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RECONQUISTA DE
BUENOS AIRES / Las Invasiones Inglesas y sus consecuencias
(Primera
Parte) |
Hacia
el bicentenario de la Patria • Nota IX |
| Cuando
la bandera inglesa ondeó en el Fuerte de Buenos
Aires |
Por Armando S. Fernández
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| En
1806 los estrategas del Imperio Inglés enfocaron
sus miradas en el Río de la Plata. Avidos de apoderarse
de aquellas lejanas colonias de América del Sur,
tuteladas por los virreyes españoles, desataron
la primera de sus invasiones. El General William Carr
Beresford obtuvo un éxito espectacular, al frente
de menos de dos mil soldados y logró apoderarse
de Santa María de los Buenos Aires. Pero los invasores
y las mismas autoridades españolas ignoraban lo
que estas incursiones armadas desatarían en un
no muy lejano futuro: nada menos que la independencia
de una nueva nación. |
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| El 25 de junio
de l806 las tropas de Beresford desembarcaron en Quilmes. Las
fuerzas del Brigadier Arce (cuatro piezas de artillería,
ochenta Blandengues y ciento veinte voluntarios de Caballería
de la Frontera), enviadas por el Virrey Sobremonte, no fueron
obstáculo para detener a los aguerridos veteranos británicos
y se dispersaron en desorden. Arce se retiró hasta Barracas,
cruzó el puente y ordenó que este fuera destruido
por el fuego. Los pobladores de Buenos Aires estaban conmocionados.
Sobremonte supo que ni podía, ni tenía el valor
para defender la ciudad. Nombró al Brigadier Ignacio
de la Quintana como jefe de la plaza y le dio orden de negociar
una capitulación. El día 28, el Virrey con su
Estado Mayor y su familia partió hacia Córdoba.
Pasadas las diez de la mañana Beresford envió
a su edecán, el Alferez Gordon, a que exigiera la entrega
de la ciudad. En la mañana del 28 de junio la bandera
británica flameaba en el fuerte de Buenos Aires y la
salva de los cañones era contestada por las piezas de
artillería de la flota del Comodoro Home Popham. Beresford
se había convertido en gobernador de Buenos Aires y nombró
al Teniente Coronel Dennis Pack como jefe de la guarnición.
Beresford procedió rápido y se apropió
de todos los caudales del virrey. Este tesoro sería enviado
a Inglaterra y desfilaría triunfalmente por las calles
de Londres. Entretanto, la indignación crecía
entre los pobladores ante la deserción de sus máximas
autoridades. Más de cuarenta días iba a ondear
la bandera inglesa al tope del mástil del Fuerte de Buenos
Aires antes de que llegara el contraataque de criollos y españoles. |
| El GENERAL William Carr Beresford,
Jefe de las Tropas Británicas. |
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Su rendición ante Santiago
de Liniers.
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La
Reconquista
En Santiago de Liniers -imágen izq.- se encarnaría
el máximo líder de la Reconquista de Buenos Aires
mientras el descontento crecía en la población.
Liniers se embarcó el 10 de julio y llegó a Montevideo
el día 16, buscando ayuda del gobernador Pascual Ruiz
Huidobro. La noche del 31 de julio Beresford tuvo noticias de
que en Perdriel, a unos 25 kilómetros de Buenos Aires
Pueyrredón había reunido gran cantidad de jinetes
y el jefe inglés partió hacía allí
para |
| LAS DOS CARAS DE UNA MISMA MONEDA.
La valentía de Juan Martín de Pueyrredón
(arriba) y la cobardía del Virrey Rafael de Sobremonte
(abajo.) ante la primera Invasión Inglesa |
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aplastarlos.
El 1 de agosto se libró aquel combate y las tropas
criollas fueron dispersadas. Pueyrredón embarcó
hacía Colonia y dio parte a Liniers de ls sucedido.
En la madrugada del día 4, bajo un fuerte temporal,
Liniers y sus tropas desembarcaron en el arroyo Las Conchas,
cercano al río Luján, en el Tigre. El dìa
10 llegaba con sus tropas engrosadas por numerosos criollos
que se le unieron espontáneamente, a los corrales
de Miserere. En la noche del 11 de agosto sus soldados
se filtraron hasta llegar a pocas cuadras de la Plaza
Principal. Beresford comprendió lo desesperado
de su situación. La plaza fue rodeada y un cruento
combate comenzó. Sufriendo numerosas pérdidas
los acorralados ingleses comenzaron a replegarse. El 12
de agosto de l806 Beresford capitulaba y la bandera del
rey británico fue arriada. El pueblo celebró
su triunfo. Pero estos hechos solo eran el comienzo. Otra
invasión, con casi diez veces más de efectivos
militares que la primera, se estaba preparando. Y no tardaría
en llegar a las costas del Río de la Plata.  |

Las
consecuencias
Liniers asumió el mando militar de Buenos Aires,
pero la sola idea de que el virrey Rafael de Sobremonte
volviera para hacerse cargo del poder era totalmente resistida
por los criollos y hasta por los mismos españoles.
Fresco estaba el recuerdo de su cobardía. El día
14, dos días después de haberse reconquistado
la ciudad, los pobladores invadieron el Cabildo pidiendo
a gritos que Liniers fuera nombrado gobernador de la ciudad.
El despreciado Virrey Sobremonte no se atrevió
a entrar a Buenos Aires y embarcó con rumbo a Montevideo.
Trabajosamente, la conciencia dormida de los habitantes
de Buenos Aires y la de los pueblos del interior comenzaba
a despertar. Si podían vencer a tropas del poderoso
imperio británico, también podían,
perfectamente, gobernarse por sí mismos. |

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| PRÓXIMA
NOTA: Las Invasiones Inglesas y sus consecuencias (Segunda Parte) |
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