
septiembre 2008 |





LAS FUERZAS ARMADAS Y LA PRODUCCIÓN NACIONAL
El Astillero Río Santiago |






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LAS FUERZAS ARMADAS Y LA PRODUCCIÓN
NACIONAL El Astillero
Río Santiago |
de la Redacción |
| A
orillas del río del mismo nombre, en la ciudad
de Ensenada, provincia de Buenos Aires, se levanta el
Astillero Río Santiago. En su momento, el de
mayor importancia y actividad en Latinoamérica.
No sólo por la magnitud de sus estructuras, galpones,
herramientas, recortes de acero, soldaduras, barcos
en las gradas, sino porque representa una época
dorada y
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| décadas
de pujante actividad y crecimiento de la industria naval. Luego
de aventar los fantasmas de la privatización y cierre,
vive un presente donde busca reflotar los mejores momentos de
su más de medio siglo de vida |
| En lo sucesivo,
los barcos no sólo deberán ser argentinos por
la bandera que los proteja, sino también por la nacionalidad
de sus astilleros", decía el 15 de junio de 1953,
el presidente Juan Domingo Perón, durante la inauguración
de los Astilleros y Fábricas Navales del Estado (AFNE),
empresa integrada por el Astillero Río Santiago y por
la Fábrica Naval de Explosivos Azul. Con estas premonitorias
palabras y en un predio de 229 hectáreas para albergar
a 12.000 trabajadores, sentaba las bases de la industria naval
argentina. En sus momentos de mayor esplendor, el complejo llegó
a tener 8.000 empleados en doble turno para el sector naviero,
industrial y ferroviario.
Una fábrica-ciudad
Había de todo. Talleres de calderería, herrería,
mecánica (tornería y ajuste), cobrería,
electricidad y velería, fundición y modelería,
galvanoplastía, galvanizado a fuego y acumuladores,
carpintería de blanco y depósitos de madera,
carpintería de ribera y pinturería, grúas
en gradas y muelles, playas de materiales, usinas, servicio
de combustibles, vestuario, comedor, control obrero y lugar
para 300 bicicletas, planta purificadora y servicio de agua
potable y contra incendios, almacenes, dirección técnico-administrativa,
laboratorio químico y físico, garage, dique
flotante y grúa flotante. Sus edificios estaban unidos
por una red de túneles para la alimentación
de energía eléctrica, vapor y aire comprimido,
con más de cinco kilómetros de largo. Las playas
de almacenamiento de materiales y estacionamiento abarcaban
una superficie de 40.000 metros cuadrados y sus calles internas,
recubiertas por una capa asfáltica de 70.000 metros
cuadrados. Siete kilómetros de vías férreas
internas lo conectaban con el ramal de Ensenada del Ferrocarril
General Roca.
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Esplendor
a la vera del río
Durante sus primeros años, el Astillero tuvo
un crecimiento sostenido. En 1969 modificó su
forma societaria y pasó a ser una Sociedad Anónima
del Estado. Entre 1970 y 1976, inició la construcción
de cinco buques cargueros de 9.000 toneladas y cuatro
cargueros de 14.450, encargados por ELMA (Empresa y
Líneas Marítimas del Estado), dos buques
petroleros de 60.000 para YPF y dos graneleros de 23.700.
Además, por licencias con las empresas Burmeister
& Wain, Sulzer, Fiat, Charmilles Atelier, Brisonneau
et Lotz Marine y Cockerill-Ougree, entre otras, de sus
talleres salieron motores diésel y grúas
para buques y otros astilleros; locotractores y boguies
para Ferrocarriles Argentinos; turbinas hidráulicas
y componentes nucleares. Pero, sin lugar a dudas, su
trabajo emblemático fue la construcción
en 1962, de la fragata Libertad, el buque-escuela de
la Armada Argentina (tercer trabajo del astillero),
que desde su entrega navegó más de 800.000
millas náuticas alrededor del mundo.
Sin dejar de mencionar la botadura de corbetas tipo
Meko, buques de desembarco de tanques (BDT), fragatas
misilísticas tipo 42, mercantes multipropósitos,
buques-tanque de productos, portacontenedores, graneleros
y poteros, construcciones livianas, lanchas pesqueras
artesanales para dos personas y patrulleras de servicio
marítimo fluvial.
Escuela de artesanos
El mayor potencial del astillero sin dudas, eran sus
hombres. Un verdadero semillero de mano de obra calificada.
Miles de operarios crecieron en su seno. La gran mayoría
provenía de la zona y se sentía vinculada
con la empresa por tradición pasada de padres
a hijos. Esa identificación basada en la cultura
del trabajo, dio como
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resultado
un personal con especial motivación, decisiva a la
hora de enfrentar momentos difíciles. A medida que
el astillero crecía, se intensificaba la formación
de nuevo personal y el perfeccionamiento del que ya estaba
laborando. En este aspecto, tuvo mucho que ver la creación
de una escuela de artesanos para aprendices de 14 a 16 años.
Los adolescentes egresaban como ayudantes-obreros y fuera
del horario laboral, recibían instrucción técnica
de maestros y técnicos del establecimiento y aprendían
la artesanía de su preferencia con un capataz del correspondiente
taller.
Al borde del cierre
En casi 25 años de vida el Astillero Río Santiago
se había convertido en el más grande de América
Latina. Sin embargo, a partir de 1976 sufrió un paulatino
proceso de desindustrialización, acentuado en la década
del '90 cuando estuvo a punto de ser privatizado. En 1993
y con esa intención o de cerrar sus puertas, pasó
a manos de la provincia de Buenos Aires. En el contrato de
transferencia se creó una zona franca por lo que quedó
en situación de extraterritorialidad. De esa manera,
el ARS perdió más de la mitad de su predio y
con ello el comedor del personal, talleres de fundición,
playa de chapas, modelería, bomberos, cobrería
pesada, secadero de madera, laboratorios de calidad, el casino,
el vestuario y la enfermería, etcétera (que
ya casi ha recuperado).
En estas instancias, la resistencia de sus trabajadores y
del pueblo de Ensenada, impidió lo peor, su cierre,
para mantener la capacidad operativa del lugar y en manos
del Estado. De todos modos, la sangría fue tal, que
llegó a contar con menos de mil operarios.
El presente
A partir de diciembre de 2005, con una estrategia de conjunto
entre los astilleros “sobrevivientes” y con el
60 por ciento de la industria naval, el ARS se puso a la cabeza
de la ansiada reactivación. Es así que el 30
marzo de 2006 desde sus gradas salió el carguero Madrisa
y más tarde la fragata Libertad con reparaciones de
media vida. En 2007 empezaron a darle forma a un barco granero,
a cinco patrulleros oceánicos multipropósito,
a doce barcazas para transporte de carga a granel y a varias
dragas; además de reparar el rompehielos Almirante
Irizar. Finalmente, el 18 de enero de 2008 último comenzaron
los trabajos del primer bloque del Eva Perón, uno de
los dos petroleros contratados por PDVSA, de Venezuela (ya
están armados cinco cuerpos y el doble fondo de 600
toneladas), luego del bautismo y botadura del granelero Casanna
de la empresa alemana Wilhelm Finance, la embarcación
Nº 75 del astillero de Ensenada. “Queremos recuperar
la plena capacidad productiva del Astillero y de esta manera
satisfacer una demanda creciente de petroleros y cerealeros,
como los que nos están encargando aparte de Venezuela,
Alemania y los Emiratos Árabes”, apuntó
el gobernador Daniel Scioli durante el acto de entrega del
buque.“Esto generará trabajo y oportunidades
para una importante región de la provincia”,
aseguró. Cabe señalar que hoy el Astillero Río
Santiago bajo la dirección de Lelio González
Elicabe, ocupa 23 hectáreas, posee diez mil metros
cuadrados de construcciones y casi 3.000 operarios, busca
posicionarse nuevamente como una empresa naval líder
en América Latina.  |
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