
octubre 2008 |



EL EJÉRCITO ARGENTINO Y LA PRODUCCIÓN NACIONAL
/ Capítulo séptimo
Instituto Geográfico Militar |







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EL
EJÉRCITO ARGENTINO Y LA PRODUCCIÓN NACIONAL
/ Capítulo séptimo
Instituto Geográfico
Militar |
Por Lauro S. Noro |
| El
próximo 5 de diciembre el Instituto Geográfico
Militar cumplirá 129 años de su creación,
en 1879. Es en pocas palabras, el organismo público
descentralizado dependiente del Ministerio de Defensa,
encargado de la obtención, codificación
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publicación
de la información geográfica de la Argentina.
Además, es el responsable de la elaboración
de la cartografía oficial del territorio nacional y
de la cartografía de frontera, así como de la
fiscalización de las publicaciones con sus representaciones.
Ésta es su historia.
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La idea de crear
el Instituto Geográfico Militar nació prácticamente
con la Patria. Y al lado del Ejército Argentino. Si bien
en un principio no se llamó así, los primeros
relevamientos topográficos, que se remontan al 22 de
mayo de 1810, fueron el germen de lo que fue después.
Desde ese momento, las tareas de exploración se dieron
la mano con los croquis topográficos y no detuvieron
su avance. Tal fue su importancia que el 26 de junio de 1826,
durante la presidencia de Bernardino Rivadavia, se creó
el departamento Topográfico de la provincia de Buenos
Aires. Con una simple misión: “elaborar una ordenada
cartografía recopilados en la delineación de plazas,
calles y caminos como traza de los pueblos y levantamiento de
planos”. Los técnicos armados con teodolitos, compases,
cronómetros, termómetros y almanaques náuticos,
desplegaron una ciclópea tarea por el extenso territorio
provincial.
Entre 1833 y 1834 se hizo una nueva tentativa por extender los
límites más allá de los ríos Colorado
y Negro. El astrónomo Nicolás Descalzi puso manos
a la obra y recorrió las márgenes de este último,
hasta la confluencia con el Neuquén y el Limay, cuyos
trabajos fueron recopilados por Álvaro Barros, en el
libro Fronteras y territorios federales de las Pampas del Sur. |

Los
precursores
Entre sus estudiosos y técnicos se destacan los
nombres de Francisco Host; Lucio V. Mansilla; Octavio
Pico, que con su trabajo se firmó el tratado de
1881, con Chile; José Antonio Álvarez de
Condarco, relevó los pasos de Uspallata y Los Patos
para la campaña de San Martín; Jordan Wysocki;
Francisco P. Moreno, que estuvo al frente de varias comisiones
de límites para demarcar la frontera con Chile;
Estanislao Zeballos, que exploró entre otros, el
río Colorado. Y sus directores militares, Salvador
Velazco Lugones; el Teniente General ingeniero Ladislao
Fernández; Coronel Ingeniero Carlos Moret; Coronel
Benjamín Aparicio; Teniente Coronel Juan Zeballos;
Coronel José Armand; Coronel Adrián Ruis
Moreno; General Severo Toranzo; Coronel Ingeniero Lucio
Smith; Generales Benedicto Ruzo, Eduardo Fernández
Valdez, Alejandro Pastor Obligado, entre otros. Sin olvidar
a Nelo Tieghi; Heliodoro Negri; José Limeses; Guillermo
Riggi O’Dwyer; Félix Aguilar; Adriano Chapuis
y Samuel Dvoskin. |

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Primeros
mapas
Los problemas políticos de entonces pusieron freno
a ese despliegue cartográfico. Sin embargo, fue reiniciado
con la llegada del General Justo José de Urquiza al
poder. Así, le encomendó al comandante de frontera
del Chaco, Coronel Alfredo Du Gatry, que levantase un mapa
de la región y más tarde, a Juan Antonio de
Moussay que realizara un completo estudio de la Confederación
Argentina acompañado por un atlas, que presentó
en 1858, con 30 mapas.
Mientras tanto, el indio ya era un problema casi insalvable.
Luego de la batalla de Pavón y para enfrentarlo, el
General Bartolomé Mitre propuso iniciar trabajos topográficos
en las regiones pampeanas. En 1868 el Coronel de ingenieros
Juan Czetz levantó un mapa de la frontera al norte
y este de La Pampa y un año después, el Coronel
Lucio V. Mansilla encabezó un viaje a las tolderías
indias que dio lugar al libro Una excursión a los indios
ranqueles. No eran esfuerzos improvisados. Ya desde 1865,
existía una Mesa de Ingenieros que diseñaba
planos con datos obtenidos por esas exploraciones militares.
Más tarde, se llamó Oficina de Ingenieros Militares,
donde trabajaron Jordán Wysocki, Francisco Host, Alfredo
Ebelot y Octavio Pico, entre otros ingenieros.
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Campaña
del Desierto
Con Nicolás Avellaneda en la presidencia, se puso en
marcha la Campaña del Desierto. Adolfo Alsina, Ministro
de Guerra, destacó al Sargento Mayor Federico Melchert
para verificar y levantar un plano del terreno por donde debían
pasar las tropas, que logró determinar la ubicación
de la laguna del Monte o Guaminí. El plan consistía
en la creación de nuevas comandancias en Puán,
Carhué, Guaminí, Trenque Launquen e Italó,
desde donde avanzarían las columnas militares acompañadas
por un ingeniero militar, quien haría el reconocimiento
topográfico de las regiones que atravesaran. Mientras
tanto se irían construyendo fortines intermedios entre
esos pueblos, unidos por la llamada Zanja de Alsina. Con la
muerte de éste, en 1877 el General Julio A. Roca retomó
las acciones de acuerdo con lo planeado y dos años
más tarde, las dio por terminadas.
Nace el IGM
Corría 1879. En ese ambiente de guerra fue donde el
futuro presidente de la Nación comprendió la
necesidad de organizar a los ingenieros militares y creó
la Oficina Topográfica Militar (OTM), simiente del
IGM. La puso bajo las órdenes del Coronel Manuel Olascoaga,
quien había hecho el “Estudio topográfico
de La Pampa y Río Negro”. Como jefe del gabinete
militar luego comandó una comisión científica
y relevamiento topográfico en el sur de los Andes cuyas
conclusiones expuso en el “Mapa de las Regiones Andinas
del Sur”, las que completó con la expedición
al lago Nahuel Huapi, en 1881. En ese lugar, se dedicó
a reconocer las tierras exploradas por el Perito Francisco
P. Moreno entre 1876 y 1880, con el telégrafo, el ferrocarril
y el fusil Remington.
En 1884 el Presidente Roca creó el Estado Mayor General
del Ejército que transformó a la OTM en la cuarta
sección de Ingenieros Militares del Estado Mayor, con
secciones de topografía, cartografía, geografía,
estadística, fortificación y construcciones.
Con Olascoaga, primero y Czetz después, numerosos estudios
y trabajos nacieron de su seno. El General Alberto Capdevilla,
a la sazón Jefe del EMGE, al que reorganizó
en seis divisiones, transformó la cuarta sección
en la Primera División Técnica del Servicio
Geográfico y Cartográfico Militar, a cargo del
Mayor Ingeniero Civil Luis Dellepiane. Más tarde, en
1901, fue transformado en la Tercera División que durante
dos años hizo mediciones y relevaciones de importancia.
Finalmente, en 1904 se transformó en el Instituto Geográfico
Militar como se lo conoce en nuestros días. Está
organizado por los Departamentos Operaciones e Inteligencia,
Personal, Geodésico, Cartográfico, Logístico
y Artes Gráficas. Representa al país frente
al Instituto Panamericano de Geografía e Historia,
la Asociación Cartográfica Internacional, la
Unión Geográfica Internacional y la Unión
Geodésica y Geofísica Internacional.  |
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