
septiembre 2008 |










CULTURA
El Greco o la insatisfacción de ser artista |

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CULTURA
El Greco o la insatisfacción
de ser artista |
Por Sandra Pien |
| El
tema del poder y su vínculo con el artista es
el tema dominante de esta nueva novela de Silvia Plager
llamada Las damas ocultas del Greco. Pincelazos de la
vida del genial pintor que vivió y llevó
ese apodo durante el período de la España
Imperial. Y en satélite, además, gira
un mundo donde una poderosa voz coral femenina nada
oculta da cuenta de las variadas injusticias de género. |
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Encrucijadas.
El sol vivificando la tarde de fines del invierno en el primer
piso, sobre el rincón de la librería ubicada
en la mayor encrucijada de Belgrano, Cabildo y Juramento.
Allí, con la escritora Silvia Plager hablamos acerca
de su nueva novela, Las damas ocultas del Greco. El marco
es Toledo, ciudad ubicada en el centro de España, encrucijada
de caminos. Conocida como la ciudad de las tres culturas,
por haber estado poblada durante siglos por cristianos, judíos
y árabes, así como “la ciudad Imperial”,
por haber sido la sede principal de la corte de Carlos V en
los reinos hispánicos.
Pero no se trata de una biografía novelada del genial
pintor, actualmente considerado uno de los artistas más
grandes de la civilización occidental, autor de los
grandes lienzos El entierro del Conde de Orgaz y El caballero
de la mano en el pecho, entre otros. Es una novela de introspección
y una pintura de época donde conviven multiplicidad
de personajes, colores, olores, aromas y sueños, ensoñaciones
y pesadillas de la vida, o mejor dicho, la supervivencia durante
la España Imperial. Y en primer plano, la escritora
se solaza en establecer como telón de fondo la temática
de la constante del vínculo del artista con el poder,
y las damas.
Silvia Plager nació en Buenos Aires y como escritora
es ecléctica en la elección de sus temas; no
le gusta que la clasifiquen. Entre sus obras de ficción
se cuentan Amigas (1982), Prohibido despertar (1983), Boca
de tormenta (1984), A las escondidas (1985), Alguien está
mirando (1991), Mujeres pudorosas (1993), La baronesa de Fiuggi
(1998), Nostalgias de Malvinas (1999) y Vernet, caballero
de las islas (2005), escritas estas últimas dos en
coautoría con Elsa Fraga Vidal, y La rabina (2006),
que fue finalista del Premio Planeta 2005. Fue mencionada
como “Mujer destacada en el Ámbito Nacional”,
por la Cámara de Diputados de la Nación (1994)
y con la Medalla al Mérito por la Comisión Permanente
de Homenaje a la Mujer Bonaerense (2002).
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¿Por qué este territorio de pasiones?
Tardé diez años entre investigación
y maduración del tema, y me costó pero busqué
deliberadamente el tono del mundo afectivo y social del
gran pintor del Renacimiento y sus pasiones, el vínculo
con sus seres más cercanos, las reuniones con amigos
y personajes más importantes de la época.
Las verdades a medias, los engaños y los reemplazos
de identidades; es un momento en el cual la simulación
y la tendencia a ocultar y ocultarse se vuelven estrategias
esenciales para sobrevivir y enfrentar la orfandad, la
miseria, la promiscuidad, la violencia y el peso represivo
de la Iglesia y de la Inquisición.
¿El tema eje es el poder y el arte?
Como me recordaba siempre mi maestro Roger Plá,
el escritor no muestra nada, un escritor escribe porque
necesita también escribirse; como decía
Rilke. A mí me gustó mucho el tema. Hay
cosas que no han cambiado tanto en esencia en el ser humano,
y tampoco en el Greco; porque un artista busca su verdad,
busca su voz, |
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su color. El
problema del Greco es que él pertenecía a una
isla pobre, Creta, y que además formaba parte de la república
de Venecia. Y tuvo que encontrar su lugar en la España
imperial. El tema del poder, ¿por qué quiere trabajar
en la Corte? Porque si el rey de España te aprueba, te
aprueba el mundo; España era el mundo, la armada invencible.
¿Podríamos decir de las mujeres, tus damas
ocultas de esta novela y vos, lo que Flaubert dijo de su Madame
Bovary?
Sin duda, creo que es una novela en la que yo fui todos los
personajes. Y con preferencia, le tomé prestada la voz
a este artista, a este maestro del color.
¿Y las damas?
Son varias las mujeres del Greco: con Jerónima de las
Cuevas tuvo un hijo. Pero antes amó a Helena, la esposa
cretense de la que nunca recibirá noticias, una mujer
muy simple. La noble e influyente Irene de Spilimbergo, una
joven librepensadora, de clase alta italiana; la muchacha de
antepasados moros, una criada, María, cristiana y humilde,
y Estrella Mendes, otra de sus criadas, de origen judío,
que le dará otro hijo, y con él, un secreto. Personajes
que sólo están explicados a través de sus
acciones, que demuestran lo difícil que era vivir para
todos; y si era muy difícil para los hombres, imaginate
para las mujeres. Todas ellas que no podían darse el
lujo de gritar su dolor porque el cuerpo no tenía valor,
sólo el alma; entonces, qué importancia tenía
que le mataran a una mujer los hijos en la guerra. Cuanto más
reprimís el cuerpo, más aflora la sensualidad
y el deseo. Yo quise hacer una novela de simple complejidad,
porque el conflicto, la problemática de la mujer está
siempre latente en todos mis libros.  |
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