
agosto 2008 |



EL EJÉRCITO ARGENTINO Y LA PRODUCCIÓN NACIONAL
La Dirección General de Fabricaciones Militares |







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EL
EJÉRCITO ARGENTINO Y LA PRODUCCIÓN NACIONAL
La Dirección General
de Fabricaciones Militares |
de la Redacción |
| De
la tozudez y genialidad de Manuel Nicolás Savio
nació la Dirección General de Fabricaciones
Militares. En poco tiempo se convirtió en la empresa
que no sólo abasteció de materiales bélicos
y logísticos a las Fuerzas Armadas y de Seguridad,
sino que fabricó material ferroviario (vagones
y furgones para trenes y subterráneos), motores
eléctricos, discos para arado y hasta heladeras.
Hoy, busca recuperar su rol de motor de la industria nacional. |
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| Taller de fabricación de pontones. |
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Cuando el
24 de diciembre de 1936 el entonces coronel Manuel Savio asumió
la Dirección General de Materiales del Ejército
(DGME), tenía muy en claro lo que pretendía:
satisfacer la demanda de materiales destinados a la defensa
nacional. Con la experiencia recogida en su seno y desde donde
a partir de 1923 se había impulsado la creación
de fábricas militares ante la falta de industrias privadas
específicas, preparó el proyecto de ley para
fundar la Dirección General de Fabricaciones Militares
(DGFM). Luego de prolongados estudios, la definió en
septiembre de 1937 e ingresó en el Congreso en marzo
de 1941. Allí se la sancionó como ley 12709,
en septiembre del mismo año y al mes siguiente la promulgó
el Poder Ejecutivo.
Al idear la DGFM, Savio sustituyó sugestivamente la
palabra fábrica. Pensaba en un organismo que produjese
para la economía y la defensa nacional a través
de terceros, sin tener ninguna empresa propia. Su misión
específica era simplemente la movilización industrial,
pero no con vistas a un determinado conflicto bélico,
sino como tema permanente. Así, dio un impulso decisivo
al proyecto de creación de una industria siderúrgica
nacional.
Padre de la Patria Moderna
En el principio, Fabricaciones Militares estaba compuesta por
cinco establecimientos: Fábrica Militar de Equipos (ex
taller de Arsenales), Fábrica de Material de Comunicaciones
(ex laboratorio del arma de Comunicaciones), Fábrica
de Aviones (transferida por la Aviación Militar), Fábrica
de Acero y Pólvora y Fábrica de Explosivos de
Villa María, estas dos inauguradas por el propio Savio,
en 1937 y 1938 respectivamente. En julio de 1943, a menos de
siete años de su fundación como organismo autárquico,
contaba con doce plantas. A las nombradas, se sumaron la de
armas portátiles Domingo Matheu; la de tolueno sintético
para obtener TNT, solventes aromáticos y parafínicos,
aguarrás y thinner (así dio comienzo la petroquímica
en el país); las de municiones de artillería Río
Tercero y Borghi (hoy Fray Luis Beltrán), la de vainas
y conductores eléctricos (ECA); la de munición
de armas portátiles San Francisco; la de materiales pirotécnicos
y la de los Altos Hornos Zapla. Por otro lado, con el aporte
de grupos empresarios, Savio organizó sociedades mixtas
como Industrias Químicas Nacionales; elaboración
del cromo y sus derivados, Atanor, Compañía Nacional
para la Industria Química, Aceros Especiales y Siderurgia
Argentina. |
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También,
Savio incluyó un capítulo sobre exploración
y explotación de minas que, como él mismo definiría,
“creó una verdadera revolución al hacerlo
por intermedio de FM; es decir, del Estado”. Los resultados
no tardaron en aparecer: el hierro de Puesto Viejo, al sur
de Palpalá, en Zapla (donde luego, nacieron los Altos
Hornos Zapla y la planta experimental de Palpalá);
las arcillas y caolines bonaerenses; el uranio de Comechingones
y de la mina Soberanía, de Mendoza; el cobre de Los
Aparejos, en Tinogasta, Catamarca; el mineral del Paramillo,
de Uspallata, Mendoza; la mina de hematita La Santa, Pastos
Grandes, Salta, y el cobre y la rodocrosita de Minas Capillitas,
entre otras. La carencia de neumáticos durante la Segunda
Guerra había creado enormes dificultades al país
y así surgió la Sociedad Mixta Atanor, que si
bien no pudo resolver la producción de caucho sintético,
empezó a satisfacer la demanda de agua oxigenada, cloro
soda, metanol y soda cáustica.
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Desde 1941
a 1979 la DGM concretó 10 fábricas militares,
dos establecimientos, un centro forestal, participación
en siete sociedades anónimas mixtas, tarea de exploración
minera en el sector antártico argentino, en Bajo de
la Alumbrera, en el distrito minero Nevados de Famatina, en
los salares de la Puna, en Salta, Jujuy y Catamarca, Rocas
Básicas, San Luis y fue hasta proveedora de la batea,
torre y cañón del TAM (Tanque Argentino Mediano).
Todos estos esfuerzos quedaron sintetizados en la ley 12987
-conocida como Ley Savio-, que en 1947 aprobó el Plan
Siderúrgico Argentino y la constitución de la
Sociedad Mixta Siderúrgica Argentina (Somisa). El General
Juan Enrique Gugialmelli resumió en pocas palabras
la monumental obra de Savio: “Una faena, en síntesis,
singular y fundamental ya que hacía nada más
ni nada menos que a la real y efectiva liberación nacional
al atacar en una área clave del quehacer nacional:
lo económico”.
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Decadencia
y presente
Con los años las sombras cayeron sobre la DGFM. El
cierre y traspaso al ámbito privado de sociedades y
fábricas militares produjo la caída de sus producciones
por sucesivas reducciones presupuestarias, escasa demanda
interna y falta de requerimientos externos. Fueron declaradas
“sujetas a privatización”, empresas, sociedades
y establecimientos que operaban en el Ministerio de Defensa.
Es historia conocida. Recordemos que en 1992, para reestructurarla
y privatizarla se gestionó un préstamo de 300
millones de dólares ante el Banco Internacional de
Reconstrucción y Fomento (BIRF-Banco Mundial). Sin
embargo, lo paradójico es que en aquel momento poco
se investigaron los motivos que tuvo el gobierno para desalentar
la venta de 500 vehículos bélicos a los Emiratos
Arabes Unidos, lo que hubiera significado un ingreso de 1.000
millones de dólares.
El 29 de abril de 1996 la DGFM pasó a ser controlada
por la Secretaría de Coordinación del entonces
Ministerio de Economía y Obras Públicas, donde
decidieron continuar con la racionalización, administrando
los recursos y
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| MAPA con dependencias que en la época
de mayor auge industrial pertenecieron a Fabricaciones
Militares. |
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las erogaciones
a fin de alcanzar un equilibrio económico-financiero.
Luego, fue transferida al Ministerio de Planificación
Federal, Inversión Pública y Servicios (Plafipys)
y languideció como organismo descentralizado de la
Secretaría Legal y Administrativa de la cartera de
Economía y Producción. Allí recaló
en 1996, supuestamente para su privatización.
Tras la salida de la convertibilidad, en 2002, la DGFM incrementó
sus volúmenes de producción y ventas por los
convenios con las Fuerzas Armadas para proveer y reacondicionar
materiales bélicos; el recambio y aprovisionamiento
de armas y municiones para las policías provinciales,
y la recuperación del mercado interno de municiones
para los segmentos deportivo, de caza y defensa. Obtuvo, además,
contratos para fabricar y enviar armas a los Estados Unidos,
Brasil y Paraguay y hasta intentó recuperar posiciones
en América Central y Europa. Finalmente, por decreto
del PEN, desde 2006 está en manos del Ministerio de
Planificación.
Como corolario, tantas décadas después todavía
suenan las palabras de Savio dichas en 1946 con una asombrosa
actualidad: “La del acero es una industria básica
sin cuyo desarrollo no puede considerarse que un país
ha alcanzado su independencia económica. Incluso se
comprueba la verdad opuesta: cuando menor es el desenvolvimiento
de esta industria, mayor es la dependencia que se tiene del
extranjero, con las graves consecuencias que de estas circunstancias
se derivan”.  |
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