
agosto 2008 |









SALUD
Faringitis |

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Por Sandra Pien |
| Del
griego, pharynx = faringe, más -itis, inflamación.
La faringe es el conducto que forma parte a la vez de
los aparatos digestivo y respiratorio, que se encuentra
a continuación de la boca y comunica las fosas
nasales con la laringe, y la cavidad bucal con el esófago.
Dialogamos con un especialista del Hospital Militar
Central, que prefiere el término faringitis y
no amigdalitis, y descarta de plano el de angina. |
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Dr., cuéntenos acerca de la faringe.
Es una región que tiene una particular importancia
en las patologías infecciosas, no sólo por lo
accesible que es a las agresiones externas (gérmenes,
traumatismos, etc.) sino también por la gran abundancia
de tejido reticulolinfocitario que hay en toda la región,
como lo son las vegetaciones adenoides, amígdalas linguales
y palatinas, cuya función esencial es la elaboración
de elementos celulares productores de anticuerpos, responsables
a su vez de la secreción de inmunoglobulinas. Es así
como la faringe toma parte en la inmunidad, pero también
desgraciadamente en la patogenia de ciertos procesos alérgicos.
Si bien la función de las amígdalas es el ser
infectadas para asegurar la adaptación del organismo,
el exceso de infección es perjudicial pues puede ser
la puerta de entrada de gérmenes patógenos o desencadenar
mecanismos reaccionales neuroendócrinos o alérgicos.
La infección faríngea puede presentar diversos
aspectos según la localización, la evolución
o el carácter bacteriológico de la agresión. |
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¿Qué es la faringitis?
Se entiende por faringitis a la inflamación
bacteriana de la mucosa orofaríngea provocada por
gérmenes comunes o específicos, que no supera
sus límites. El factor etiológico puede
también ser un virus o un hongo. En términos
generales, la infección se limita a la amígdala
palatina, pero con no poca frecuencia se localiza en la
pared de la faringe pudiendo extenderse a la amígdala
lingual y a la mucosa bucal. Preferimos utilizar el término
faringitis y no amigdalitis. Descartamos intencionalmente
la palabra angina, muy usada por otras escuelas, por cuanto
ésta sólo significa dolor sin precisar su
localización.
¿Cuáles son las causas?
Debemos considerar los gérmenes causales,
que provienen en la mayoría de los casos del medio
ambiente, pero en no pocas circunstancias es la flora
habitual (bacilos, bacterias, virus) que habita en la
boca la que actúa como factor infectante. Las vías
de infección seguidas más usualmente por
estos gérmenes son las inhalatorias, por intermedio
de las gotitas de pfluge, o la hematógena, menos
común, pero indiscutible como lo demuestran las
faringitis agudas propias de ciertas enfermedades infecciosas
específicas, como el sarampión, escarlatina,
varicela, etc.
La faringitis aguda puede ser la primera manifestación
de una enfermedad de la sangre (Leucemia). |
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¿Factores de riesgo?
• La respiración bucal de causa funcional
u orgánica es un factor predisponente de relevancia puesto
que ella permite el pasaje de aire indebidamente preparado a
través de la boca. Recordemos que la respiración
normal es la nasal, ya que la bucal es inadecuada y antifisiológica
por cuanto el aire no se humidifica, no se calienta ni se purifica
a través de la boca, lo cual permite modificar o debilitar
el estado de inmunidad local de las mucosas. • Aquellas
situaciones que pueden modificar el estado general de las defensas,
como los dismetabolismos (diabetes, gota, hipercolesterolemia,
etc.). • Aquellas situaciones provocadas con mucha
frecuencia por algún enfriamiento local o general (ingestión
de bebidas heladas, cambios bruscos de temperatura). •
El mal estado dentario, los procesos infecciosos rinosinusales
crónicos, los procesos congestivos de origen alérgico
generando un terreno propicio para el desarrollo y multiplicación
de los “gérmenes habituales”.
• Lo mismo cabe con el abuso del alcohol y el cigarrillo,
que son factores irritantes locales directos sobre las mucosas. |
¿Síntomas y signos?
Los síntomas pueden ser: a) locales: dolor en
la garganta, que se puede extender hacia los oídos, y
dificultad para tragar. b) generales: fiebre, decaimiento general,
dolores musculares y articulares. Los signos son: a) locales:
enrojecimiento de las fauces, edema o hinchazón, vesículas,
ampollas, etc. b) regionales: presencia de adenopatías
o ganglios inflamados debajo de las mandíbulas o en el
cuello.
¿Las complicaciones?
Como infección focal, las faringitis pueden
conducir a alteraciones patológicas (complicaciones)
no sólo en su inmediata vecindad como los conocidos flemones
amigdalinos o periamigdalinos, sino en todo el organismo, a
distancia. Las más conocidas son las que comprometen
las grandes articulaciones denominadas: fiebre reumática;
las que interesan el corazón, endocarditis, miocarditis
y pericarditis o las que dañan los riñones, como
las glomerulonefritis. |

Grageas
• En la China Imperial de Tsin She Huang-Ti (246-210
a.C.), los médicos de esa época cobraban
cuando mantenían a las personas sanas; en caso
de enfermedad, los médicos corrían con todos
los gastos del tratamiento. Además, se dictó
un decreto que obligaba a los médicos a colgar
en la puerta de su casa un farolito por cada enfermo a
su cuidado que muriese.
• El personaje de Sherlock Holmes, descrito por
su autor, el médico Sir Arthur Conan Doyle, estaba
inspirado en un cirujano, el doctor Joseph Bell (1837-1911),
que en sus interrogatorios a los pacientes demostraba
las características dotes deductivas atribuidas
al famoso detective. •
La gripe o influenza es una clásica enfermedad
por todos conocida. Pero el nombre de influenza no se
lo puso un médico sino el Papa Benedicto XIV (1675-1758)
al considerar que la gripe era causada por la “influencia”
de los astros. |

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¿Puede prevenirse?
Sí, y es necesario prevenirla; no sólo
para evitar las graves complicaciones que puede acarrear como
ya las mencionamos, sino también por el impacto social
que ocasiona pues suscitan un alto grado de ausentismo escolar
en los niños y laboral en los adultos.
¿Remedios caseros, antibióticos, consejos?
Como premisa básica y fundamental es necesario
obviar la automedicación, que casi siempre resulta más
perjudicial que beneficiosa. Hasta llegar a la consulta, aconsejo
evitar los irritantes locales como las bebidas muy calientes
o muy frías, los cítricos (té con limón)
ya sea en jugos naturales en polvo o gaseosas, los caramelos
ácidos o muy fuertes, chocolate, tomate, ingredientes
muy picantes en las comidas. Como medidas paliativas hasta llegar
a la consulta recomiendo los gargarismos de agua tibia (medio
vaso) con bicarbonato (una cucharadita de té) 6, 8 ó
10 veces por día, realizar inhalaciones de vapor de agua,
y analgésicos habituales (aspirinas, paracetamol, etc.),
evitar los tópicos antisépticos bucales, que suelen
irritar aún más las mucosas, no tomar antibiótico
sino es bajo prescripción médica.
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