
mayo 2008 |





EDICIÓN ESPECIAL / EJERCITO ARGENTINO
2003-2007
Ejes Institucionales |


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EJERCITO
ARGENTINO 2003-2007
Ejes Institucionales
(Continuación
del número anterior)
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de la Redacción |
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Fomentar
el compromiso con la
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Investigación
y el desarrollo nacional, científico, tecnológico,
económico y social y con la producción.
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El
Ejército y el desarrollo nacional
El desarrollo nacional es un proceso integral que, apoyado
en el crecimiento económico, tiene por finalidad
el progreso en el plano social y cultural, y en el bienestar
de la población.
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| El Ejército
Argentino ha sido propulsor y pionero de la promoción
y el desarrollo de áreas trascendentes, como los hidrocarburos
y la industria pesada. Fue el general Enrique Mosconi, visionario
y precursor de la industria petroquímica y director
de Materiales de Guerra, quien demostró la necesidad
de lograr el autoabastecimiento en el equipamiento del Ejército
y, por ende, el impulso de la industria nacional.
A cargo del Servicio Aeronáutico del Ejército,
tuvo la visión de definir claramente el rol de la aviación
militar y la utilización de la aviación como
elemento integrador, en vistas de lo cual promovió
la construcción de aeródromos en todo el territorio
nacional.
En la década del '20, durante su gestión como
director general de Yacimientos Petrolíferos Fiscales
(YPF), el general Mosconi marcó la necesidad de autosuficiencia
en materia de producción de hidrocarburos, con la finalidad
de contribuir a asegurar la independencia económica
de la nación.
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Al anunciar que YPF había alcanzado la capacidad de producir
con valores inferiores a los ofrecidos por las empresas de capitales
norteamericanos, británicos y holandeses, probó
que había logrado cumplir el objetivo propuesto, una
verdadera política de Estado. Este hecho tuvo un significado
crucial trascendente para la industria nacional y fue el paso
decisivo hacia la nacionalización y el autoabastecimiento.
En tal sentido afirmó: “…La Nación
Argentina se ve libre de todo peligro y acechanza que pudiera
perturbarla o detenerla en su marcha a su futuro de engrandecimiento
y bienestar”.
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La convicción
de que la independencia y la soberanía argentina están
íntimamente ligadas a su desarrollo y al de las naciones
hermanas fue clave en la obra de Mosconi. Con lucidez, nos dice:
“...Nuestro país rompe los trust petrolíferos
que hasta entonces impusieron sus exigencias y ofrece a la América
Latina el ejemplo y el impulso ideal del movimiento que se ha
transmitido ya a algunos países hermanos, México,
Colombia y Uruguay entre ellos, y que se propagará a
los demás pueblos de nuestra raza hasta la independencia
integral de Sudamérica” |
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De la misma manera,
el general Manuel Nicolás Savio, máximo impulsor de
la industria siderúrgica, continuó la obra iniciada
por Mosconi. Su permanente reflexión sobre la realidad que
vivíamos le permitió pensar el país en profundidad.
Su obsesión fue ver una industria nacional que nos liberara
de la condición de nación agropecuaria, con lo cual
dio nacimiento a la siderurgia.
En pos de este sueño, convirtió el acero en un instrumento
para el desarrollo nacional y logró las primeras coladas con
materias primas propias. Se originó la industria pesada argentina,
y, con la creación de Fabricaciones Militares, se materializaron
las ideas al respecto. Estas obras fueron más allá de
la Fuerza y se transformaron en un claro ejemplo de cómo llevar
adelante una política de Estado, coordinando el esfuerzo integral
del ámbito estatal y privado.
Hoy, el Ejército quiere volver a ser parte de ese proceso.
Estamos contribuyendo activamente con el proyecto de país que
cree en sus propias potencialidades y en sus propias fuerzas. Para
ello, continuamos interviniendo en las tareas de investigación,
desarrollo y producción tecnológica que, en el marco
de la Defensa Nacional, ayudan a construir el país que los
argentinos anhelamos.
Frente a la pérdida y al deterioro de la capacidad y el potencial
de desarrollo y producción sufridos, se consideró necesario
priorizar la nacionalización de nuestro material y equipamiento
y, al mismo tiempo, recuperar las capacidades de nuestros talleres
y arsenales.
Es por ello que se fijó el objetivo de la nacionalización
del equipamiento, teniendo en cuenta que, si nos viéramos urgidos
por una crisis, la capacidad de respuesta estaría condicionada
por la dependencia respecto de otros países o empresas extranjeras
para obtener equipos, repuestos o suministros. La aptitud operativa
del Ejército sólo puede depender de fuentes de abastecimiento
nacionales. |
Es así, que el Plan de Equipamiento, definido en junio de 2003
y eje fundamental de la actual gestión, estableció como
objetivos la nacionalización del equipamiento (equipos cuya
tecnología es desarrollada o adquirida por el Ejército
y que son fabricados por cuenta propia o con la colaboración
de otras empresas), la capacitación del personal y la reconstrucción
de las instalaciones de investigación y producción.
El Estado Nacional posee un conjunto de complejos industriales dedicados
a la producción para la Defensa. Allí se localizan medios
de producción catalogados como de “Producción
Esenciales para la Defensa”, que pretendemos recobrar, preservar
y desarrollar.La nacionalización del equipamiento busca romper
con la dependencia de los recursos esenciales, disponiendo de una
industria nacional para la Defensa. En ese sentido, impulsamos y apoyamos
proyectos de ley relacionados con la producción para la Defensa
y con el autoabastecimiento. |

| Un
país tiene mayor capacidad para la defensa de sus
intereses cuanto mayor es su desarrollo científico,
tecnológico y productivo. |
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Sabemos lo que significa perder la capacidad de fabricar nuestros
propios tanques, nuestra munición, nuestros cañones
y coheteras y, fundamentalmente, depender de tecnologías extranjeras
para mantener incluso las capacidades más básicas.
El desarrollo tecnológico es decisivo en cuestión de
Defensa, puesto que involucra recursos materiales y humanos para producir
aplicaciones que nadie en el mundo facilita, y a las que sólo
se puede acceder a través del esfuerzo, la inversión
y la capacidad propios.
Así, hoy estamos trabajando para integrar al Ejército
a la comunidad científica y empresarial, tanto estatal como
privada, con la finalidad de contribuir a incrementar la capacidad
nacional en la producción y en la investigación y el
desarrollo, y para garantizar de esa forma el flujo de materiales
e insumos críticos en todo tiempo y situación.
Ejemplo de ello es la participación de la Fuerza en la formulación
y el desarrollo del “Proyecto Satélite Argentino”,
con el INVAP - SE (Investigaciones Aplicadas Sociedad del Estado),
la Secretaría de Comunicaciones y el Consejo Nacional de Investigaciones
Científicas y Técnicas; emprendimiento que permitirá
a nuestro país disponer de un satélite propio.
El trabajo de los hombres y mujeres del Ejército está
presente también en el estudio del manejo del hidrógeno
como fuente de energía limpia, renovable y de bajo costo. Mediante
un acuerdo suscripto en la Presidencia de la Nación por el
Ejército Argentino, la empresa ENARSA (Energía Argentina
Sociedad Anónima) y Aeropuertos Argentina 2000, se desarrolló,
a partir del año 2005, una pila de hidrógeno para usos
múltiples.
Esta iniciativa de alto valor estratégico, gestada por personal
del Ejército, está basada en la idea de que el hidrógeno
será en el futuro una de las mejores opciones para la obtención
de energía reciclable y libre de toda contaminación.
Además, permitirá profundizar el estudio de técnicas
para diseñar la ingeniería de construcción de
una batería “stack” de pilas de combustión
de mayores potencias para alimentar equipos portátiles de uso
civil y militar.
Aspiramos, además, a que el Plan de Equipamiento del Ejército
y las capacidades que estamos recuperando se constituyan en una herramienta
útil al servicio de la cooperación regional. La producción,
la investigación y la ciencia han fomentado y creado nuevos
lazos de unión y amistad con los ejércitos de los países
de la región.
El “Gaucho” es el primer vehículo desarrollado
y producido en forma conjunta por los estados nacionales de la Argentina
y Brasil, destinado a múltiples usos en las Fuerzas Armadas
de estos países, y también a la exportación.
Ambos ejércitos, a partir del año 2004, diseñaron,
desarrollaron y construyeron un vehículo 4x4 liviano de empleo
general para dotar a sus elementos ligeros. El proyecto busca fomentar
la industria autopartista local, introducir el vehículo en
el mercado civil, fortalecer los vínculos de integración
y cooperación entre ambos ejércitos y países,
y aumentar los recursos del Estado Nacional para defensa y apoyo a
la sociedad.
Privilegiando otros intereses, se interrumpió la senda iniciada
por Fray Luis Beltrán, retomada por el general Mosconi, el
general Savio y otros hombres del Ejército que antepusieron
el interés nacional y que promovieron, desde la Fuerza, un
proyecto de industria nacional. Ese descuido no sólo destruyó
la industria para la Defensa, sino también la capacidad de
mantenimiento del Ejército. |

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Revertir esa
situación se ha convertido hoy en un objetivo prioritario
para nuestra Fuerza y, seguramente, lo lograremos, porque en
esta empresa están involucrados el personal, los recursos
y la vocación del Ejército Argentino.
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El
contexto internacional
Los cambios ocurridos en el sistema internacional han dado origen
a una nueva naturaleza del conflicto.
Si bien, desde hace décadas, la humanidad se esfuerza por crear
espacios seguros y predecibles que faciliten el desarrollo armónico
y pacífico de los pueblos, esta aspiración dista mucho
de convertirse en realidad. Los estados continúan afectados
por factores de riesgo y fuentes de inestabilidad que, hoy más
que nunca, muestran una inquietante capacidad de propagación
a todas las zonas del planeta.
Por otra parte, el fenómeno de la globalización, eje
del cambio de naturaleza y de intensidad de la interdependencia social,
ha alcanzado el campo de la seguridad internacional, que hoy presenta
un entramado de intereses por proteger.
Se trata de fomentar conductas que nos acerquen a una sociedad más
justa y humana, y que privilegien el interés nacional y fortalezcan
el sentimiento soberano. |
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El
contexto regional
Desde los orígenes de nuestra patria, las ideas de integración
regional orientaron el accionar de los próceres sudamericanos;
hemos buscado integrarnos política y militarmente; de hecho,
la liberación de nuestras naciones ha sido el resultado de
alianzas militares que surgieron espontáneamente, encabezadas
por los que se constituyeron en líderes naturales, ante la
presencia de un enemigo en común.
San Martín y Bolívar, uno en el sur y el otro en el
norte del subcontinente, consideraban que la independencia era el
paso previo a la integración en una gran confederación
de estados sudamericanos que, respetando las soberanías nacionales,
permitiera darles a los estados recién organizados mayor
peso político y seguridad ante las potencias coloniales.
Este histórico vínculo se funda en los orígenes
comunes de nuestras patrias, provincias de la gran patria latinoamericana,
y en la lucha por la libertad.
Hoy, están dadas las condiciones para continuar profundizando
la integración y la seguridad regional, y es allí
donde radica la prioridad. Las relaciones de los estados se han
mantenido estables en los últimos años y la mayor
preocupación ha sido la consolidación de los sistemas
democráticos y el desarrollo económico para enfrentar
con éxito el principal riesgo de la región: la pobreza.
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En el cono sur,
se observa un significativo progreso en materia de seguridad interestatal,
que lleva a la superación de las tradicionales hipótesis
de conflicto a partir de una actitud de creciente confianza entre
los estados, cuyo principal sustento es la confluencia resultante
de los procesos de integración en desarrollo.
En el ámbito internacional, nuestro país ha incrementado
la cooperación e integración regionales, priorizando
las relaciones con los ejércitos de los países que
integran el MERCOSUR. Mientras la relación amigo-enemigo
prevalece en muchas regiones del mundo, podemos afirmar que, con
nuestros vecinos, avanzamos en la construcción de un ámbito
de paz y cooperación.
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Bases
de la Política de la Defensa Nacional de la República
Argentina
En la Argentina, el sistema de defensa actúa frente a un
eventual agresor externo militar estatal.
Desde una perspectiva política, la defensa es considerada
como expresión de posicionamiento defensivo, es decir, destinada
a evitar la irradiación de actitudes amenazantes para los
vecinos, pero, a la vez, a garantizar un dispositivo militar que
asegure el ejercicio de la legítima defensa.
También creemos que en espacios subregionales cooperativos
la defensa efectiva no se obtiene de manera unilateral. De allí,
la necesidad de fomentar la creación de ámbitos de
reflexión política y estratégica que, progresivamente,
avancen hacia la construcción de regímenes, sistemas
o comunidades de seguridad y defensa bilaterales o multilaterales
en el contexto de la subregión.
Nuestro país considera fundamental fomentar la sustitución
de hipótesis de conflicto por hipótesis de confluencia
de intereses, particularmente, a partir de enfoques de integración
fronteriza, como base para alcanzar fronteras pacíficas,
aunadas en procesos de desarrollo que favorezcan a nuestros pueblos. |
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| También
creemos en la necesidad de trabajar en busca de coincidencias para
la paz y la estabilidad, en todos los planos, desde el bilateral
hasta el internacional, como hemos hecho con varios países
latinoamericanos, ontribuyendo con nuestras fuerzas a la paz y la
estabilidad en Haití, y como lo hacemos desde hace años
con nuestra participación en Organizaciones Militares de
Paz bajo exclusivo mandato de Naciones Unidas.
El bienestar y la felicidad de los ciudadanos son elementos esenciales
para el sostenimiento del tejido social, fundamento de la existencia
y la continuidad de la nación. Si se desmiembra o se quiebra
ese tejido social, se rompe el vínculo que une a los habitantes
de este suelo y desaparece la nación. Ahí radica la
relación con la Defensa.
Nuestro país tiene una clara posición en cuanto a
sus objetivos; no tenemos una actitud expansionista en lo territorial
ni en lo económico. Sólo aspiramos a nuestro desarrollo,
al bienestar de nuestros ciudadanos, a preservar nuestra capacidad
de autodeterminación y a que se respete nuestra independencia
y dignidad en el concierto de las naciones.
La Defensa es un factor necesario para que el Estado pueda cumplir
de manera armónica y sostenida con el desarrollo nacional,
traducido en efectos positivos para el bienestar general de la población,
tendientes al bien común y que se manifiestan en la satisfacción
y la prosperidad de los habitantes. Como miembros de esta sociedad,
los integrantes del Ejército nos involucramos activamente
en la búsqueda de soluciones frente a las necesidades de
la población.
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El despliegue
territorial de la Fuerza es una fortaleza notable, ya que permite
asegurar la presencia del Estado en nuestra vasta geografía
nacional para contribuir, en forma inmediata, con la asistencia a
la población cada vez que resulta necesario. En esas regiones
es donde la presencia del Ejército imprime soberanía
y constituye un factor de integración territorial y social
permanente que favorece el desarrollo de la población. El Estado
Nacional dispone así de una herramienta integradora que, conformada
por hombres y mujeres provenientes de diferentes regiones del país,
lo representa y nutre desde sus orígenes con el único
objetivo de servir a la patria.
El Ejército ha estado siempre junto al pueblo argentino, sirviendo
y extendiendo su brazo solidario y colaborando en un sinnúmero
de actividades de apoyo a la comunidad.
Continuaremos presentes en la emergencia y la catástrofe, en
la ejecución de obras de infraestructura y en la planificación
y desarrollo de acciones de asistencia social.
Desde el año 2003, a partir del diseño del Sistema de
Protección Civil del Ejército Argentino, la Fuerza ha
ampliado su visión acerca del apoyo a la comunidad y ha perfeccionado
su rol institucional.
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| Dado
que la política de Defensa es un componente de
la política exterior, es necesario utilizar este
ámbito como espacio de cooperación, complementación
y coordinación. |
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| El concepto de
protección civil comprende actividades ejecutadas por distintas
organizaciones del Ejército en el ámbito internacional
y nacional, para satisfacer necesidades y demandas de la sociedad,
a fin de contribuir a su bienestar. La sistematización de
estas funciones permite centralizar las tareas en el más
alto nivel de la conducción, optimizando los resultados y
nacionalizando recursos.
Hoy, la vocación solidaria del Ejército ha cobrado
mayor impulso y la Institución se convierte en un actor relevante
en la estructura del Estado, poniendo a disposición a sus
hombres y materiales para colaborar en aquellos lugares donde es
requerido.  |
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