
agosto 2008 |





HISTORIAS DEL PENSAMIENTO POLITICO NACIONAL
Capítulo Segundo
Un exponente de la geopolítica argentina |





|
|
HISTORIAS
DEL PENSAMIENTO POLITICO NACIONAL / Capítulo Segundo
Un exponente de la geopolítica
argentina |
de la Redacción |
| El
historiador José María Rosa lo calificó
como el “último general de la Patria”. Juan
Enrique Guglialmelli, a quien nos referimos, es uno de los pocos
miembros de las Fuerzas Armadas que más allá de
las proclamas militares o programas coyunturales, se atrevió
a escribir sus ideas sobre la estrategia en materia de desarrollo,
seguridad y geopolítica en resguardo del interés
nacional. Su prédica continúa hoy vigente, que
volcó en los libros 120 días en el Gobierno (1970)
y Geopolítica del Cono Sur (1979). |
| Murió
joven, a los 61 años. Sin embargo, los desvelos de
Juan Enrique Guglialmelli por una Argentina libre y soberana
lo hicieron transitar múltiples caminos. Entre ellos,
el militar, al que asomó en marzo de 1935. Con una
larga trayectoria en el Ejército y ya con el grado
de coronel, condujo el Vto Cuerpo del Ejército. Más
tarde abrazó la vertiente desarrollista que despuntó
con Juan Domingo Perón y reinó con Arturo Frondizi,
a quien acompañó durante su presidencia como
Secretario de Enlace y Coordinación. Desde allí
manejó el concepto de desarrollo más allá
de una mera visión socio-económica. Como Director
de la Escuela Superior de Guerra, del Instituto de Estudios
Estratégicos y de las Relaciones Internacionales y
de la revista Estrategia (de la que editó 74 números
durante 14 años), elaboró una “doctrina
de la estrategia nacional”, a la que vinculaba con el
desarrollo integral con independencia. ¿Qué
significaba con esto? “Me refiero al desarrollo económico-social,
cultural y espiritual y que con independencia lleva a la ruptura
de las cuatro formas esenciales de dependencia: económica,
política, cultural e ideológica”, sostenía.
|
|
|
Seguridad
y desarrollo
El diagnóstico que Guglialmelli hacía del mundo
y del rol de la Argentina dentro de su órbita estaba
fuertemente influido por los conceptos de Rogelio Frigerio.
En consecuencia, pensaba que debía apostarse al desarrollo
de las industrias de base para que el país pudiese
tener gravitación internacional. Con el General Osiris
Villegas, enfatizó la importancia del desarrollo científico
y tecnológico, especialmente en sectores como la energía
nuclear, la electrónica o la cibernética. El
objetivo apuntaba a acelerar la transición de un país
agrícola-ganadero dependiente a un país industrializado
y soberano. Por ende, en incrementar el despegue de la industria
pesada, química, petroquímica y siderúrgica,
con los postulados de Enrique Mosconi y Domingo Savio. Como
parte de una estrategia de industrialización cada vez
más creciente y autónoma frente al neocolonialismo
que buscaba reeditar la división internacional del
trabajo y ubicar a los países periféricos como
productores primarios o de industrias obsoletas. En consecuencia,
para ambos militares política de desarrollo y seguridad
eran conceptos interdependientes que formaban parte de la
política nacional.
|
Integración
nacional y regional
En ese transitar, también sostenía la conveniencia
de la integración nacional como paso previo a la integración
regional. Guglialmelli la suscribió con una clara crítica
a la corriente liberal. “Si esa primera intención
constituye un objetivo político, existirá un
conflicto con quienes dentro y fuera del país propugnan
lo contrario. Se podrá replicar a la aparentemente
simple y razonable proposición de la complementación
regional que nos induce a cambiar con un vecino su cobre,
que tenemos, por nuestros cereales y carne; a postergar la
explotación de Sierra Grande porque podemos importar
mineral de hierro de otras partes; a limitar nuestra siderurgia
a la laminación pues podemos adquirir arrabio en otras
partes; a redimensionar nuestra industria automotriz, como
lo aconsejan los técnicos internacionales, para adquirir
partes a las industrias nacientes de países limítrofes.
Detrás de estas inocentes propuestas, fundadas en la
economicidad y la solidaridad regional, se esconde en verdad
la filosofía del estancamiento, la defensa del statu
quo, el negocio de los monopolios internacionales, la renuncia
a nuestro desarrollo independiente”.
Además, proponía superar alternativas anacrónicas,
como la rivalidad argentino-brasileña y la actitud
imperial-hegemónica brasileña y estimular la
cooperación bilateral. “Unica alternativa que
permitiría a ambos países aumentar su capacidad
de negociación frente a los organismos económicos
y financieros internacionales”, revelaba.
|
|
Regionalización
y autonomía
Entre sus más significativos aportes -que lo convirtieron
en el mayor exponente de la geopolítica argentina-,
Guglialmelli contribuyó a la institucionalización
de la regionalización de la República Argentina,
aplicada allá, por 1967, para el desarrollo socio-económico
del país. “Dichas pautas de regionalización
toman al territorio nacional como una unidad política
indivisible y como referencia ineludible a los grandes intereses
nacionales y a la vez, consideran las diversas caracterizaciones
sociales, culturales, geográficas, políticas
y económicas, priorizando el interés nacional”,
decía al hablar del tema.
En 1970, durante los cuatro escasos meses que se desempeñó
como secretario del Consejo Nacional de Desarrollo (CONADE),
en el gobierno del general Roberto Marcelo Levingston, bregó
por devolverle a las FFAA la iniciativa de un desarrollo nacional
populista. Al no tener apoyo para una lucha frontal contra
la falta de autonomía en el desarrollo económico-social
y en el cual aquellas debían asumir la vanguardia ofensiva
contra los monopolios responsables del subdesarrollo nacional,
renunció. Guglialmelli defendía la tesis de
que una distribución de la riqueza era posible al mismo
tiempo que se creaban las bases para un crecimiento más
acelerado.
Cuatro años más tarde, durante la inauguración
de la Central Atómica Atucha I, cuya construcción
se inició en la década del ‘70, en el
tercer gobierno de Perón, allí también
se advirtió la clara influencia de Guglialmelli y su
propuesta de un Plan Atómico Nacional. Más tarde
puesto en marcha por el contralmirante Carlos Castro Madero,
alma mater de su desarrollo y que por impericia y carencia
de visión estratégica de sus predecesores, frenaron
el desarrollo nuclear argentino.
Patriota moderno
Cuando era comandante del Vto Cuerpo, en la Patagonia, trabó
relación con el entonces obispo de Neuquén,
monseñor Jaime de Nevares. En una carta, de junio de
1994, el prelado se refirió a Guglialmelli: “siempre
me dejó la impresión de una capacidad superior,
con valores que se |

Vida
recta y austera
A poco de enterarse del fallecimiento del general Guglialmelli,
José María Rosa escribió un editorial
-bajo el título “Un soldado”-, donde
destacó rasgos de su personalidad. “Era un
militar de honda y difícil vocación. Amó
al Ejército como pocos y le dolía que el
descrédito de un accionar reñido con la
lógica y la historia llevara a los últimos
jefes al desastre económico, la reprobación
de los argentinos y el desprestigio mundial de nuestras
Fuerzas Armadas…”
“…No era peronista. No era de ningún
partido (se llamaba solamente “nacional”),
pero su pensamiento y acción lo acercaban a nosotros…”
“…Solamente la acción del enemigo -se
lo hemos oído decir-, ha creado la falsa antinomia
de militares con el derecho a gobernar por el privilegio
de portar las armas que le confió la Nación
y por el otro, los civiles -todos los civiles-, obligados
a obedecer las genialidades y hasta bélicas, de
la facción dominante…” “…Lamentaba
que la incomprensión del país y de su historia
hubieran confundido a las Fuerzas Armadas, llevándolas
a transitar el camino señalado por el enemigo…”
“…Las enseñanzas geopolíticas
de Estrategia (la revista que editó y dirigió)
dejarán para las generaciones futuras la figura
de un general sanmartiniano que prefirió seguir
el camino áspero que lleva a los astros, ejerciendo
la enseñanza y la polémica en un medio poco
propicio para ello y no la ruta fácil de los ascensos
por favor; insobornable, de vida recta y austera y clara
conciencia de patria; tan distinto a quienes llenan los
periódicos con imputaciones de peculado y comprensibles
injurias de taberna…”
“…Su obra lo coloca en el panteón de
nuestros soldados contemporáneos, junto a Perón,
Mosconi y Savio y a tantos más, que atinaron a
encontrar la Nación pese a los vericuetos de las
ordenanzas militares” |

|
traslucían
a través de la sencillez de su trato y de su lenguaje
directo sin empaques intelectualoides, no obstante ser un hombre
de estudio que lo llevó a fundar la excelente revista
Estrategia”, “es el recuerdo de una figura que dejó
la estela de hombre de bien y simpatía”.
El 9 de junio de 1993, en el Centro de Estudios Nacionales y
a diez años de su muerte, el doctor Arturo Frondizi se
refirió a Guglialmelli. “Fue un patriota regido
por la ley moral y un argentino insobornable. Hoy sigue viviendo
entre nosotros gracias a sus magníficas condiciones como
ser humano y a la vigencia permanente de su aporte doctrinario
y de sus experiencias en el campo militar y político...
Su ejemplo me obliga a no desfallecer en la lucha que venimos
emprendiendo desde hace muchos años para lograr un destino
de grandeza para nuestra Patria. El enemigo trasnacional es
muy poderoso y cuenta con importantes e influyentes vernáculos.
Gugliamelli sabe que la pelea sigue abierta y que no desertaremos”.
 |
|