismo año, por el convenio
de Cañuelas, entre Rosas y Lavalle . Una
misión difícil
Durante ese mismo año de 1829, con el grado
de capitán, Juan Manuel de Rosas le confió una
difícil misión entre los indios Borogas y los
hermanos Pincheiras –separar a los primeros de la influencia
de éstos-, que cumplió con todo éxito y
que le exigió una permanencia en las tolderías
de dos años y diez meses. En 1833 revistó como
lenguaraz de la División Izquierda, a las órdenes
de Rosas. Figuró con el grado de sargento mayor graduado
y ayudante de campo en las fuerzas en marcha sobre el Río
Negro. Tres años después, formó parte de
una nueva expedición, en las fronteras de Córdoba,
Santa Fe y Mendoza. Triunfó sobre los aborígenes
en Corral de Huesos. El 1º de octubre de 1836 luchó
en Tapalqué, en la división del coronel Pedro
Ramos, y al año siguiente tomó parte en nueva
campaña hasta Puan. Posteriormente sirvió con
el coronel Narciso del Valle, en campaña sobre Loocó,
y luchó contra el indio en Pozo Pampa. Revistó
en 1838 en las divisiones de los coroneles Antonio Ramírez
y Nicolás Granada, cubriendo la frontera de Tapalqué.
En enero de 1845 organizó por orden del gobierno de Rosas
una división de 700 hombres, con la que fue a fundar
Bragado y a cubrir la frontera del Centro. Peleó en Caseros,
al frente de 800 hombres de caballería, con los que deshizo
a los cuadros de infantería brasileños. En esta
batalla, una bala de cañón le mató el caballo,
salvando su vida por milagro. |
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Levantamiento
de Hilario Lagos
En marzo y abril de 1852 figura en el Regimiento
de Blandengues y como comandante de la frontera del Centro.
Urquiza lo hizo coronel el 28 de abril de 1852. Lo cual no
impidió que tomase parte en el movimiento liberal del
11 de septiembre de ese mismo año. Sin embargo, cuando
Hilario Lagos se levantó en Luján contra el
gobierno liberal, se plegó a la revolución de
los federales. El 23 de diciembre asistió a la reunión
efectuada en la chacra de Olivera, donde un grupo de jefes
y oficiales resolvieron obedecer a Lagos y desconocer el gobierno
de Valentín Alsina.
Eugenio del Busto fue diputado ante la Convención Constituyente
de San José de Flores convocada por Lagos, que se reunió
en el mes de junio de 1853. El gobierno porteño lo
exoneró del mando de los Blandengues el 10 de enero
de 1854, siendo reincorporado en 1859, pasando al cuerpo de
inválidos en 1875. En 1868 el coronel del Busto envió
a Rosas, |
exiliado en Inglaterra, un retrato como
recuerdo, con una dedicatoria. Anteriormente le había
destinado un poncho pampa. El 6 de diciembre de 1868, Juan
Manuel de Rosas, en carta a José María Roxas
y Patrón, le indica: “Si lo ve V. y no tiene inconveniente,
dígale que he recibido su retrato con la manifestación
de su aprecio y recuerdos. Que yo tampoco lo olvido, ni lo
he de olvidar jamás. Y que le he de escribir directamente
esto mismo y algo más en justa correspondencia. Que
su nombre y servicios a la Patria en su clase de Jefe Lenguaraz,
figuran varias veces en algunos de los rasgos históricos
de mi vida, con justa y digna estimación”.
El coronel del Busto murió el 22 de junio de 1899,
descansando sus restos en el Cementerio de la Recoleta hasta
2007, en que fueron trasladados al Bragado. El escritor Osvaldo
Guglielmino tejió, bajo el título de Manquillán,
una excelente ficción literaria basada en las hazañas
del lenguaraz de Rosas. En Bragado se levanta un monumento
que lo recuerda. Pero él también, en su larga,
azarosa y notable vida, incursionó en las letras, escribiendo
una autobiografía en los últimos años
de su vida, copia de la cual, se encuentra en los archivos
documentales del Servicio Histórico del Ejército.
Con pluma simple y elocuente, narra vívidamente sus
tristes primeros años, arrebatado del hogar paterno,
conviviendo en las más duras condiciones con los indios
pampas, hasta que en su adolescencia, se enganchara circunstancialmente
al Ejército Nacional. Se autodefine en su modesta obra,
como un auténtico soldado de caballería, quien
conocedor de las lenguas y costumbres indígenas, pasaría
a prestar importantes servicios en funciones que hoy tipificaríamos
dentro de las actividades de Inteligencia. Pero omite en su
obra tales méritos, reconociendo en el Ejército
a su verdadero hogar y ámbito en el que desarrollaría
la casi totalidad de su larga e interesante vida.
Del Busto regresa a los pagos del Bragado
En una jornada histórica y en adhesión
a las Fiestas Patronales de Santa Rosa de Lima, el jueves
30 de agosto de 2007, fueron trasladados a Bragado los restos
del fundador, Coronel Eugenio Del Busto. “Este es un día
histórico para Bragado, un día de cultura cívica
que nos marcará para los tiempos que vendrán.
No es sólo un acto protocolar, sino que tiene que ver
con nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro, como
lo tuvo que ver en aquellos tiempos para los fundadores”,
destacó el Intendente Orlando Costa en su discurso.
El acto, que se realizó al pie del mástil de
la Plaza 25 de Mayo, contó con la presencia de los
bisnietos de Del Busto, la Guardia del Regimiento Patricios
, autoridades locales, la comunidad educativa y cientos de
vecinos que hicieron propia esta parte de la historia. “El
ejercicio de la memoria tiene que ver con la construcción,
con los proyectos de futuro. Esa es la principal riqueza de
un lugar y el mejor homenaje que podemos hacerle a Del Busto
y a quienes vinieron a habitar este suelo”, recalcó
Costa. Por su parte, Alberto Cha Del Busto, bisnieto del coronel
habló emocionado y recordó su visita cuando
se inaugurara el mástil: “después de 70
años regreso emocionado, experimentando el gran honor
y responsabilidad de entregar en nombre de mi familia y el
mío propio el cofre que contiene las cenizas de este
benemérito soldado de la patria”. “En nombre
de los bragadenses agradezco a todos los que hicieron posible
que hoy los restos del coronel Del Busto, lleguen a nuestra
ciudad”, dijo Costa por el esfuerzo realizado por los
familiares. El traslado de los restos se produjo gracias a
las gestiones de Alberto Cha Del Busto y de los bisnietos,
quienes deseaban que el deseo del fundador se hiciera realidad.
Posteriormente a los discursos, el jefe comunal y Alberto
Cha Del Busto colocaron la urna en el mástil de la
plaza. Sobre el final, la Banda Militar, “Tambor de Tacuarí”
del Regimiento Patricios, brindó un breve recital
en el marco de su bicentenario. 
Fuentes:
Chávez, Fermín – Iconografía
de Rosas y de la Federación – Buenos Aires
(1972).
Municipalidad de Bragado - Noticias.
Planell Zanone, Oscar J. y Turone, Oscar A. – Asociación
Patricios de Vuelta de Obligado.
Del Busto, Eugenio – Ligeros apuntes de un oficial
de Húsares – Recopilación de memorias
auto biográficas documentales, obrantes en el Archivo
Documental del Servicio Histórico del Ejército.
Toyos, Sergio y otros - Estampas de la Milicia
– Biblioteca Soldados – Editorial Edivérn – Buenos
Aires |
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