
julio 2008 |













JUEGOS OLIMPICOS
Un soldado con sueños olímpicos |

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JUEGOS
OLIMPICOS
Un soldado con sueños
olímpicos |
Por Lauro S. Noro |
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en el Ejército como voluntario técnico
para dedicarse por entero al deporte. Carlos Espeleta
así lo hizo y hoy cosecha los frutos de su sacrificio
y entrega. Beijing, en la lejana China, lo espera. Y
sueña con estar entre los mejores pesistas del
mundo. |
| Es soldado
voluntario técnico y levantador de pesas. Carlos
Espeleta (24) va por una medalla olímpica. El 31
de mayo pasado, logró la clasificación para
los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, en la categoría
hasta 77 kilos. Hasta ahí, la noticia. Sin embargo,
este rosarino, morrudo, de buen físico, nada exagerado
para el deporte que practica, atesora una historia íntimamente
ligada con el Ejército, al que representará
en el magno torneo. En 2002, vio la oportunidad para ingresar
en sus filas cuando la Fuerza abrió sus puertas
para formar equipos deportivos; entre ellos, uno de pesas.
Ahora, pertenece al departamento de Educación Física
de la Dirección de Educación Operacional
y Doctrina que depende del COEDOC y cuyo jefe es el Coronel
Héctor Aprile. |
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| La historia con
los fierros empezó a los 11 años, en el Club Provincial
de su ciudad natal. “Al principio, levantaba poquito y
lo tomaba como un juego. Con los años, me fui metiendo
y participando en competencias nacionales e internacionales.
Hasta me dieron una beca para practicar en el Cenard (Centro
de Entrenamiento de Alto Rendimiento) que me consiguió
el entonces entrenador nacional de la Federación Argentina
de Pesas, el bielorruso León Gomtcharenko”. El
tope de su categoría es de 165 kilos. Y su mejor registro
fue de 155 en envión y 181 en fuerza. “Pero, en
los entrenamientos llegó a los 190. Y a la hora de competir,
no afloja y siempre mejora. Es de esos chicos que saca de la
galera una buena marca, lo que llamamos el tiro imposible”,
asegura Hugo Palacios, el entrenador de toda la vida. |
Un
sueño cercano
Llegó al selectivo por las marcas
que fue atesorando: campeón panamericano juvenil,
en Chile, en 2004; tercero en el ránking panamericano
de adultos y octavo en el campeonato mundial, en Bielorrusia.
“Me preparé mucho para ese torneo y salió
todo bien. Incluso, pude practicar en Mendoza con permiso
de mis superiores”. Con su técnica, le
ganó a los seis mejores pesistas del país.
“La puja fue muy fuerte con Hugo Catalán,
de Santa Fe, que estaba muy bien entrenado”. Cuando
piensa en China, sabe lo que quiere. “Tengo que
ir a sorprender y para eso debo entrenar muchísimo
en el tiempo que todavía falta y tratar de superar
mis mejores marcas. Van a estar los ‘top’
del mundo y como yo lo soy en mi país, voy con
mucha confianza para lograr un buen resultado. Quiero
posicionarme a nivel mundial y estar entre los doce
mejores. Anímicamente estoy muy bien y con muchas
ganas de ir y dar lo mejor”, completa.
No deja de destacar el constante apoyo de su familia,
amigos y la gente que está detrás suyo,
como masajistas y nutricionistas. “Han sacrificado
cosas para que yo llegue”. Tiene en claro que
la clave del éxito está en el entrenamiento
y el sacrificio, pero también, en la tarea del
entrenador. “Me marca los errores y me empuja
a no decaer”.
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Un
chico agradecido
En la entrevista con SOLDADOS y luego de un
duro ir y venir con las pesas, arriba y abajo, una y otra vez,
se muestra distendido, amable y sonriente. Luce un buzo con
la inscripción “Ejército Argentino”,
que se pone para la foto. Habla de su relación con la
institución. “Estoy muy agradecido por todas las
facilidades y posibilidades que me dio. Siempre se preocuparon
por las cosas básicas que necesitaba. Me siento orgulloso
de representarlo. Si no hubiese |
| CARLOS ESPELETA entrenando en el Cenard
(Centro de Entrenamientos de Alto Rendimiento) |
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sido por el Ejército
tal vez no estaría entrenado como lo hice para
llegar a los Juegos Olímpicos. Me da una herramienta
de estructura y económica que me ayuda el ciento
por ciento como deportista para competir dentro y fuera
del país, me proveyó de indumentaria y sobre
todo, me dio espacio para entrenar. Jamás me lo
negaron. Sabía que practicando en la Fuerza iba
a tener la posibilidad de algo seguro todos los meses
y el respeto para hacer lo mío”. También,
menciona al Capitán Claudio Gillone que lo ayudó
y entrenó durante mucho tiempo. “Aparte -expresa-
me pagan un sueldo que me ayuda más que las becas
del Estado. Tengo más beneficios como soldado que
por ser atleta olímpico. Y tengo una obra social”.
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