
mayo 2008 |






2DA SECCION / CULTURA
La gran aventura de colonizar las pampas |

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CULTURA
La gran aventura de colonizar
las pampas |
Por Sandra Pien |
| Un
historiador profesional pocas veces puede publicar sus
investigaciones y comunicar sus conocimientos a un público
más amplio que el de sus colegas. Éste
es el caso del Doctor en Historia Julio Djenderedjian,
autor de Gringos en las pampas, un tema esencial para
entender cómo somos, la conformación demográfica
y sociopolítica de los argentinos |
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Este es un reportajecon muchos cómos,
con muchos interrogantes. ¿Cómo hicieron
millones de hombres y mujeres de todo el mundo para
emigrar a la Argentina desde el último tercio
del siglo XIX en adelante? ¿Cómo se enteraron
de la oferta de colonización de territorios que
brindaba el país, si la mayoría eran campesinos
casi analfabetos? ¿Cómo |
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viajaron,
cómo se instalaron, cómo lograron adaptarse
a un lugar tan diferente del que provenían? Este libro
emprende el apasionante tema de la aventura de aquellos hombres
y mujeres que se atrevieron a desafiar el destino, abandonando
la mayoría de las veces para siempre todo su mundo:
familia, amigos y patria para llevar adelante un sueño.
Ese sueño que podría definirse como vivir bien,
tener hijos, arraigarse en un ambiente de paz y trabajo, poder
educarlos y brindarles un país en el que casi todo
estaba por hacer.
El libro que responde algunas de las respuestas a estos interrogantes
lleva por título Gringos en las pampas. Inmigrantes
y colonos en el campo argentino. El acápite que lo
inicia, que fue tomado de una entrevista a Eduardo Casey aparecido
originalmente en el periódico Southern Cross en 1885,
es una insuperable síntesis de la intención
del Gobierno argentino de ese momento respecto de las políticas
de colonización del territorio nacional:“Es preciso
ser el primer ocupante; después del rancho viene el
tren, más tarde la población, a su alrededor
chacras de agricultores, cercas, árboles, ciudades;
se va el recado y entra el piano”.
Julio Djenderedjian, su autor, es Doctor en Historia por la
Universidad de Buenos Aires, donde también ejerce la
docencia en la cátedra de Historia Argentina I (1776-1862);
es investigador del CONICET y del Área de Estudios
Agrarios del Departamento de Investigación de la Universidad
de Belgrano. Además es miembro de la Red de Estudios
Rurales y del Programa de Estudios Rurales, y ha publicado
diversos artículos sobre temas de su especialidad en
revistas y libros en la Argentina y el exterior, y el libro
La expansión ganadera hasta 1895, en colaboración
con Osvaldo Barsky.
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En el marco del Instituto
de Historia Argentina y Americana “Doctor Emilio
Ravignani” de la UBA, en pleno microcentro de Buenos
Aires, dialogamos con él.
¿Por qué hacer un libro con estas
características sobre la inmigración?
El director de la colección, Jorge Gelman, me propuso
hacer este libro. La propuesta tiene su propia historia.
Desde hace un tiempo, todos los historiadores discutimos
la banalización de la Historia. No quiero hacer
nombres, pero me refiero a ciertas aproximaciones que
son muy sesgadas, que lo único que hacen es coincidir
con lo que se llama el sentido general o los prejuicios,
que son moneda corriente. Y por otro lado, los trabajos
académicos, que siempre pareciera que sólo
circulan entre colegas. La idea fue poder acercar a la
gente, a los lectores masivos, nuestra visión de
las cosas. Fue ponerse a pensar el tema desde otro lado:
por ejemplo, un libro para alguien que luego de trabajar
diez o doce horas, cansado, en el subte, en el colectivo,
mientras regresa a su casa, toma el libro, porque por
un lado quiere descansar de sus temas laborales y por
el otro, además, aprender.
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¿Cambiar el foco, entonces?
Sí, porque las aproximaciones al tema, como
la inmigración, la colonización como fenómeno,
han sido fundamentalmente hasta ahora de tipo institucional
y hasta de una manera heroica. En cambio, traté de contar
las historias desde los inmigrantes, pero sin prescindir del
proceso institucional, del marco, sobre todo porque es algo
que afecta al hecho en sí. Hay una serie de fenómenos
que están detallados allí: una revolución
tecnológica, agrícola, la revolución de
los transportes, la revolución liberal, en el sentido
de que la gente por fin pudo irse, porque no se le permitía.
Hay
dos historias que estructuran el libro...
Sí, traté de pensar en esas dos historias,
la del exitoso y la del fracasado. Del que logró más
éxito del que pensaba, y el otro, más fracaso
del que calculaba. Pero los dos tienen algo en común,
que es justamente haber dicho ‘me doy la oportunidad de
hacer un comienzo nuevo, en una tierra lejana, lejos de todo
el mundo, lejos de todo lo que conozco’. Traté
de mostrar ese contraste y de advertir que no lo fue para la
mayoría.
¿Ya
comenzado el siglo XXI, los argentinos pensamos diferente la
vida?
Una de las cosas que diferenció a esos años
y a esa gente de la de ahora, es el concepto de que vale la
pena, vale la pena esforzarse. Las condiciones de vida eran
muy precarias, no tenían los elementos que tenemos ahora,
y era trabajar de sol a sol, morirse joven, pero la gente sabía
que le servía para algo; y servía y le sirvió.
En la medida en que uno cree en eso, puede progresar. Son objetivos
más simples, que es lo que queremos todos.  |
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