
junio 2008 |











2DA SECCION / CULTURA
Recorriendo la historia urbana |

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CULTURA
Recorriendo la historia
urbana |
Por Sandra Pien |
| Es
una propuesta dinámica y entretenida donde la
historia, la arquitectura, el arte y la cultura de la
ciudad de Buenos Aires son los protagonistas.
Una guía de campo para descifrar y conocer la
historia urbana, con la intención de presentar
los lugares de una forma diferente. Un libro con itinerarios
planteados desde lo estrictamente geográfico. |
| Como
los tres mosqueteros, eran cuatro. Se conocieron cursando
el CBC para ingresar a la carrera de Historia de la
Universidad de Buenos Aires, y entre materias, aulas
y cafés conformaron un grupo que sobrevive hasta
hoy. Andan entre los 35 y 40 años y son Ricardo
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Watson,
Lucas Rentero y Gabriel Di Meglio, y Rodrigo, el cuarto, que
hoy vive en España. Ya antes de finalizar la carrera
pensaban en otra opción de difusión de la historia
que no se enmarcara estrictamente en la docencia tradicional.
En realidad, se autodenominaron eternautas, es decir viajeros
eternos, en homenaje al gran Héctor Oesterheld, y sacaron
la historia a pasear a la calle.
Comenzaron diseñando recorridos pensando en el público
extranjero que para 1999 aún no era tan numeroso. Enseguida
los sorprendió la buena aceptación que comenzó
a tener la propuesta en el público local y así
fue como comenzaron a brindar cada vez más a la oferta
de recorridos. Todos los itinerarios tienen una combinación
innovadora que armoniza historia, arquitectura, cultura, literatura,
arte, urbanismo y el riquísimo anecdotario de mitos
y leyendas del que es dueña Buenos Aires. Pero lo que
se destaca en estos recorridos es el trabajo de las temáticas
a partir de lo que la ciudad propone como paisaje, las imágenes
que genera su materialidad: calles, edificios, marquesinas,
vecinos, eventos, etc., es decir, es una guía de campo.
Son once los itinerarios presentados en este libro titulado
Buenos Aires tiene historia: Monserrat, de aldea a metrópoli;
San Telmo, cruce de culturas; La Boca, el “puerto gringo”;
Retiro, la París de Sudamérica; Avenida Alvear,
el pulso de la elite; San Nicolás, el “Centro”;
Recoleta, entre héroes y tumbas; Monumentos de Buenos
Aires; Palermo Viejo, barrio, parque y orilla; Puerto Madero,
la aldea global, y El otro Sur, de Barracas a Boedo. Cayendo
la tarde de este otoño templado frente a un hermoso
ventanal que asomaba al Concejo Deliberante y al fondo en
diagonal a la Plaza de Mayo, dialogamos con uno de ellos,
con Lucas Rentero.
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Es un costado poco convencional el que tomaron ustedes
para la historia.
Es una carrera larga la de historia, y las perspectivas
de trabajo fuera de la docencia eran y son pocas; más
allá de la carrera académica que requiere
de muchísimo esfuerzo. Paralelamente, comenzamos
a pensar qué podíamos hacer para trabajar
con historia y, de una manera más directa, con
la gente. Empezamos a diseñar recorridos, y lo
primero que hicimos fue armar un esquema sobre la Plaza
de Mayo y otro itinerario que no lo hacemos más,
que se llamaba extremos, que recorría los paisajes
urbanos de la zona sur y la norte, para marcar las diferencias
entre ambos. En principio, fue pararse en la Plaza de
Mayo y preguntarle a un extranjero si quería que
lo guiáramos gratuitamente o en colaboración;
todo muy espontáneo. A mí una sola persona
me aceptó, Gabriel tuvo más éxito,
fue más convincente, y Rodrigo también,
y empezamos a foguearnos en el tema de guiar directamente,
así, pidiendo a la gente que nos escuche. Y mientras
íbamos diseñando los recorridos. Pasó
algo muy raro, primero pensamos que estos recorridos iban
a ser para extranjeros; pero en la práctica, lo
que sucedió fue que los que empezaron a hacer los
recorridos y a escuchar la propuesta era gente que vivía
en la ciudad de Buenos Aires, entre los que por cierto
había extranjeros. |
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¿Cómo es ese concepto de capa sobre capa que proponen
para caminar por la ciudad?
El tema fue recrear la experiencia de caminar por Buenos
Aires y hablar sobre la historia; en realidad, terminar siempre
dando cuenta de algún proceso histórico. Y eso
fue desde el principio: la idea que estructuraba los temas en
cada una de las caminatas era que tuvieran un impacto visual
importante; que lo que interesa saber sobre la historia comience
por los ojos. Entonces desde allí los diferentes señalamientos
a edificios, a espacios y, en los que podemos, algunos interiores.
¿Por qué una guía no tradicional?
En realidad, nuestros itinerarios son recorridos culturales;
a mí la palabra turismo nunca me termina de convencer.
Igual, nuestro trabajo está más cerca de la docencia,
sobre todo en este caso del libro. Aunque también damos
cursos, la idea es que en vez de trabajar en un aula, pasamos
a trabajar en la calle, con los mismos contenidos. Así
que es una mezcla de ambas. Hay dos cosas que siempre priorizamos:
una es dar cuenta de lo compleja que es la ciudad; no es algo
sencillo y simplificable. Tenés muchos procesos de diferentes
épocas, y los podés trabajar a partir de los edificios
que ves o de lo que sucedió en ese sitio; y el otro punto
es no caer en una mirada nostalgiosa. Sí, en cambio,
explicar los cambios que ocurrieron. Trabajamos con lo que la
gente ve en la calle.  |
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