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Historia Militar
UNA HISTORIA EN MINIATURA
La trayectoria del modelista militar Jorge Eleazar  

Desde el comienzo de los tiempos el hombre ha querido representar las cosas que lo rodeaban en tamaño reducido, ya sea  como elementos de culto de las distintas religiones, como regalos o como juguetes de sus hijos. Las colecciones más antiguas de soldados en miniatura hasta ahora encontradas fueron las halladas en China en la Provincia de Wu Wei en 1969, atribuidas a un oficial de caballería llamado Chang. También se tienen noticias que en el antiguo Egipto, fueron hechas figuras de soldados y civiles para los hijos de los faraones e incluso para ellos mismos. Se hallaron piezas atribuidas al príncipe Ensah, (2.000 años antes de Cristo). En excavaciones realizadas en las costas del mar Mediterráneo, tratando de encontrar vestigios de las civilizaciones griegas y romanas, también se encontraron restos de figuras que representaban a soldados.
También en América, los Aztecas e Incas las fabricaron. En todos estos casos, generalmente eran de arcilla o madera y muy pocos, como en el caso de griegos y romanos en metal (bronce). Estos últimos pueden ser considerados como los primeros fabricantes de soldados en metal. Es de hacer notar que no eran piezas de alcance popular, sino que se fabricaban para uso de las clases gobernantes, y para emplear en rituales religiosos, ya que su fabricación era artesanal y con materiales costosos en algunos casos. En la edad media, la fabricación se redujo a la reproducción de figuras religiosas como recuerdo de la visita a lugares importantes.

Generalmente se usaba el plomo puro y su calidad era tosca y burda, ya que las copias se realizaban sobre matrices de tierra o arcilla. La única referencia al uso de figuras de soldados como juguete está en el manuscrito Hortus Delicarum, donde se ve en un grabado a dos niños de la nobleza jugando sobre una tabla con dos réplicas de caballeros a los cuales enfrentan.

En el s. XVII comienzan a aparecer en las casas reales de Europa las primeras colecciones, generalmente hechas con metales preciosos. Luis XIII y Luis XIV, tenían en  sus colecciones piezas hechas en plata, oro, y maderas de alto valor. El Rey de Suecia Gustavo Adolfo, tenía sus ejércitos hechos en bronce. La mayoría de los gobernantes tuvo colecciones de soldados. Como en esas épocas el plomo era un “material estratégico”, ya que con el mismo se fabricaba la munición para las armas, sólo aquellos que poseían un alto cargo podían acceder a tener sus soldados en miniatura. Cabe aclarar, que a través de una película, se creó una falsa historia: en la producción “El Patriota”, se lo ve al protagonista fundiendo soldaditos de plomo para hacer balas. Esto es falso, ya que el plomo era así considerado. Nadie, ni siquiera los reyes y emperadores tenían ese privilegio. Cerca de 1770, en Alemania, la firma Hilper, comenzó a fabricar pequeños retablos del nacimiento de Cristo en Belén. Posteriormente, su tarea fue continuada por J. L. Stahl, no se tiene muy en claro con qué material se fabricaron, pero sí se sabe que eran figuras planas por lo que se supone que empleaban aleaciones de plomo y estaño. En Francia, el Sr. Lucotte, comenzó a fabricar las primeras figuras de uniformes del ejército francés. Cuperly, Blonde y Gerbeau, también franceses, crearon otra empresa para competir con el primero. Finalmente Mignot, terminó imponiendo la línea francesa, firma que continúa hasta nuestros días.  


En Inglaterra, se creó la firma Britains, la que comenzó a fabricar soldados huecos con un sistema de matricería oscilante, lo cual reducía su costo y permitía comenzar a exportar al resto del mundo. Actualmente su catálogo es muy amplio y sus productos se fabrican en oriente. En Alemania, casi al mismo tiempo se comenzaron a fabricar soldados de juguete con un material distinto, usando la viruta de la madera de los aserraderos de la selva negra, mezclada con materiales ligantes. Este material pastoso se colocaba en matrices que se calentaban para cocinar las piezas. Así surgieron los soldados de pasta de madera, cuyos mayores exponentes fueron las marcas “Elastolin”, y “Lineol”. Sus piezas todavía pueden encontrarse en antiguas colecciones y en casas de antigüedades, a precios exorbitantes. Estas fueron las primeras figuras con posiciones de acción y fueron muy populares en la Europa continental, con bajos costos y gran variedad. Elastolin  tiene el dudoso orgullo de haber sido la marca de juguetes bélicos, preferida por el régimen nazi, ya que representó a todos sus uniformes y hasta sacó una serie con todos los jerarcas nazis. Terminada la Segunda Guerra, se reactivó mundialmente el coleccionismo de soldados de juguete, en especial los de aquellos que habían sido protagonistas del conflicto. El coleccionismo, sin embargo, tenía todavía como objetivo, el juego de los niños, la afición de coleccionar en series, figuras de calidad, todavía no había sido captada por los mayores. Esta popularidad, duró hasta mediados de los años ‘60, en que la Organización Mundial de la Salud sacó un informe donde se  establecía que los juguetes metálicos (autos, litografiados, soldados de plomo. etc.) eran tóxicos, por lo que en casi todo el mundo se dejó de fabricarlos, pasando a fabricárselos en plástico. Sólo se admitían aquellos que se realizaban en metal blanco, aleación que contenía un alto porcentaje de aluminio. A raíz del incremento del coleccionismo de los antiguos juguetes y por la lógica desaparición de estos por su uso, se generó una corriente de fabricación para recrear los mismos a la vez que se hacían nuevos modelos.

Así surgió en el mundo el “new toy soldier”, o nuevo soldadito de juguete en plomo, el cual tiene varias formas de fabricación. Están aquellos que son “iguales” a los juguetes antiguos, con pocos detalles, y los que son figuras exactas, pero manteniendo todos como característica, la pintura brillante. Hay en el mundo un sinnúmero de fabricantes que cubren casi todas las necesidades de los coleccionistas. Entre ellos, hay marcas que son sinónimo de calidad y valor por sí solas y hay otras que  surgieron posteriormente y ya se introdujeron en el mercado con muy buena aceptación. En nuestro país, hay varios fabricantes, algunos de los cuales no venden sus productos en el mercado y otros que lo hacen con distinta fortuna.
Quienes somos observadores, en cuántas oportunidades y lugares de nuestro país, nos habremos parado ante las vidrieras de locales de hobbies y jugueterías a contemplar miniaturas que representaban a soldados de distintas épocas y países, cruzándosenos la pregunta de por qué no habría soldados con los uniformes de nuestro país. Ocasionalmente, nos encontrábamos con Patricios o Granaderos de una confección muy primitiva, que deslucían el uniforme que portaban.

Jorge O. Eleazar, es misionero y frisa los cincuenta. A los doce años, junto con su afición y pertenencia al movimiento scout, comenzó a incursionar en el mundo del modelismo, dedicándose a armar aviones. Posteriormente y a medida que aparecían en el mercado argentino, los modelos relacionados con la Segunda Guerra Mundial (figuras y vehículos en escala 1/72 y posteriormente 1/35), comenzó a dedicarse al armado de unas y otros, hasta que en 1979, recibió como regalo su primer "soldado de plomo", comenzando a partir de entonces a armar su propia colección de figuras de ese material, en la temática de uniformes de tropas coloniales europeas a partir del período 1870 - 1914. Paralelamente incursionó con uniformes del ejército francés de la era napoleónica, y uniformes de regimientos escoceses. Siempre inquieto y curioso, comenzó a pintar "soldaditos de juguete" para terceros, observando al realizar esta tarea, que no existían buenas  representaciones ni variedad de uniformes argentinos. Mientras tanto, no pensaba que el hobby se convertiría con el tiempo en su ocupación principal.  

En 1999, habiendo acumulado una muy buena experiencia como modelista, decidió cortar con las actividades a las que se había dedicado laboralmente hasta ese momento y se lanzó a la actividad comercial del que había sido su entretenimiento, centrándose en la fabricación de “soldaditos de plomo” que representaran los uniformes que portaron nuestras tropas desde 1810 en adelante. Así Nació "Meulen Artesanías", tomando su denominación del  nombre de una deidad menor de la mitología mapuche (Meulen: Señor de los vientos), al cual se encomendaban estos cuando debían realizar un viaje atravesando la Cordillera de los Andes, nombre que al tener que ver con su historia personal, adquiere un doble significado para él. Contando con la ayuda y colaboración de un amigo que le facilitó el acceso a los archivos donde se guardaba la información más completa sobre uniformología argentina, comenzó a acopiar datos que le permitirían representar todos los uniformes que usaron nuestras tropas en las distintas épocas y campañas. Más adelante, su inquietud lo llevó a incursionar más profundamente en la uniformología argentina y latinoamericana, tomando contacto con expertos en el tema, quienes le brindaron su ayuda y apoyo, para sus trabajos.  
Actualmente se encuentra en posibilidades de realizar una nueva serie con los uniformes usados por unidades del Virreinato del Río de la Plata. Desde 1800, hasta 1810. Es así que inició su producción con Patricios y Granaderos, estos últimos en versiones a pie y montados, continuando con el resto de los regimientos, llegando actualmente hasta 1852, incluyéndose en esta producción a los Infernales de Güemes y la Caballería Federal, Blandengues y prácticamente todos los uniformes históricos que actualmente usa el Ejército. También realiza conjuntos de piezas que representan a los cadetes de los Liceos Militar y Naval, del Colegio Militar, de la Escuela Naval, y personal de Marinería e Infantería de Marina. Centra su producción en realizar piezas que puedan ser pintadas con colores brillantes como los antiguos soldaditos de juguete, o con colores mate como las piezas individuales, y para eso, mejora la calidad de su escultura.

En el año 2006, comenzó una nueva serie llamada “Bicentenario”, dedicada a recrear todos los uniformes usados los las unidades criollas que actuaron en la Segunda Invasión Inglesa. En el año 2004, realiza su primer modelo institucional de una figura, para el Regimiento de Granaderos a Caballo "General San Martín", en una escala de 8 cm., haciendo posteriormente las correspondientes a Patricios, Artilleros, Gendarmería Nacional, y la del Gaviero de la Fragata ARA “Libertad”.
Actualmente está fabricando en resina, piezas diseñadas como regalos Institucionales de una escala de 12 cm. que representan a distintas unidades del Ejército: Batallón de Asalto Aéreo 601, Batallón de Intendencia 601, Escuela de Suboficiales del Ejército “Sargento Cabral”, Brigada Paracaidista IV, etc. Del mismo modo la calidad de sus piezas, fue observada por las otras FFAA y FFSS, así como empresas comerciales, luciéndose con jugadores de polo y otros deportes en piezas de inigualable calidad.

 

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