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mayo 2008

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TCNL CORNELIO SAAVEDRA / Hacia el bicentenario de la Patria • Nota IV
Ese soldado que presidió el primer gobierno patrio


EDICIÓN ESPECIAL / EJERCITO ARGENTINO 2003-2007
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TCNL CORNELIO SAAVEDRA

Hacia el bicentenario de la Patria Nota IV
 
Ese soldado que presidió el primer gobierno patrio
Armando S. Fernández

Truena la fusilería en las calles de Buenos Aires. Dos columnas inglesas al mando del Teniente Coronel Dennis Pack (un perjuro oficial que, luego de la derrota de 1806, había prometido no volver a empuñar su sable contra el pueblo porteño) y el General Cadogan, avanzan por las que hoy son las calles Perú y Bolívar hacia la Plaza Mayor. Es el 5 de julio de 1807 y esas tropas que comanda el General Whitelocke están lanzadas a la batalla final para conquistar la ciudad.. De pronto, una muralla de fuego detiene el avance inglés. Los fusiles a chispa de los efectivos del Regimiento de Patricios emiten una granizada de balas, conformando una barrera infranqueable, en la cual se estrellan una y otra vez, las intentonas británicas. Y en medio del fragor de la batalla, se oye la voz de un hombre, que sable en mano, y sin hacer caso de los proyectiles enemigos que cruzan los aires, ordena con sus gritos, a los tiradores. Ese hombre es el jefe del primer regimiento criollo formado el año anterior. Se llama Cornelio Saavedra. Y está destinado a desempeñar un papel fundamental, dos años después, en los fulgurantes días de mayo de 1810, cuando los patriotas emitan, desde el histórico Cabildo, el primer grito libertario de una nueva nación.
 

Un hombre, un destino

Cornelio Judas Tadeo Saavedra nació en la Villa Imperial de Potosí, (hoy Bolivia) el centro minero más rico de Sudamérica. Era el último de los hijos del matrimonio conformado por don Santiago Felipe de Saavedra y doña María Teresa Rodríguez Michel.
En 1767 la familia Saavedra se estableció en Buenos Aires. En 1773, Cornelio ingresaba al Real Colegio de San Carlos. En 1797 iniciaba su carrera política al ser nombrado regidor del cabildo porteño, en 1801 ya era alcalde de segundo voto y juez de menores del Cabildo. En 1804 se desempeñaba como segundo cónsul del Consulado de Buenos Aires. Faltaba ya muy poco para que un acontecimiento fundamental de nuestra historia patria tuviera lugar. En 1806 las tropas inglesas ocupaban Buenos Aires y se producía la posterior Reconquista, en la cual, Saavedra, como un vecino más, tomó las armas.

1808 - El nacimiento de una conciencia patriótica

Las dos derrotas propinadas a los invasores británicos y otros sucesos que sacudían a la vieja Europa (La invasión francesa a España, el encarcelamiento del rey Fernando VII) provocaron conmoción en las colonias de Sudamérica y fueron el génesis de las ideas libertarias. En 1808, gobernando Santiago de Liniers como virrey, Saavedra participaba en las reuniones de la jabonería de Vieytes y en la casa de Rodríguez Peña, sitios en donde los anhelos de independencia iban tomando forma. Saavedra, jerarquizado por ser héroe de la Defensa y Comandante de Patricios, envió proclamas a todos los cabildos del virreinato e Hispanoamérica, reclamando la preeminencia que le correspondía a su regimiento, expresando en tales mensajes “El derecho que nos asiste por ser hijos y dueños de este suelo”.

 

También el primer jefe de un regimiento legendario

Una de las consecuencias que tuvo la Primera Invasión Inglesa, fue la de que se conformara este Regimiento compuesto exclusivamente por criollos. Y entonces, el Teniente Coronel Cornelio Saavedra fue aclamado como su jefe. El mismo diría en sus memorias: “Ese fue el origen de mi carrera militar. El inminente peligro de la Patria. El riesgo que amenazaba nuestras vidas y propiedades y la honrosa distinción que habían hecho los hijos de Buenos Aires prefiriéndome, a muchos otros paisanos suyos, para jefe y comandante…”. Y al frente de sus inmortales Patricios libró encarnizados combates contra el invasor venido de tierras lejanas, derrotándolo completamente. Para ese entonces, el prestigio de Cornelio Saavedra era tan grande como el del propio Santiago de Liniers, jefe máximo de las fuerzas criollas y españolas.

 
 

El legado de un soldado

El grito libertario de mayo de l810 tuvo en Cornelio Saavedra a uno de sus actores fundamentales. Sus Patricios apuntalaron con sus bayonetas, la decisión de los patriotas de cortar vínculos con el poder español y fue nombrado Presidente de la Primera Junta de Gobierno Patrio. Pero vendrían las luchas políticas y Saavedra, enfrentado con el sector de Mariano Moreno, comenzó a padecer. Luego del desastre de Huaqui fue enviado al Norte y estando en Salta, un nuevo poder, el Triunvirato, le comunicó su separación del Ejército y de la Presidencia de la Primera Junta. Sus fieles Patricios no lo olvidaron y se rebelaron, reclamando a su indiscutido jefe. La rebelión fue ahogada en sangre y la suerte de Saavedra quedó sellada. Debió refugiarse en Chile, pero en 1814 volvió a la Patria, pues las tropas realistas amenazaban Coquimbo. Su segunda esposa (había enviudado) doña Saturnina Otárola, logró que el entonces Gobernador Intendente de Cuyo, José de San Martín, le diera protección, fijándole residencia en San Juan. En 1815 el Cabildo le devolvió su grado militar y en 1818 el Director Pueyrredón le otorgó el grado de Brigadier General de la Nación. En 1822 se retiró del Ejército, pero ya anciano ofrecería sus servicios para participar en la guerra contra el Imperio del Brasil. Murió en Buenos Aires el 29 de marzo de 1829.

La creación del Ejército Nacional

Muy cerca en el tiempo de la formación de la Primera Junta de Gobierno Patrio tuvo lugar por decreto de la misma, con fecha 29 de mayo de 1810, la creación del Ejército Argentino. Así ligado a las raíces de la Patria, aquellos hombres de uniforme afrontarían muy pronto las primeras batallas por nuestra Independencia primero y contra todo enemigo de la Nación siempre. Desde aquella primera batalla de Suipacha en 1810 hasta la Guerra de las Malvinas, nuestro Ejército dio sobradas pruebas de coraje, entrega y sacrificio, sin otra aspiración que la de defender la tierra natal.

El héroe que no fue olvidado

“El Primer Comandante del Regimiento de Infantería 1 Patricios, el Primer Presidente de un Gobierno Patrio, sólo pudo quedar olvidado en su fallecimiento, por las calamitosas circunstancias en que el país se hallaba. Pero ahora que ellas han terminado, sería una ingratitud negar a tan eminente ciudadano, el tributo de honor debido a su mérito y a una vida ilustrada con tantas virtudes, las que supo consagrar enteras al servicio de la Patria”. Tales palabras corresponden al Gobernador de Buenos Aires, Juan José Viamonte quien, en diciembre de 1829, hizo trasladar los restos del héroe al cementerio de la Recoleta.

 
PRÓXIMA NOTA: Juana Azurduy
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