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HISTORIAS DEL PENSAMIENTO POLITICO NACIONAL / Capítulo Sexto
Mercante, líder con luz propia
Por Lauro S. Noro

Tras el golpe militar del 4 de junio de 1943, un grupo de sindicatos de orientación socialista y sindicalistas revolucionarios estableció una alianza con un sector de las Fuerzas Armadas que simpatizaba con los reclamos de la clase obrera y cuyo máximo exponente era el Teniente Coronel Juan Perón. Y precisamente, el Teniente Coronel Domingo Mercante fue el nexo entre ambos para amalgamar esa relación. En octubre de 1945, obligado a renunciar a su cargo de Vicepresidente de la Nación y luego detenido por grupos conservadores de las Fuerzas Armadas, la acción de Mercante contribuyó a organizar las movilizaciones obreras que culminaron con la liberación de Perón y con el llamado Día de la Lealtad. Así, quedó sellada una íntima amistad entre ambos militares. Un hecho la rubricó. El 22 de octubre de ese mismo año fue elegido como testigo del matrimonio civil de su amigo con Eva Duarte.

En las elecciones del 24 de febrero de 1946 Perón se presentó como candidato a presidente y Mercante para gobernador de la provincia de Buenos Aires. El resultado es por demás conocido. Fueron electos por amplia mayoría. Como vicegobernador designó a Juan Bautista Machado. Su mandato se extendió desde 16 de mayo de 1946 hasta el 3 de junio de 1952. Durante su gestión, se rodeó por integrantes del equipo de FORJA y tres años después de asumir el cargo, fue presidente de la Convención Constituyente que aprobó la Constitución de 1949.

 

Activo dirigente
Había nacido en Flores, en 1898. Hijo de un maquinista ferroviario afiliado a La Fraternidad, palpó desde muy joven las luchas sindicales. En 1916 ingresó en el Colegio Militar, de donde egresó como subteniente de Artillería. El Regimiento 4 de Artillería, en Córdoba, fue su primer destino. En 1921, llegó a Goya, Corrientes, con el grado de teniente. Tres años después, recaló en Campo de Mayo donde permaneció 16 años y ascendió a capitán y mayor. Recién en 1928, mantuvo esporádicos contactos con Perón. Pero fue en 1940 cuando ambos revistaron como subordinados del General Edelmiro Farrell en la Dirección General de la Inspección de Tropas de Montaña, en Capital Federal.
Esos lazos de camaradería y amistad que se hicieron cada vez más fuertes los llevó a formar el GOU (Grupo de Oficiales Unidos). La actuación de Mercante fue clave para establecer contactos con oficiales de distintas guarniciones del Ejército y en la promoción de las actividades obreras. La propia tradición familiar le facilitó esa tarea.
En 1943 y ya con Perón en la Secretaría de Trabajo y Previsión, fue designado Director General de Trabajo y Acción Social. En julio de 1944 ocuparía aquella función cuando Perón fue designado vicepresidente en el gabinete del general Farrell. Los hechos culminarían con el líder justicialista en el poder.

Gobernador de la provincia
Según los analistas y a partir de ese momento, Mercante fue generando su propio espacio político. Le dijo que no a Perón para ocupar la secretaría de la presidencia y lanzó la fórmula Domingo Mercante-Juan Bautista Machado para la gobernación de la provincia de Buenos Aires. Así dejó de lado a la dupla Alejandro Leloir (UCR)-Atilio Bramuglia (PS), acordada por Perón con sus aliados políticos. ¿Una actitud para demostrar su fuerza política y las aspiraciones? El interrogante quedará en el ámbito de las suposiciones. Lo cierto es que su estilo de conducción marcó un liderazgo propio.
En las elecciones venció al radicalismo por 436.866 votos contra 289.291. No obstante esa diferencia, no logró mayoría en ambas Cámaras


¿Ve esa silla vacía?

El 6 de enero de 1944 una delegación del Sindicato de Actores de Radio fue recibida por Perón, como secretario de Trabajo y Previsión. El encuentro había sido patrocinado por Mercante. La actriz María Eva Duarte formaba parte del elenco estable de radio Belgrano y acompañaba a un grupo de compañeros. Se ubicó lejos del escritorio del coronel y sólo se acercó para tenderle la mano. En mangas de camisa y con su personal sonrisa, el dueño de casa habló mucho y escuchó los planteos de sus invitados. Detrás de todos, Mercante siguió con atención el comportamiento de esa joven mujer que no pronunció palabra alguna.Él tenía 49 años y había quedado viudo en 1938; ella, soltera, cumpliría 25 el 7 de mayo. Su amigo sabía que necesitaba compañía y que muchas actrices hacían todo lo posible por conquistarlo. No le gustaba ninguna. Eva, en cambio, le cayó muy bien y por eso registró su nombre y figura.
El 15 de ese mes un terremoto destruyó la ciudad de San Juan. Desde su lugar, Perón convocó a los representantes del trabajo para organizar una comisión para recolectar víveres para las víctimas. La asociación gremial de actores se ofreció para hacer un festival artístico en el Luna Park. Además, armó grupos para ir por la ciudad en busca de donativos con Eva Duarte, Libertad Lamarque, Luisa Vehil, Olinda Bozán, Blanca Podestá, Niní Marshall y Lydia Lamaison. Por la noche de aquel sábado 22 se abrió el festival con palabras de Perón. Entre bambalinas, Eva lo escuchó con atención y cómo cautivaba a la multitud con su inconfundible voz. El calor era insoportable. El coronel se había sentado junto al presidente Ramírez y su esposa. El sitio era de difícil acceso y donde Mercante impedía el paso de los curiosos. Vio a Evita a la distancia, vestida de negro, hasta los guantes y sombrero de pluma blanca. Le hizo señas para que se acercara. El azar quiso que en ese instante, el primer mandatario decidiera abandonar el Luna Park. Perón se levantó para despedirlos. Astuto, Mercante tomó del brazo a Eva y haciendo presión, le dijo:
-¿Ve esa silla vacía? Bueno, vaya y siéntese. Ella titubeó. Estaba sorprendida por el comentario. Segundos después preguntó:
- Pero, Mercante, ¿ahí? ¿al lado del coronel?
- Sí, siéntese, cállese y no se mueva de ese lugar.
Así, cual Celestino, ayudó a sellar el matrimonio y el compromiso político, que duró ocho años.

(en el Senado, la UCR sumó 21 escaños frente a 18 del laborismo y 35 diputados a 33, respectivamente) y con tal escenario político, mantuvo una relación contemporizadora con la oposición.
Estuvo al frente de la provincia de Buenos Aires durante dos períodos, desde 1946 a 1950 y de 1950 a 1952. Se recuerda a su gestión como una de las más fecundas. Numerosas obras públicas marcaron su estilo de conducción. Entre ellas, la construcción de 146 barrios obreros; la planta de tratamiento de agua para La Plata, Berisso y Ensenada; el Hotel Provincial de Mar del Plata; el edificio para el Instituto Tecnológico, de Bahía Blanca, hoy Universidad Nacional del Sur; obras de pavimentación y construcción de caminos en distintos partidos de la provincia; la Ciudad de los Niños, en Gonnet; el viaducto Sarandí; más de 1.600 escuelas y centros de salud en La Plata, Necochea y Tandil; centros materno-infantiles, casa cunas y ampliaciones hospitalarias y la reorganización de la Policía. También es recordada la polémica que mantuvo con la reforma agraria en la provincia.

 

Borradores

Cuando la relación entre ambos militares se consolidó y se hizo cotidiana, con un Perón cada vez más activo y concentrado en la labor política, en cierta oportunidad Mercante le preguntó por su compulsión hacia la escritura. El futuro presidente le respondió: “todas las preocupaciones que le confesé durante nuestras conversaciones estoy volcándolas en papel; si no nos organizamos y luchamos para salvar al país de su triste destino estamos perdidos. Lea y mañana charlamos”. En ese instante, le entregó unos borradores con los fundamentos del Grupo de Oficiales Unidos (GOU), que será el punto de partida para su carrera política y cuya misión principal será, según su mentor, “organizar y unificar a los oficiales de todas las guarniciones para salvar al país”.

Ocaso y final
A partir de 1949 cuando alcanzó la cima de su carrera política, las diferencias con Perón fueron cada vez más notorias. Había demostrado tener sus propios criterios en la conducción política y hasta soñado con sucederlo en la presidencia. Esas disparidades se manifestaron con la reforma del artículo 77 de la Constitución Nacional para la reelección del presidente y vicepresidente. Y además, para aplicar la sexta cláusula transitoria de la Asamblea Constituyente que habilitaba a los gobernadores provinciales, elegidos por cuatro años, para prorrogar dos años más sus mandatos y equipararlos con el gobierno nacional. Mercante manifestó su disconformidad, marcando la necesidad de acatar la voluntad del pueblo que lo había elegido sólo hasta mayo de 1950 y de someterse de nuevo a las elecciones. Finalmente convocadas, le dieron un rotundo triunfo. Mercante logró más del 63 por ciento de los votos.
Dos años más tarde, en 1952, con una nueva compulsa, llegó también el ocaso de Mercante. En su último período de gobierno había perdido el apoyo dentro del peronismo. Perón fue reelecto por amplia mayoría y lo mismo ocurría con Vicente Aloé, en la provincia de Buenos Aires, candidato a gobernador por el peronismo. Mercante había marcado su propio estilo dentro del partido, pero no estaba dispuesto a entrar en una puja frontal con Perón. “En lo político, he conservadso mi recta línea de lealtad al jefe de la revolución y a su doctrina. No podría ser de otro modo, pues como todos saben, el movimiento político que represento en el gobierno de Buenos Aires se vertebra en la personalidad de Perón, por lo que sin fidelidad a su persona, no hay fidelidad posible ni al realizador de la Nueva Argentina ni al maestro de la concepción doctrinaria sobre la que se sustenta”, dijo al dejar su cargo. Murió a los 78 años, el 21 de febrero de 1976. Estaba casado con Elena Caporale.
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